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Un final inevitable

El adiós de Alonso a Chalate fue el colofón a cinco meses de líos.
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Desde que apareció su nombre por primera vez el pasado 4 de junio para tomar las riendas del Chalatenango, el uruguayo Rubén Alonso ha vivido un carrusel de emociones como estratega norteño. Un paseo que finalizó de manera forzada el pasado domingo con su renuncia y su gresca con el expresidente chalateco Francisco Peraza.

Tras ser oficializado en el cargo, luego de la disputa de las dos directivas que quería administrar Chalatenango, la luna de miel marchó bien hasta que los problemas administrativos y la insolvencia económica comenzaron hacer mella en la paciencia del cuerpo técnico y del plantel chalateco.

“Desde un inicio las condiciones para levantar un equipo competitivo no se dieron. Tuvimos los inconvenientes de no poder contar con el plantel que pensé podría servirnos para afrontar la temporada. La no contratación del cuarto extranjero fue una de las cosas que al final han repercutido para que el equipo muestre desventajas en comparación con el resto de equipos en la primera división”, admitió Alonso, ayer, al buscar un porqué a las condiciones en que se encuentra el equipo.

Avisos

El primer aviso de que el barco venía a pique llegó el 25 de septiembre, cuando perdieron ante Limeño 2-0. “Esto es difícil, el puesto está para la directiva, pero eso si me tienen que pagar lo que me deben. Hay cosas que no me han gustado, incluso de un grupo de jugadores. Yo puedo acostarme y levantarme tranquilo, hay jugadores que no van a poder acostarse tranquilos”, dijo Alonso ese día. Dos días después, Christian “el Pibe” Bautista fue separado.

Pero las cosas no mejoraron. Chalate empató dos juegos y perdió otros dos en los últimos cuatro encuentros, pero el discurso sobre la incomodidad ya no salió de los labios de Alonso.

Lejos de eso, el domingo estalló definitivamente, cuando casi golpeó a Peraza y anunció su salida definitiva del equipo. “Cuando te faltan el respeto como ser humano, como persona, no hay nada que negociar, lo único que quiero ahora es ir a buscar mis cosas a Chalatenango”, aseguró ayer Alonso, en el triste epílogo de un final ya anunciado.

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