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La Azulita le plantó cara a México, que sudó para ganar 2-0. Mañana, por el tercero ante Cuba.
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No se pudo.  Pese al esfuerzo, la selección sub 20 no disputará el título del premundial de la categoría en CONCACAF. Jugará ante Cuba, mañana, por el tercer lugar.

No se pudo. Pese al esfuerzo, la selección sub 20 no disputará el título del premundial de la categoría en CONCACAF. Jugará ante Cuba, mañana, por el tercer lugar.

Mejoró.  La Azulita mostró ayer mejores maneras que en la derrota de 3-0 de la ronda de grupos también ante México.

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Eliminado.  El Salvador quedó fuera de la final del premundial sub 20 luego de perder ayer contra México por 2-0.

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Alcanzó el trabajo para conseguir el boleto al mundial sub 20. No alcanza para disputar la final del premundial de la región. México volvió a pegarle ayer a El Salvador y avanzó a la final del certamen con un 2-0 en que la Azulita volvió a pagar la desatención en jugadas a balón parado.

Pasada la euforia del pase al mundial, el partido fue un nuevo examen para los pupilos de Mauricio Alfaro. Reprobado hace una semana en la fase de grupos, ligeramente corregido ayer por la noche. México, campeón del mundo sub 17, volvió a plantearse lo suyo: presionar al rival, robarle la pelota y jugar a arrollar al contrario con base en toques y paredes.

Así fue exactamente como se pintó el primer tiempo. Discreto, pero más por el poderío exhibido por México que por displicencia nacional. Sin embargo, bueno para conclusiones: partidos así esperan en el mundial, rivales con procesos mejor sustentados y fundamentados y donde no basta con las ganas y la garra para competir. Requiere también la cuota de talento —y también la de un buen portero— para aguantar que, para bien, tiene la sub 20.

En la primera mitad, el “Tri” tuvo no menos de siete remates a portería con destino a la red. Sin embargo, los buenos reflejos de Rolando Morales, en unas, y los recortes a tiempo de los defensas para desviar los remates aztecas, en otras, cortaron y evitaron que el marcador se fuera al descanso con ventaja a favor del local.

El Salvador lo intentaba. No obstante, las variantes provocadas por las ausencias de Roberto González y Miguel Lemus no acabaron de encajar bien. Alfaro envió a Moisés Mejía —de funciones ofensivas— al puesto de Lemus, por el lateral izquierdo; adelantó a Olivier Ayala como un tercer contención, dejando su puesto a Giovanni Zavaleta, y adelantó a Diego Coca a jugar a la par de José Ángel Peña.

Así, si bien la Azulita tenía en la cancha al “Puma”, Coca y Jairo Henríquez estaban demasiado despegados uno del otro y sin algún otro compañero que les permitiera enlazar. Solitarios y aislados, eran presa fácil ante la mayor cantidad de camisetas negras de los mexicanos.

Controlado el tema de lo que El Salvador pudiera generar ofensivamente, esa posición la asumieron los pupilos de Sergio Almaguer. Tres remates al arco de Morales en los primeros 10 minutos fueron aviso del vendaval que sufrió “el Rolo” en toda la primera mitad, aunque, tiro a tiro, fue ganando confianza y actitud.

Ahogado y sin salida, El Salvador sufrió cómo México se le venía encima. Encerrado, comenzó a vivir susto tras susto, como cuando, al minuto 17, vio dos remates seguidos dentro de su área. El primero lo rechazó el portero salvadoreño, el segundo lo cruzó demasiado el atacante azteca.

Y se llegaron, como la misma lluvia que apareció en Puebla, un chaparrón de ocasiones. Al '25, Morales quitó un tiro cruzado; al '38, otros dos remates seguidos dentro del área; al '45+1, otra quitada monumental del portero cumpleañero, solo ante Jesús Corona, al que le quitó el disparo por bajo. Acabó el primer tiempo y la Azulita pudo respirar por 15 minutos antes de que el segundo tiempo continuara con la misma tónica del primero.

O, al menos, eso se presuponía. Lo que sucedió fue otra cosa: Lemus llegó en lugar de Mejía y la Azulita sufrió menos por izquierda. La defensa tuvo piernas más especializadas en obstruir y tapó el carril que más había aprovechado el “Tri”.

Mejor parado en el fondo, la jugada pudo armarse mejor hacia adelante también. Coca encontró a Lemus y, más suelto porque le cubrían bien la espalda, este pudo ver también dónde se movía Peña para acercarse al arco de Richard Sánchez.

De manera tibia, pero poco a poco calentando, llegaron un par de remates al arco del portero azteca. Jairo comenzaba a carburar y, bordeando el '65, se sacó una jugada de fantasía sobre la banda derecha que acabó en un centro recortado por el meta.

Cinco minutos después, otro aviso. Esta vez con Peña, que aprovechó un contragolpe tras un robo en el mediocampo, y luego de encarar a un defensa mexicano, arriesgó por un remate de fuera del área que se fue desviado de la portería.

Así, con El Salvador comenzando a tocar el arco de Sánchez y México con menos posesión de pelota, por un momento quizá alguno aventuró que otro milagro podría ser posible. Error. Una cosa es remontarle a Panamá, mundialista sub 17 y evidentemente venido a menos en su evolución, y otra es intentar derrotar a México, campeón del mundo en sub 17 y que apuesta a revalidar el título un par de años después.

En efecto, al minuto 77, Antonio Briseño demostró que no habría milagro. En un tiro de esquina le ganó posición a su marcador y ante el único error de Morales en el juego, al no salir a cortar el centro, pescó y cabeceó el balón al fondo. Y siete minutos después, otra jugada a balón parado, otro centro, otro balón suelto y otro remate de Briseño al fondo. Suficiente. Lección para corregir en jugadas a balón parado. En el mundial tampoco van a perdonar.

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