Varados en Suchitoto

Dos colombianos están varados en Suchitoto; otros cuatro lograron irse. Todos apuntan al mismo “agente”.
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Uno de los polos de la inmigración de futbolistas colombianos a El Salvador es Suchitoto. Ahí, un salvadoreño que se identifica como trabajador de camiones, de nombre Rember Reyes del Cid, mantuvo este año hasta a seis colombianos, con la promesa de encontrarles equipo, y tras haberles cobrado por sus servicios.

Para la llegada de todos esos jugadores, Reyes del Cid contactó a Harold Orejuela, presidente y dueño del equipo internacional de la Tercera División de Colombia, quien le envió seis jugadores, en pos de un chance en la Segunda División profesional cuscatleca.

Los jugadores David Gómez Suárez, Julián Ballesteros Lozano, Víctor Vasco, Kevin Fajardo, Cristopher Roa y Jhon Fredy Amú llegaron al país en diciembre de 2015, con la ilusión de firmar por un equipo salvadoreño.

Antes, pagaron su vuelo y acordaron entregar una suma de dinero al llegar al país a Rember Reyes como cuota porque los llevara a firmar con algún equipo, y la otra mitad como pago de vivienda y alimentación. Esa cifra osciló entre los 500 dólares pagados por Gómez Suárez y los mil por Julián Lozano.

Días después, tras el cierre de inscripciones en las tres ligas del país, ninguno logró fichar.

Cuando reclamaron el reembolso del dinero a Reyes, según consta en una grabación de la conversación entre este grupo de colombianos y Reyes, de la cual  LA PRENSA GRÁFICA tiene copia, este les dijo que ese dinero sirvió para sobornar a los entrenadores de los equipos, a cambio de ponerlos a entrenar o de su eventual contratación.

PARA ENTRENADORES
Tras las vicisitudes del caso, con poco o nada en los bolsillos y comunicándose con sus familiares en Colombia, Roa, Amú, Fajardo y Vasco lograron regresar a Colombia, pero sin el dinero.

Antes de irse, el 5 de febrero de 2016, Vasco, Ballesteros y Gómez buscaron a Reyes para exigirle el reembolso del dinero. Solicitaron la mitad del pago reconociendo que sí tuvieron alimentación y vivienda  por al menos un mes.

Pasado ese mes, todos fueron desalojados ante la falta de pago de alquiler y una señora de Suchitoto se hizo cargo de forma voluntaria de su alimentación y vivienda, compadecida de ellos.

Como sea, los jugadores no estaban de acuerdo con que Reyes no les devolviera el aporte destinado a los entrenadores porque no lograron equipo, tal y como se los había prometido.

Pero en una conversación de WhatsApp entre Vasco y Rember Reyes, que también se encuentra en poder de esta redacción, este cortó de tajo esa pretensión.

Poco después, en una conversación con varios de los jugadores que transcribimos en un cuadro anexo a esta nota, Reyes sostuvo que sí le dio dinero a los entrenadores para que les realizaran pruebas, aunque no los hubieran finalmente contratado. “Aquí todos los técnicos son chuchos”, les dijo.

Según Kevin Fajardo, todo se trató de un engaño. “Rember me llevó al Aspirante, pero ya tenían contratados a sus dos extranjeros. Nos decía que él conocía a los técnicos y jugadores, y que podía hablar con los presidentes de los equipos. Dijo que cobraba mil dólares. Le anticipé 750 dólares”.

“Me dijo que se iba a esperar una semana (para devolverme el dinero) porque al profesor Luis Asprilla, técnico del Aspirante, ya le había adelantado $400”. Asprilla, entrevistado por LA PRENSA GRÁFICA en la página 93, lo niega rotundamente.

UNA TOZUDA ESPERANZA
Gómez y Ballesteros siguen en el país, a la espera de que se abra de nuevo el mercado de piernas y encontrar un equipo.

A Ballesteros, Reyes lo llevó en su momento a una prueba al Once Municipal, pero las plazas de foráneos estaban llenas y no lo aceptaron. Quedó abandonado en el parque de Ahuachapán hasta que Mario González, un periodista de esa ciudad, le dio vivienda y alimentación. Luego de eso, se regresó a Suchitoto.

“No alego nada por la plata de la comida, eso ya pasó, está gastado, pueda que sí o que no, pero los otros $500 eran para arreglar un técnico, pero como no estoy jugando espero que Rember me lo devuelva”, afirmó el jugador.

El caso de David Gómez fue diferente: pagó $500 pero solo realizó dos entrenos con el Vendaval de Apopa; luego, no lo movió más.

“Me separó que $300 fueron para vivienda; eso está bien, lo que yo digo es que dijo que los $200 restantes eran para firmar con mi equipo y este señor no lo cumplió”, añadió.

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  • segunda division

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