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Veterano aguilucho

DIMAS MAZARIEGO, FIEL AFICIONADO DEL ÁGUILA DESDE LOS OCHENTA, FUE EL PRIMERO QUE ENTRÓ AL CUSCATLÁN PARA LA FINAL.
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A 20 minutos de la apertura de puertas del estadio del sector de sol general, Dimas Mazariego y su esposa Guadalupe, se acercaron al portón amarillo. Sin recapacitar sobre la discapacidad física de Dimas, que mira atento desde su silla de ruedas, los demás hinchas de Águila le dan la oportunidad de ser primero en la fila.

Abrieron las puertas de acceso. Dimas muestra su boleto y el de su esposa. Dentro del estadio Dimas abre sus brazos y grita con firmeza: “Qué viva el Águila”. Toda la hinchada del plantel emplumado lo mira y se inspira.

Dimas está a sus anchas en “Vietnam”. Sigue al Águila desde pequeño. Ahora tiene 52 años y recuerda la final que Águila le ganó a FAS en 1983 con tanto del “Chino” Quintanilla. Estuvo en el Cusca para ser testigo del triunfo.

“Desde hace 25 años sigo al Águila. Viví esa final en platea. Por esta discapacidad, en ese año (1983) teníamos una entrada a platea y ahora no sé por qué no se nos permite poder gozar de los partidos desde ese estrado. De Águila, siempre admiré a Zapata y a Barraza, a quien lo pude ver jugar”.

Ayer, para la final, Dimas dijo: “Lo bonito de esta final es que pase lo que pase la copa se irá a San Miguel”.

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