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Atlético Marte bajó a segunda división por segunda vez en sus 65 años de historia.
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Inmortal no más. Lo intentó, no pudo. Quiso, pero demasiado tarde. Y cuando jugó su mejor partido del torneo, los números no le alcanzaron, los goles no bastaron y la segunda división le abrió de nuevo los brazos para acogerlo, tétrico, en su abrazo mortal. Atlético Marte es, de nuevo, equipo de la liga de plata.

Adiós otra vez. Segunda vez en 65 años de historia y segunda vez en los últimos 15. El equipo de las ocho coronas y el que hace apenas un año y medio firmó una campaña para envidiar de 17 partidos invicto y solo eliminado en semifinales por la falta de experiencia de un grupo está hoy en el amargo trago de perder una categoría.

La consecuencia de desarmar ese equipo que dominó durante seis meses el fútbol nacional. El disparate de firmar para salvarlo al técnico que había dejado en último lugar a su principal rival para no descender. Muchas razones, pocas respuestas. Todo mezclado fue una bomba molotov demasiado fuerte como para resistir el impacto. Por más que lo intentó el grupo, Marte dejó escapar a Pasaquina.

Los burros demostraron precisamente su necedad y se mantendrán un año más en segunda división. Lo que su carrera contra el descenso no demuestra es que quedaron a cuatro puntos de meterse en la pelea por las semifinales, pero será un dato olvidado porque lo que cuenta para los pupilos del argentino Juan Sarulyte es que jugarán un año más en la liga mayor.

Durante 40 minutos la historia fue diferente. Separados por un par de kilómetros geográficamente y por un punto en la tabla acumulada, el descenso se jugó en la capital. En el estadio Cuscatlán, Marte recibió a Dragón; y en el “Mágico” González, el UES le hizo los honores al Pasaquina.

Y las emociones comenzaron temprano. Desde que Joel Aguilar Chicas marcó el inició del partido, el Marte dejó salir su bestia interior y buscó el primer gol del partido. No se cumplía un minuto de partido cuando Léster Blanco ya había mandado la pelota cerca del poste izquierdo de la portería de Felipe Amaya. Esta fue la muestra de que el Marte se partiría el alma por los tres puntos.

Esto quedó ratificado al minuto siete: Blanco conectó dentro del área un centro preciso desde la derecha, la pelota se fue a la red para el primer gol del encuentro y los jugadores se fundieron en un abrazo.

El tanto obligó al mutis en el “Mágico”. Con la ventaja en el marcador, Marte alcanzaba 37 puntos en la tabla acumulada y el empate dejaba a Pasaquina con 36. La tabla estaba de cabeza y era el equipo de La Unión el nuevo inquilino de segunda.

Marte celebró pero tampoco bajó las armas. Los capitalinos sacaron la casta de guerreros, no daban pelota por perdida y llegaban con idea a campo rival. Un disparo del colombiano Martín García sobrepasó la barrera y casi se mete en el ángulo derecho de la meta mitológica al 18'.

El mejor trato y toque en corto a la pelota era la mejor fórmula para hacer daño que utilizaron los marcianos tras 20 minutos, mientras que la visita ejerció dominio pero le faltó contundencia.

Al 25' el Marte pudo marcar el segundo gol del juego, pero Martín García hizo el “oso” del encuentro al tirar lejos la pelota cuando se encontraba dentro del área sin marca y a puerta vacía. El pase para el colombiano fue de Léster Blanco, pero el lamento fue generalizado tanto dentro como fuera del campo.

Tanto era el dominio de los carabineros en el Cuscatlán que parecía que sus golpes se escuchaban e influían hasta el “Mágico”, donde el Pasaquina no carburaba.

Ahí, en los primeros minutos, la propuesta de Universidad era mejor. Elman Rivas tenía la pelota en la media cancha para buscar a Nelson González y Jonathan Jiménez. Hubo un par de tiros al arco que exigieron los reflejos del portero Rafael Fuentes. Rivas seguía apareciendo en la media cancha para acarrear el balón hasta la zona de definición, pero no encontraba bien ubicados a los hombres de ataque.

Por su parte, Pasaquina se animó con la salida de Moisés Hernández y el empuje de Juan José Hernández, pero ambos no podían dejar en opción clara a gol a los delanteros Juan Campos y Samuel Kordell. Hernández seguía teniendo el balón en la media cancha, porque ya UES había bajado la guardia. Era fácil para los volantes recuperar la pelota y tocar con Hernández. Pero le seguía haciendo falta la definición en el último tramo. Fue hasta el minuto 36 cuando Samuel inquietó la portería de Douglas Batres. El balón se fue cerca del poste derecho del marco de los académicos.

Pasaquina seguía manejando la pelota a su antojo, pero de nuevo sin tener esa profundidad necesaria para ponerse arriba en el marcador. La desesperación se podía ver en el equipo fronterizo, sobre todo porque Marte ganaba a Dragón en el Cuscatlán por 1-0. Ese marcador había robado la tranquilidad a los burros. Y si ya parecían estar bloqueados psicológicamente al saber que el Marte tenía ventaja y los obligaba a ellos también a ganar, la dificultad de los fronterizos aumentó cuando Marte puso el 2-0 ante Dragón.

La vida en un segundo

El Marte regresó animado al segundo tiempo y de inmediato celebró el segundo tanto del encuentro. Al minuto 47, un centro de William Canales llegó al área, sin marca se elevó Martín García pero su cabezazo fue atajado por Amaya, la defensa migueleña no tuvo reacción y el colombiano hundió la pelota con fuerte derechazo.

Era el 2-0. El tanto de la tranquilidad para Marte, pero también el tanto del engaño. Con el gol, los carabineros creyeron que podrían manejar el partido a su antojo porque ya solo era cuestión de mantener su ventaja para salvarse. Con lo que no contaban era que, mientras ellos celebraban, en el “Mágico” Juan José Hernández había emprendido una escapada en solitario por el sector izquierdo de la Universidad, ante el intento desesperado de los zagueros por darle alcance y la salida burda del guardameta escarlata, Douglas Batres.

Hernández puso pie en el área y era un hecho que ningún zaguero le daría alcance. Ahí, en el segundo que a veces divide entre la vida y la muerte, Hernández acertó a la primera opción. Batres cayó sentado antes de que el jugador unionense conectara con la pelota y, con todo a favor, el de Pasaquina reventó el balón hasta el fondo de la portería.

Estalló entonces La Unión y el mutismo se trasladó al Cuscatlán. El 2-0 del Marte quedó hecho trizas. Pasaquina tenía ventaja en el marcador y la había recuperado en la tabla. Ya daba igual que los dirigidos por el argentino Daniel Fernández metieran tres, metieran cuatro o que le pidieran al Barcelona que les prestara a Lionel Messi. Por mucho que anotaran, sus esperanzas dependían de que el UES consiguiera el empate ante Pasaquina.

Pero, precisamente, Pasaquina cerró filas y se encomendó al sacrificio. Con el tanto a favor, Sarulyte comenzó con las modificaciones en el esquema. Mandó al campo a Ricardo Orellana en lugar de Moisés Hernández. Ya no tuvo creación, porque sacó al jugador que le había dado salida y fútbol inteligente, pero en zaga tuvo a un hombre más con la llegada de Orellana. Los de la visita se replegaban bien en zona de seguridad para no dar ventajas a los delanteros del equipo escarlata.

Sin ese jugador que diera salida a los fronterizos, los académicos aprovecharon para retomar la iniciativa. Elman Rivas seguía teniendo la pelota para meter en apuros a los zagueros del equipo rival. A eso hay que agregar que Pasaquina solo tenía a Kordell en ataque porque Campos estaba lesionado tras un golpe en la cabeza. Era buen momento para los escarlatas.

Marte acusó el golpe. Cometió un penalti para los escupefuego que convirtió Irza Santos (2-1), pero reaccionó inmediatamente con dos tantos más: uno de Mario Martínez y el segundo de Léster Blanco. Con el 4-1 en el marcador, tenía seguro su triunfo mas no la sobrevivencia. Dependía única y exclusivamente del UES.

Y a 10 minutos del final, casi tuvo el milagro, cuando el académico Wílber Henríquez tuvo oportunidad de empatar el juego en el “Mágico”. Mandó un potente toque cruzado desde la izquierda, pero el balón se estrelló en el poste izquierdo de la portería encomendada a Rafael Fuentes. Poste y rebote, repelido, como repelidas fueron las aspiraciones marcianas de continuar en primera división.

La presión de los escarlatas siguió ante un Pasaquina que ya no tenía la pelota. Además, había renunciado al ataque. Sarulyte mandó a la cancha a Pastor Melgar para cerrar filas de una vez por todas. Mientras, en el Cuscatlán el encuentro terminó y Marte se encomendó a la diosa fortuna para que cayera el tanto puma.

Empero, no llegó y tampoco la salvación llegó al Cuscatlán. Pasaquina se quedará en primera división. Atlético Marte, a buscar la manera de conseguir regresar al circuito de privilegio.

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