Ver a Messi

El astro argentino es duda para el partido amistoso del sábado contra El Salvador en Washington.
Enlace copiado
Lionel Messi tuvo una práctica suave ayer. No deja de ser duda para el sábado.

Lionel Messi tuvo una práctica suave ayer. No deja de ser duda para el sábado.

Gonzalo Higuaín es uno de los jugadores que estará el sábado contra El Salvador.

Gonzalo Higuaín es uno de los jugadores que estará el sábado contra El Salvador.

Messi se tomó un tiempo para firmar autógrafos al final de la práctica de ayer.

Messi se tomó un tiempo para firmar autógrafos al final de la práctica de ayer.

Ver a Messi

Ver a Messi

Enlace copiado
Unos 300 aficionados se sumaron a tres docenas de periodistas que llegaron ayer al Shaw Field, el campo de fútbol-soccer de la Universidad de Georgetown, al suroeste de la capital estadounidense, a ver el entreno de la absoluta argentina, el único que el seleccionador Gerardo “Tata” Martino hará a puertas abiertas en esta escala de la Albiceleste. Lionel Messi fue, como no podía ser de otra forma, el más aplaudido a pesar de que tuvo muy poco protagonismo en la práctica.

El clímax llegó al final, como debe de ser, al menos para la mayoría de los aficionados al fútbol –soccer le dicen aquí– que llegaron hasta este coqueto campo de entrenamiento en la universidad más prestigiosa de la ciudad, Georgetown. Tras casi dos horas de práctica, Messi, el más aplaudido de los 24 seleccionados argentinos que han venido a Estados Unidos para enfrentar a sus similares de El Salvador y Ecuador, se acercó a los fans para estampar su rúbrica en camisetas albicelestes y del Barcelona, en bufandas, en gorros, en cualquier cosa. Fue, ese, el momento más fotografiado.

Luis Alvarado, un joven estadounidense de padres salvadoreños, había llegado a las inmediaciones del Shaw Field de Georgetown pasada la 1:30 de la tarde. Enfundado en su camiseta del Barcelona y su gorro para el frío, también azulgrana, Luis no tenía reparos en pedir direcciones a los fotógrafos o a los funcionarios de la embajada argentina en Washington que, junto a él, esperaban la llegada de los actuales subcampeones del mundo.

—¿Y aquí solo periodistas y gente con ticket?, preguntaba el joven con ese español quebrado que suelen hablar los salvadoreños de segunda o tercera generación en Estados Unidos.

—Creo que sí, pero tratá de ver si podés entrar, le recomendaba un fotógrafo latino en perfecto español.

—No, no, won’t risk it (no me arriesgaré)... Voy a ir a ver por dónde van a entrar (los jugadores) –decidió Luis antes de despedirse. Antes de irse, el hijo de usulutecos me dijo que le gusta cómo juegan Messi y Carlos Tévez, pero que su favorito es otro de los que jugará al sábado en FedEx Field: el salvadoreño Andrés Flores, capitán del combinado centroamericano.

Como Luis, decenas. Muchos salvadoreños a juzgar por el acento –que en español quebrado o en spanglish igual se come las eses–, pero también argentinos.

Entre los compatriotas de los suramericanos había quienes estaban en una lista preparada por la embajada argentina en Washington –150 según uno de los diplomáticos que organizaba las cosas ayer en Georgetown– y pudieron entrar a las gradas metálicas, el mismo escenario reservado para los periodistas, y estaban quienes, como Luis, debieron ver todo el entreno desde detrás de la alta verja negra que separa al Shaw Field del resto del campus.

Al final fueron algunos de los que estaban en ese último grupo quienes se llevaron el autógrafo de Messi. Cuando el entreno terminó, el “10” del Barcelona no pasó cerca de los graderíos en su camino hacia el bus que trasladaría a la Albiceleste al hotel, como sí lo hicieron Carlos Tévez o Javier Mascherano; Messi se fue directo a la verja a firmar.

El asunto del pie lastimado

En las graderías metálicas los más estresados eran los periodistas argentinos, los únicos que en realidad habían venido hasta aquí a trabajar, a conseguir el último detalle de la selección, lo más reciente sobre Messi, sobre el esquema del “Tata”, y así. Uno de los asuntos que les ocupaba era una posible lesión del “10”, que según varias notas de prensa circuladas en las redes incluso podía obligarlo a volver a Barcelona antes del partido del sábado.

“No sé... Yo (pronunciado ‘cho’) me vine antes del hotel, si no, no llego (pronunciado ‘chego’) a tiempo aquí”, se comunicaba a gritos con Buenos Aires uno de los reporteros argentinos.

“Están los 24”, soltaba otro, también a gritos, ante la muy probable pregunta sobre la presencia de Messi en el entreno.

La última versión sobre el astro, al menos la que manejaban los periodistas en las graderías metálicas de Georgetown, es que quienes vayan el próximo sábado a FedEx Field a ver el Argentina-El Salvador deberán sentirse contentos si logran ver a Messi 10 minutos. “No juega, no juega, boludo. Juega el de Ecuador”, soltaba alguno.

Lo cierto, ayer, es que el entreno de Messi fue liviano, no en solitario pero sí muy relajado: apenas unas cinco carreras en el extremo del Shaw Field más alejado de público y periodistas y algunos estiramientos junto a Gonzalo “Pipita” Higuaín, quien también la tuvo leve.

Otros, como Tévez, Sergio “Kun” Agüero, Ángel Di María, Ezequiel “Pocho” Lavezzi y Pablo Zabaleta, fueron los más exigidos por “Tata” Martino.

A lo que vinieron

“¡Que viva El Salvador!”, gritó una mujer a todo pulmón. Tan fuerte fue el grito, proveniente de una de las esquinas más alejadas de las graderías metálicas, que llegó a oírse incluso por encima de las voces del seleccionador, que estaba más cerca y también se hacía oír. Tras registrar los aplausos que levantó la hincha de la selección centroamericana, los oídos vuelven al “Tata”.

El entrenador ha puesto a Maxi por derecha y a Di María por izquierda a simular desbandadas por los extremos. En el centro del área esperan “Pocho” y “Kun” para intentar vencer a cualquiera de los tres arqueros que se rotan en portería. Zabaleta y Marcos Rojo son los llamados a parar los centros. “Pablo, no te comprometás tanto... Me gustaría que no te comprometás tanto”, grita Martino a Zabaleta la vez que Maxi logra pasarlo.

Vendría luego el turno de Messi y la firma de autógrafos. No alcancé a ver a Luis, el salvadoreño, pero sí a varios de quienes, como él, llegaron a la Universidad de Georgetown a ver a Messi.

Tags:

Lee también

Comentarios

Newsletter