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Urgen cambios institucionales

Si quienes dirigen las instituciones públicas mantienen una actitud permisiva, lo más seguro es que muy pronto estemos de nuevo presenciando la aplicación de castigos.
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Las sanciones impuestas el viernes por la Federación Salvadoreña de Fútbol a la mayoría de futbolistas que eran investigados por amañar partidos de fútbol de la selección nacional sientan un precedente histórico en nuestro deporte. Pero podría quedarse solo como la página más oscura en la historia del deporte favorito de todos los salvadoreños si tales castigos no van acompañados de un cambio de actitud por parte de quienes dirigen los destinos del fútbol en El Salvador.

Que hayan pasado poco más de dos años desde que en este periódico empezamos a publicar las investigaciones con fuertes indicios de que algunos de nuestros futbolistas habían sucumbido a la tentación de los sobornos económicos que les ofrecían mafias internacionales de apuestas ilegales para arreglar resultados de partidos hasta llegar a este momento, muestra el grado de parsimonia con que los dirigentes de la FESFUT se habían tomado este problema.

Fue necesario que el tema se convirtiera en un escándalo internacional y que muchos jóvenes talentos se vieran involucrados para que la federación, en un mes, hiciera las indagaciones necesarias para impartir los castigos que conocimos la semana pasada.

Cuando una sociedad se corrompe es porque quienes la dirigen han fracasado rotundamente en sus funciones. La pasividad con que los dirigentes del fútbol han tomado este tema desde que se comenzó a hacer público solo muestra el grado de permisividad que ha imperado en las instituciones del fútbol.

La FESFUT ha dado un paso importante con las sanciones; pero si sus directivos realmente quieren rescatar la credibilidad institucional, deben también aceptar e investigar los otros juegos de la selección nacional y de la Liga de Campeones de la CONCACAF con fuertes sospechas de amaño. En estos partidos hay dirigentes deportivos y federativos involucrados, al grado de pactar con una empresa fachada de mafiosos para organizar el partido amistoso de la selección nacional contra la de Costa Rica en una remota cancha de Ciudad Quesada, municipio de aquel país. Deben explicar los federativos por qué uno de los reconocidos mafiosos tuvo acceso irrestricto a los jugadores de la selección nacional en el hotel donde se concentraron e incluso se vistió con una camiseta de nuestra selección nacional.

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