Solo fue plante

Águila y Alianza no se hicieron daño pese a los múltiples chances que crearon.
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Amarilla. El árbitro amonestó a Henry Romero, que protestó por un piscinazo de Fito Zelaya.

Amarilla. El árbitro amonestó a Henry Romero, que protestó por un piscinazo de Fito Zelaya.

Cerrado. Nicolás Fagúndez y Óscar Cerén reflejan lo atascado que fue ayer el partido entre Águila y Alianza, en el estadio Cuscatlán.

Cerrado. Nicolás Fagúndez y Óscar Cerén reflejan lo atascado que fue ayer el partido entre Águila y Alianza, en el estadio Cuscatlán.

Solo fue plante

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A mitad de semana, Águila y Alianza anunciaron la firma de un convenio para los dos partidos del torneo regular del Clausura 2017. Compartirán taquilla, actividades y se comprometían a generar un ambiente de fiesta. Cumplieron con todo. Solo les hizo falta el espectáculo en la cancha. O es que quizá olvidaron mencionar si el convenio incluía repartición de puntos en los encuentros también.

Águila y Alianza protagonizaron una puesta en escena con buenas ráfagas de fútbol, pero que dejó al final un punto en cada lado de la cancha, tras 90 minutos de múltiples sensaciones.

A los paquidermos les pesó la ausencia de piezas como Hérbert Sosa, quien tiene la fama de resolver partidos determinantes. A los negronaranja, en tanto, les pasó factura la falta de puntería y dejar que las oportunidades más claras se convirtieran en lamentos.

A pesar de eso, el registro de daños no fue mordaz con ambos. El punto le sirvió al Alianza para mantenerse líder, pero con menos ventaja sobre sus escoltas; mientras que a los emplumados les ayuda a seguir tras la pista de los elefantes en las siguientes jornadas.

Los paquidermos desplegaron un fútbol veloz que buscó los centros precisos para sorprender desprevenido al meta emplumado Benji Villalobos. Óscar Cerén y Juan Carlos Portillo eran quienes empalmaban los circuitos de cara al arco rival.

Por su parte, los emplumados buscaban las combinaciones entre Nicolás Fagúndez y Víctor García, quienes han hecho una buena mancuerna en los últimos duelos de los orientales. El charrúa aparecía por el centro y siempre buscaba servirle la mesa a García para que castigara de primera intención.

Sin embargo, el partido calentó a fuego lento, porque la presión alta era un tema bien estudiado en ambos.

El balón circulaba con velocidad en la media, pero a la hora de cruzar el umbral rival siempre hallaba a las defensas emplumada y capitalina bien aplicadas para realizar relevos defensivos.

El duelo comenzó a tomar otros visos una vez que el cronómetro alcanzó el primer cuarto. Alianza entendió que era hora de sacar algo de su tanque de travesuras e intentó buscar las fibras más sensibles para emboscar a Villalobos a los 9 minutos.

Rodolfo Zelaya tomó un balón en la media y emprendió una de esas jugadas que gustan al aficionado: arrastró marcas con gambeteos consecutivos, pero al meterse al área, fue interceptado por la zaga migueleña.

El cuadro negronaranja respondió poco después en una jugada a balón parado. A los 14', Fagúndez salió de su trinchera y cobró un tiro libre para avisar que Águila también tenía su repertorio.

Dos minutos después, Ibsen Castro se contagio de la efervescencia oriental y tomó licencia sobre la derecha con un tiro a quemarropa que Arroyo supo controlar con un manotazo que devolvió la tranquilidad a la zona elefante.

El partido era música para el alma y fiesta para el cuerpo. Tanto capitalinos como migueleños disputaban el balón hasta el último límite de la cancha. El único problema es que las llegadas eran escasas, porque la atención del juego se mantenía en la media con un juego bastante fluido pero sin profundidad.

Lo mejor que se apreciaba a esas alturas eran algunos desbordes de Marlon Trejo por Águila y arrancones de Fito por Alianza, que buscaron de distintos modos arruinarle la fiesta al rival.

Cerca del gol

En el complemento, el cuadro oriental salió con más hambre de gol y conectó bien los circuitos para buscar el tanto inaugural en un tiro libre a los 49'. No obstante, Fagúndez no andaba muy fino y mandó un telegrama por arriba del arco aliancista.

Cinco minutos después, el mismo charrúa ejecutó otro tiro libre y esta vez estuvo cerca de sorprender. El balón buscó colarse pegado al travesaño, pero Arroyo apareció para desviarlo.

La respuesta de los visitantes no se hizo esperar y en una sucesión de tiros a quemarropa intentaron vencer la cabaña emplumada, pero encontraron bien ubicado a un Villalobos que, pronto, se convirtió en el héroe local.

Primero probó Valencia con un testarazo desde fuera del área a los 57' y luego Larín y Silva tomaron su turno y probaron con sendos remates (60' y 62') que fueron repelidos de manera contundente por Villalobos.

El partido invitaba a la celebración, pero ni Larín por los capitalinos ni Cabezas por los orientales pudieron darle otra lectura a un juego condenado al empate. Tampoco lo consiguió David Díaz, quien a los 85' desperdició un centro para mandar un remate flojo. Era un pacto de no agresión. Los goles quedaron para la segunda vuelta.

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