“El Bicho” que se nacionalizó salvadoreño

Con apenas un año en el fútbol salvadoreño, el serbio Vladan Vicevic se vistió con la camiseta de la selección. Se dio a conocer en Águila.
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“El Bicho” que se nacionalizó salvadoreño

“El Bicho” que se nacionalizó salvadoreño

“El Bicho” que se nacionalizó salvadoreño

“El Bicho” que se nacionalizó salvadoreño

<strong>Raúl Zavaleta</strong>
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<strong>Posición:</strong> Delantero
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<strong>Trayectoria:</strong> Después de jugar en  FAS y Águila dio el salto hacia el extranjero. Militó en el Olimpia de Honduras, con el que se coronó campeón en las dos temporadas en las que militó en el equipo blanco.

Raúl Zavaleta
Posición: Delantero
Trayectoria: Después de jugar en FAS y Águila dio el salto hacia el extranjero. Militó en el Olimpia de Honduras, con el que se coronó campeón en las dos temporadas en las que militó en el equipo blanco.

<strong>Manolo Álvarez</strong><br>
<strong>Posición:</strong> Defensa
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<strong>Trayectoria:</strong> En los 15 años que vistió la camiseta de FAS ganó cuatro títulos nacionales y el más grande logro que tiene la historia tigrilla: el de CONCACAF en 1979.

Manolo Álvarez
Posición: Defensa
Trayectoria: En los 15 años que vistió la camiseta de FAS ganó cuatro títulos nacionales y el más grande logro que tiene la historia tigrilla: el de CONCACAF en 1979.

“El Bicho” que se nacionalizó salvadoreño

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“El Bicho” que se nacionalizó salvadoreño

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El 26 de julio de 1967 nació en Serbia una persona que 30 años después defendería con sudor y sangre los colores de la selección salvadoreña que disputó la eliminatoria hacia el mundial Francia 1998. Vladan Vicevic llegó a El Salvador en 1996 como refuerzo del Águila (con el que no salió campeón), que en ese momento era dirigido por el entrenador serbio Milos Miljanic por consejo de su compatriota Miroslav D'Joric, entrenador de la Azul.

Antes de comenzar la hexagonal hacia Francia, Milovan pidió a la Federación Salvadoreña de Fútbol la nacionalización de Vicevic y esta llegó por medio de un decreto legislativo el 5 de febrero de 1997.

A partir de ahí comenzó una historia de amor del zaguero, que al momento de recibir su pasaporte salvadoreño apenas y hablaba algunas palabras en español, con la afición gracias a su entrega y sacrificio en la cancha.

Disputó más de 40 partidos (entre oficiales y amistosos) con la indumentaria nacional y una de las tardes más gloriosas en el estadio Cuscatlán fue cuando borró de la cancha al delantero costarricense Paulo César Wanchope en el inicio de la hexagonal de 1997.

Después de completar un ciclo como jugador emplumado, Vicevic regresó al fútbol salvadoreño ya en su faceta de entrenador. Estuvo con Águila, con el que en el Clausura 2006 salió campeón. En ese equipo dirigía a Deris Umanzor –que continúa en el equipo–, Álex Campos, Álex Erazo y el colombiano Camilo Mejía, entre otros.

Luego se hizo cargo de Chalatenango y después recaló en Alianza. En ambos equipos el presidente era Lisandro Pohl.  

Campeón en el fútbol nacional y en el extranjero

El delantero, mejor conocido como  Corcio Zavaleta, se coronó campeón con el Olimpia, de Honduras, en los años sesenta.

La lista de legionarios salvadoreños nació pronto en el siglo XX. Desde que Miguel “el Americano” Cruz y Armando “Tamarindo” Chacón jugaron en Chile, varios han sido los nombres que han pasado a engrosar las listas. Uno de esos nombres, el primero al que le correspondió la gloria de salir  campeón en tierras extranjeras, es el de Raúl Corcio Zavaleta, un santaneco que hizo carrera en casi todos los equipos de Primera División cuscatleca de la época y cuyos goles trascendieron hasta Honduras.
 
La historia de Corcio inicia un 20 de marzo de 1937, cuando el futuro ariete vio la luz en Santa Anita, en el occidente del país. Pronto, apenas con 17 años,  debutó en Primera División con la camiseta del equipo homónimo, de donde luego pasó al Excelsior, al FAS y al Atlante. Todos en apenas cuatro años.
 
El gran salto del “larguirucho” llegó en 1959, cuando encontró su destino al otro lado del país, puesto que el recién ascendido Águila lo fichó para reforzar al equipo, por lo que fue parte del primer bicampeonato en la historia del equipo negronaranja. Además, ahí fue donde encontró otra carretera para otra parte de su vida, puesto que en uno de esos torneos fue dirigido por el hondureño Carlos Padilla.
De la salida de este derivó la posibilidad de convertirse en legionario. “Carlos Padilla me pidió de legionario para el equipo, que ese año cumplía 50 de existencia”, recuerda el jugador, quien en las dos temporadas que jugó para los albos acabó  con el título de campeón nacional.
 
Con la gloria ya escrita en su nombre, Corcio regresó a El Salvador, donde engrosó el listado de equipos y de camisetas para su colección. Atlético Marte (1966-1967), Luis Ángel Firpo (1968), Sonsonate (1969), Dragón (1970), Municipal Limeño (1972) –con el que fue subcampeón tras el Águila del “Kínder de Barraza”– y El Roble (1973). Retirado del fútbol, pasó a dirigir a  Cojutepeque y Baygón.

Quince años de amor entre FAS y Manolo
 
El argentino Manolo Álvarez es el extranjero que más tiempo vistió la camiseta de los tigrillos.
 
Hablar de Manuel Jovino Álvarez es hablar de palabras mayores para FAS. No es cualquier nombre ni cualquier extranjero, sino el foráneo que más tiempo ha vestido la elástica asociada en la historia de la institución.
 
Fueron 15 años los que los aficionados santanecos pudieron ver al popular Manolo Álvarez con la camiseta de sus amores en la cancha. Apenas con un breve intervalo en que el gaucho fue cedido a Once Municipal un año, ya que el club había superado el número de extranjeros permitidos en la institución.
 
Cuando Álvarez llegó al país no era para enrolarse en FAS. De acuerdo con  cómo el mismo jugador, hoy residente en Estados Unidos, lo recordaba en una entrevista con el ex sitio web oficial del club, él venía para incorporarse a la Universidad de El Salvador (UES) y un problema similar al que luego enfrentó y por el que se fue cedido a los canarios fue el que le impidió hacer carrera con los pumas. De hecho, su primer año en el fútbol salvadoreño lo hizo con los usulutecos de Luis Ángel Firpo, en la temporada 1970-1971.
 
Una vez con el cuadro asociado fue que se dio esa historia de amor eterno que hoy pocas veces se ve en el fútbol nacional. Desde 1972 y hasta 1986 (con el mencionado breve lapso en que jugó con Once Municipal), Álvarez y FAS fueron uno solo, tanto para lo bueno como para lo malo.
 
Ahí estuvo Manolo cuando los tigrillos ganaron el histórico campeonato de 1978, el primero del club en 16 años; además del de 1979 y su más grande logro, que fue el título de la CONCACAF en 1979. En 1982 y 1984 también levantó títulos con los tigrillos. Junto a otros argentinos también históricos como Roberto “el Avión” Caasadeí y Héctor Alcides Piccione, y sin mencionar que en la temporada que jugó con Once Municipal los ahuachapanecos finalizaron subcampeones.

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