derrota honrosa

La Azul aguantaba a Argentina, pero un gol de rebote y un fallo del portero provocaron el 0-2.
Enlace copiado
derrota honrosa

derrota honrosa

derrota honrosa

derrota honrosa

derrota honrosa

derrota honrosa

derrota honrosa

derrota honrosa

Enlace copiado
Se pronosticaba una nevada en Maryland y no la hubo. Se pronosticaba (los jinetes del Apocalipsis del fútbol cuscatleco, sobre todo) que Argentina iba a golear a El Salvador y tampoco fue así. Ganaron los gauchos, como dictaba la lógico, pero no lo hicieron con el marcador abultado que se suponía, ya que la vida no siempre es lo que la lógica dice, sino lo que un estado mental produce.

Ayer El Salvador recordó la motivación de hace meses para chocar contra una potencia del fútbol mundial y sufrió una derrota contra Argentina. Honrosa porque no fue humillante y desafortunada por cómo llegó el primer tanto en contra.

Como si fuera una repetición de lo que pasó cuando se jugó contra España hace unos meses, la Azul repitió estilo y esquema. Plantada con línea de cinco en el fondo, la idea era recibir el menor daño posible y aprender el “abc” de la defensa escalonada ante un rival años luz superior en nivel y más potente en jerarquía. Y como aquel juego contra los ibéricos, la primera parte también terminó 0-0.

Los pupilos de Roca resistieron con aplomo las embestidas que una Argentina huérfana de Messi plantó sobre la cancha. Quizá los animó en el frío de un grado Celsius del terreno del FedEx Field el calor de la afición salvadoreña, infaltable donde quiera que juega la Azul, o la indignación de que la organización se equivocara al poner el himno. Acordes desconocidos, las manos bajaron del pecho y los criollos pasaron a jugar ante el subcampeón del mundo.

Por mucho que los avisos no dejaron de llegar, El Salvador no vio caer su portería en la primera mitad. Lógicamente, a cambio no tuvo presencia ofensiva porque Nelson Bonilla fue un llanero solitario contra las torres que supusieron Mateo Musacchio y Ramiro Funes Mori, pues el sacrificio defensivo se llevó consigo lo que Álvarez y Alas pudieran generar por las bandas.

Así, apenas un par de escapadas o contraataques fue lo único que tuvo El Salvador en la primera mitad. A cambio, Argentina gozó de opciones como quien hubiera tenido un café en medio del clima congelado de Washington. Apenas pasaron dos minutos y tuvo la primera en un cabezazo, tras un tiro de esquina, de Gonzalo Higuaín, pero el balón se fue desviado.

La inercia llevó a los gauchos a apretar acelerador y tener opciones. Tras 20 minutos de sosiego tras el cabezazo del “Pipa”, llegaron nuevos centros al corazón del área que embolsó bien Derby Carrillo y un intento de globito de Carlos Tévez que casi sorprende al arquero del Santa Tecla, pillado a medio camino por el balón y salvado a medio regreso al arco por el viento, que detuvo la bajada del balón.

Aún hubo chance para dos intervenciones más antes del ecuador. Di María probó con un tiro libre que hizo volar a Derby para atrapar el remate y Tévez estrelló un derechazo en Mendoza al 43'.

Así acabó el primer tiempo. Argentina fue un equipo vertical pero sin definición por falta de espacios, y El Salvador fue un equipo que confirmó que, concentrado, sabe cómo defenderse aunque renuncia de mala gana a generar fútbol ofensivo.

Talón de Aquiles

Cuando la afición del FedEx Field pedía a Leo Messi en la cancha, apareció el principal talón de Aquiles de la selección. Si bien suele decirse que la suerte no existe, sí fue mala la que tuvo Raúl Renderos en un intento de rechazar un remate de fuera del área de Éver Banega. El remate, con dirección a portería, encontró el talón del “Perro” y se desvió lo suficiente para que no pudiera ser atrapado por Carrillo para el 1-0.

El gol afectó el marcador, pero tampoco tuvo un efecto “coladera”, como muchos hubieran supuesto. Sacudió Argentina las redes, pero El Salvador no perdió el orden que había tenido. Eso sí, llegó Rafael Burgos en lugar de Bonilla y el carácter que tiene para ir a presionar allá donde va el balón tampoco es que volcara la posesión o el peligro del encuentro, pero sí le dio más dificultad a los gauchos para armar.

Al 88' llegó el segundo tanto, que además de sellar el resultado manchó la sobresaliente actuación de Derby Carrillo. El guardameta, figura en el primer tiempo, midió mal un cobro de tiro libre de Mancuello desde el costado derecho y el balón se le coló hasta las redes.

Al final no hubo Messi, goleada argentina ni nevada. Solo una reedición de la versión digna de una selección que se sabe defender y que contra Guatemala probará si también sabe atacar.

Lee también

Comentarios

Newsletter