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Alianza pasó a semifinales a pesar de perder ante Limeño.
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Alianza organizó una fiesta en el Cuscatlán. Antes del pitazo inicial estaba virtualmente clasificado a semifinales y en el transcurso de las acciones selló su pase.

El público albo respondió como si se tratase de una final, dejando pocos huecos vacíos en un estadio Cuscatlán que evidenció una grama maltratada en los últimos días.

Los albos definieron su pase en Santa Rosa de Lima, ganando 2-1 en el fortín cuchero. Limeño generó muy poco esta tarde, nunca arriesgó en post del milagro.

El delantero Jéfferson Viveros pudo consagrarse en este partido, eliminando al Alianza ante su gente, pero apenas y realizó dos disparos escuetos.

Las derrotas nunca agradan a la gente, aunque cuando viene incluido el pase a semifinales los reciben como si fuera aguinaldo.

Alianza jugó bien, apeló a su estilo, tocó en varias ocasiones el marco rival, sin obtener su premio.

Siempre será candidato al título por su condición de equipo grande, mas deberá mejorar porque su siguiente reto será ante el puntero, Sonsonate.

A la familia de Alianza que asistió al estadio poco le importó los fallos en ataque de sus ídolos, porque continuarán viéndolo entre los cuatro mejores.

Sobre lo último, Limeño despertó e intentó llevarse algo, demasiado tarde. Anotó en el último suspiro, condenándolo su ubicación en el torneo. Los grandes suelen imponerse en partidos de vida o muerte, y Alianza tiene más rodaje que los orientales.

Las barras del Alianza coparon el estadio Cuscatlán. Con el aliento de miles vestidos de blanco cantándole a los paquidermos, los capitalinos se sintieron animados para salir al césped a imponer su localía, conscientes de su ventaja en el marcador global.

Municipal Limeño tenía que ganar por dos goles de diferencia, algo que lograron en la primera vuelta, pero Alianza aprendió de sus errores de aquella ocasión y lo dejó ver.

Ayer, Alianza celebró que Hérbert Sosa entró enchufado y puso tres balones a gol que no fueron aprovechados por sus compañeros. Óscar Guerrero (en dos ocasiones), Álex Larín no los aprovecharon.

Empero, a falta de goles hubo “juego bonito”. Guerrero se escapó por banda izquierda, dejando a tres jugadores de Limeño tirados en el suelo, humillados por las habilidades del aliancista, algo que fue aplaudido por la grada, reivindicando sus fallos anteriores.

En el segundo tiempo, Alianza persistía en su lucha por regalarle un gol a todos los seguidores y entraron a tope y volvieron a contar con opciones, pero siguieron sin anotar.

Y ante ese panorama Limeño salió a matar o morir y tuvo la primer opción con un cabezazo de Del Giorno que Juan Carlos Portillo rechazó sobre la línea, cuando restaban 10 minutos para el final. Empero, en el último segundo del juego, Del Giorno tuvo mejor suerte. En otro tiro de esquina, el argentino la envió al fondo de las redes.

Lastimosamente para Limeño no fue suficiente, hizo falta uno más. Ya no quedaba tiempo porque al solo mover el balón llegó el silbatazo.

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