Un Madrid supercampeón

El Real Madrid derrotó ayer al Barcelona y se quedó con la Supercopa española.
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Supercampeones.  Gonzalo Higuaín festeja con Sergio Ramos, Di María y Pepe tras anotar el 1-0 en el juego que Real Madrid ganó al Barcelona por la vuelta de la Supercopa.

Supercampeones. Gonzalo Higuaín festeja con Sergio Ramos, Di María y Pepe tras anotar el 1-0 en el juego que Real Madrid ganó al Barcelona por la vuelta de la Supercopa.

Un Madrid supercampeón

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<p>&nbsp;</p>El Real Madrid recuperó la mejor de sus versiones en 45 minutos de vendaval, para remontar al Barcelona en la final de la Supercopa de España (2-1), conquistar el primer título de la temporada y torpedear el inicio de la etapa de Tito Vilanova.<p>El primer triunfo en el Santiago Bernabéu de la era Mourinho en un clásico iguala las fuerzas entre ambos clubes. Y lo consiguió con el estilo que tanto disfruta el aficionado madridista: enterrando planteamientos defensivos, saliendo a buscar al Barcelona en su propio campo.</p><p>El ruido externo se rebaja y el fútbol se impone. Dos estilos distintos pero igual de eficaces. Del toque preciosista culé al juego directo madridista. Las ganas de levantarse de un pésimo inicio de temporada guiaron al Real Madrid. Mordió arriba desde el inicio. Presionó unido. Hizo sentirse incómodos a los cerebros del Barça. Agresividad. La ilusión por encima del momento físico de inicio de curso. Todos los balones divididos fueron del Real Madrid.</p><p>El Barcelona jugó desfigurado, en manos de los madridistas. Cuando se lo creyeron, lo acribillaron. En el calentamiento se lesionó Dani Alves. Jugó Adriano cambiado de banda, era el flanco débil por donde atacar. Lo explotaron al máximo. Higuaín se movió como pez en el agua en una noche aciaga de los centrales barcelonistas. Perdonó la primera. A los siete minutos, Víctor Valdés comenzaba a asumir que tendría mucho trabajo. Con el pie sacó el mano a mano.</p><p>Sin señales de mejoría del Barcelona, con Xavi alejado del balón, el fútbol directo tuvo su premio. Un balón largo de Sergio Ramos encontró un grave error de Mascherano, quien midió mal y cuando se giró buscando el balón, era tarde. Higuaín desató la locura. A la segunda aprovechó el regalo superando a Valdés con un disparo que se coló por debajo de sus piernas.</p><p>El gol para voltear la eliminatoria ya lo tenía el Real Madrid. Mourinho debía decidir qué hacer y no tuvo dudas. Tenía a su gran rival en la lona, era el momento de noquearlo. Otro balón largo, un nuevo fallo del central, en este caso Piqué, permitió a Cristiano llevarse el balón de espuela. Valdés no salió y el portugués tuvo tiempo para controlar el balón, acomodarlo y soltar un latigazo a la red. Ha marcado en los cinco últimos clásicos, enorme.</p><p>Tito Vilanova asistía impasible ante la peor imagen del Barcelona en años, en pie, en su zona técnica. Resoplando al ver que Mateu Lahoz anulaba el tercero del Real Madrid. Una falta lateral la cabeceó a gol Sergio Ramos. El árbitro vio falta de Pepe a Mascherano en el salto.</p><p>La resurrección blanca pudo encontrar el premio de una goleada de escándalo al descanso, pero Higuaín perdonó. En pleno vendaval tuvo dos ocasiones clarísimas. Dos errores defensivos azulgranas habían costado dos goles. El tercero, una expulsión. A los 28 minutos derribó a Cristiano cuando se iba solo con velocidad.</p><p>Mourinho había pedido públicamente a sus futbolistas que mostraran su actitud. Les planteó un pulso y se lo ganaron. Consiguió aumentar la ya de por sí alta motivación de un clásico. Nada que ver con la imagen de Getafe. Mientras, el Barça agravó los malos síntomas del Reyno de Navarra.</p><p>Pero si algo le sobra a sus estrellas es orgullo. Cuando vio que seguía en pie pese al baño, que Khedira, Özil y Di María se sumaban a Higuaín perdonando ocasiones, se levantó gracias a Iniesta y la pegada de Messi. El primer disparo a la portería de Casillas fue gol. Una falta ajustada al poste, un zurdazo inalcanzable.</p><p>De estar desfigurado el Barça pasó a recuperar su identidad. El primer acto acabó con un latigazo de Cristiano a 25 metros que rozó el poste. Tras el descanso, esa agresividad se fue perdiendo según se rebajó el físico. El Real Madrid pasó a correr tras el balón. Los rondos azulgranas le hicieron recular metros.</p><p>El duelo perdió espectacularidad y ganó en control. Parecía que el equipo que estaba en inferioridad numérica era el Real Madrid, era imposible mantener el ritmo del primer acto. Decayó y le salvó su santo. Casillas frenó al futbolista rival en mejor forma. Pedro la tuvo a un pase de tiralíneas de Xavi, Iker la sacó abajo, con los pies. En su segundo intento, se marchó en velocidad de Ramos, pero no encontró el hueco para superar al capitán blanco.</p><p>El ataque del Real Madrid desapareció con Özil. Alguna acción de orgullo, como la que sacó Valdés a Khedira y la que de nuevo perdonó Higuaín. Con todo a su favor, disparó al poste. Bastante tenía ya con defender. No había gasolina para más. Ramos salvaba una acción de Jordi Alba que recortó a Casillas en velocidad.</p><p>El título se decidiría por un detalle. Vilanova hizo debutar a Song y dejó en el banco a Cesc. Le hacía falta un gol y Fábregas con Villa se quedaron en el banquillo. Al final, también se quedó sin Supercopa.</p><p><a href="http://mediacenter.laprensagrafica.com/galerias/la-prensa-grafica/futbol/real-madrid-se-proclama-campeon-de-la-supercopa-al-ganar-al-barcelona" target="_blank" mce_href="http://mediacenter.laprensagrafica.com/galerias/la-prensa-grafica/futbol/real-madrid-se-proclama-campeon-de-la-supercopa-al-ganar-al-barcelona">Galería</a><br /></p>

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