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Suárez sacó los dientes

Barcelona derrotó 2-1 al Real Madrid gracias a un gol del uruguayo Luis Suárez.
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Duelo. Cristiano Ronaldo anotó un gol, Lionel Messi puso una asistencia y el partido se decantó para el Barça.

Duelo. Cristiano Ronaldo anotó un gol, Lionel Messi puso una asistencia y el partido se decantó para el Barça.

Momentáneo. Andrés Iniesta (primer plano) se lamenta luego que de el Real Madrid encontró el empate en el partido, gracias a un gol de Cristiano Ronaldo.

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Caída. Con la derrota, el Real Madrid quedó cuatro puntos por debajo del Barcelona en la tabla.

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Goles. Mathieu y Suárez anotaron los tantos que le dieron el triunfo en el Clásico al Barcelona.

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Suárez sacó los dientes

Suárez sacó los dientes

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El Barcelona ganó el clásico contra el Real Madrid (2-1) en un choque trepidante y aumentó a cuatro puntos su ventaja como líder respecto al equipo madridista, que tuvo en la primera parte la ocasión, incluso, de haber dejado sentenciado el partido.

El encuentro fue de un sufrimiento y agonía constantes, debido a que los dos equipos disfrutaron de numerosas ocasiones para llevarse el partido. En la primera, el Real Madrid desperdició la ocasión de haber encarrilado el encuentro y en la segunda fue el Barça el que pudo marcar más goles. Con ambos fallones, el encuentro acabó cerrado, apretado por la misma inercia de que caían las menos pensadas y fallaban las que lucían más fáciles.

Intensa primera parte, sin descanso alguno, en la que los dos equipos lo dieron todo, aunque en el global, a pesar del empate (1-1), fue el equipo blanco el que firmó los mejores momentos de juego, especialmente en el tramo final.

Antes de ello, el Barcelona fue el primero en asustar a Casillas, cuando Rakitic tuvo en el minuto 2 la primera ocasión de marcar. Sin embargo, el Madrid creció en unos minutos que arrancaron con una carrera sin obstáculo de Marcelo por una banda, recogió el balón Benzema y Cristiano lo envió al larguero en un remate que, de haber entrado, hubiera cambiado por completo la historia del juego.

Isco, en el siguiente minuto, lo intentó desde lejos y el balón acabó en córner. El tercer golpe llegó de un remate de cabeza de Ramos sin peligro.

Era el minuto 13 y había un mensaje claro: el Barça se enredaba en el centro del campo, sin un Xavi (en el banquillo) que diese sentido al juego o un Busquets (también) que frenase la ofensiva rival, mientras que al Real Madrid le costaba casi nada llegar a las inmediaciones de Bravo.

La reacción azulgrana llegó en un chispazo, el que originó Messi enviando un balón al área en una falta que conectó de cabeza con precisión un actor inesperado, el francés Jeremy Mathieu (1-0), después de que la zaga madridista hiciese más caso al movimiento de Piqué y descuidase al otro central. Solitario, Mathieu pudo recibir cómodo y cabecear también ante la cobertura desesperada, por fuera de tiempo, de Ramos. Casillas, vencido, alcanzó a reaccionar pero para no quedar retratado; aunque el balón, para entonces, ya tenía dirección al fondo de la red para el 1-0.

El tanto de ventaja fue un premio que podría haber aumentado para los azulgranas unos minutos después, al 30', cuando en un disparo errático de Luis Suárez el balón acabó en el dominio de Neymar, pero el brasileño no reaccionó y su rebote acabó en las manos de Casillas, que ya se sentía batido.

El 2-0 fue una ilusión que se desvaneció a los pocos segundos, cuando el Madrid armó un contragolpe, el balón le cayó a Benzama, quien resolvió el pase a Cristiano con un taconazo, y el portugués, echándose al suelo, envió el balón al fondo de las mallas azulgranas (1-1).

Nadie se sorprendió en el Camp Nou del 1-1. El club merengue ya se había desatado y sus circulaciones de balón eran más rápidas e incisivas que los esporádicos dominios catalanes. Faltaba poco menos de un cuarto de hora y el Barcelona desconocía que iba a jugar los peores minutos de fútbol del año, debido al descontrol que sufrió su centro del campo y la incapacidad de sus defensores para achicar lo que se le venía.

El Madrid dio el paso adelante que le iba a colocar casi insistentemente en el área azulgrana, donde vivió también algo angustiado por la incapacidad que tuvo para marcar el 1-2, en un disparo de Modric, en un gol anulado a Bale por un fuera de juego de Cristiano, otro disparo del portugués y uno final de Bale en el 43' que acabó con el balón rozando el palo.

El Madrid entendió que el Barcelona no le iba a hacer daño por lo que generase el centro del campo, porque la creación era escasa y nunca tuvo superioridad, y además Messi estaba muy desconectado, sin encontrar su posición ni asociaciones, gracias a la buena cobertura que le hacían los blancos.

En el minuto 4 de la segunda parte, el Real Madrid volvió a estar desacertado en la finalización de Benzema, cuando los blancos habían tejido una buena acción ofensiva pero sus paredes y toques acabaron en los guantes de Bravo.

Después de vivir unos minutos sin nada producido en el centro del campo, el Barcelona se inventó lo que no podía prever el Madrid. Controlado el centro, salió un pase desde el lateral donde Alves vio a Suárez, quien hizo arte: la bajó como Picasso para definir como Van Gogh. Cruzó el balón por raso batiendo a Casillas (2-1) en el minuto 11 de la segunda mitad.

En el Madrid, inmediatamente Modric, Kroos e Isco volvieron a tomarle el pulso al partido, controlando el centro del campo, pero sin que ello tuviese un final feliz en el área azulgrana, ya consciente de que no podía dejar a Benzema moverse libremente para seguir haciendo daño, con lo que anuló prácticamente los remates blancos.

El partido entró a partir del 60' en una fase de tensión y contactos, que arrancó con una entrada de Mascherano a Cristino, quien desde el suelo le respondió con una patada y después Carvajal le dio un golpe en la cabeza; mientras que en la siguiente acción en un salto Iniesta puso el codo a Sergio Ramos, que tuvo que ser atendido. El central andaluz vio la amarilla pocos instantes después por una entrada, en la octava cartulina del partido hasta entonces.

Estos momentos de fricción le fueron bien al Barcelona para atenuar a un Madrid que le había comido el terreno y podía dar una respuesta ofensiva que en la primera parte ya le dio resultado.

Reserva de aire

Sin embargo, volvió a ser el Barça el que tuvo la ocasión de marcar, en un eslalon de Neymar en el 67' que dribló a todos los oponentes que le salieron al paso desde el campo azulgrana, pero acabó con el balón alto, cuando también disponía de la opción de pasar el balón a Suárez.

El Madrid cambió de centrales en el 72', entrando Varane en lugar de Pepe, y en el primer desajuste por el centro, Messi tuvo la ocasión de marcar gol. Neymar, al minuto, volvió a fallar en una aproximación de Messi, que le sirvió el balón en bandeja.

El Barcelona también movió el banquillo, tres minutos después, para dar entrada a Busquets y sacar a Rakitic, con la idea de consolidar un centro del campo que hacía aguas para los azulgrana, y en parte para que la pareja Busquets-Mascherano frenase el control que por momentos estableció el trío madridista en el eje (Modric, Kroos e Isco).

Benzema en el 32' disparó desde fuera del área, el balón tocó en el talón de Piqué y Bravo hizo la parada de la noche, desviando a córner el esférico. Un aviso del que el Barcelona tomó nota. Luis Enrique volvió a mover el banquillo para dar más control al centro del campo, y entró Xavi, mientras que Carlo Ancelotti sumó efectivos en ataque con la entrada de Jesé por un cada vez más apagado Isco.

Casillas en el 40' sacó una mano ganadora al despejar un balón que se colaba tras un disparo de Alba, producto de una buena combinación con Messi que le habilitó en el área con un pase avanzado. Al minuto siguiente, nuevamente Casillas realizó un paradón echándose al suelo en un disparo de Messi. Sin embargo, por muy salvador que fuera Iker, el clásico ya tenía dueño; ya lo había definido Luis Suárez.

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