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“No nos equivocamos en darle el equipo a Lisandro”

Ernesto Sol Meza reafirmó el apoyo de su familia a la gestión de Lisandro Pohl en Alianza.
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La familia Sol Meza ha estado cerca de Alianza desde hace mucho tiempo. Incluso, ahora que el equipo está en manos del empresario Lisandro Pohl, siguen al tanto para ver cómo marcha el trabajo. Los hermanos Ricardo y Ernesto Sol Meza están pendientes del desarrollo del equipo en la competencia de la primera división.

Por ser parte de la historia de Alianza, ambos estuvieron el jueves por la noche en la recepción para rendir homenaje a exjugadores del conjunto capitalino.

Luego de ese acto, Ernesto Sol Meza habló con LA PRENSA GRÁFICA sobre los últimos sucesos en el plantel blanco. En 2001, Alianza fue administrado por la familia Padilla. De acuerdo con Ricardo Padilla Pinto, quien fungió como presidente, él tuvo que pagar algunas deudas que quedaron pendientes por cancelar, luego de que el mando administrativo había quedado en las manos del doctor Óscar Rodríguez.

En 2005 se produjo el retorno de la familia Sol Meza al plantel blanco. El exjugador aliancista Salvador Mariona fue nombrado presidente. Un año después, FIFA castigó al Alianza por no haber hecho frente a compromisos contractuales con el volante colombiano Jhon Marulanda. El conjunto capitalino no pudo inscribir jugadores por un año. Sol Meza aseguró que el caso del cafetero fue de la dirigencia anterior.

El técnico argentino Pablo Centrone tuvo que hacer frente a la sanción, desde lo deportivo. Tuvo que recurrir a muchos jugadores que el conjunto albo había formado desde el nivel superior del fútbol aficionado. Eso le alcanzó para garantizar la permanencia en la primera división, después de un año lleno de agitaciones.

Pero aparte de ese inconveniente, Ernesto Sol Meza explicó parte de la historia del equipo más popular de la capital salvadoreña.

¿Cómo vivió el homenaje para las exfiguras de Alianza, el jueves pasado?

Bueno, para nosotros fue un momento de mucha alegría estar de regreso con mucha gente que nos dio tanta alegría a nosotros como a la afición de Alianza. Me encanta ver que el carisma de Alianza sigue adelante, como el equipo más popular.

¿Qué significa ser parte de los iniciadores de este proyecto que se llama Alianza?

Significa todo lo que los muchachos han expresado en el micrófono. Alianza es el equipo más grande de El Salvador, obviamente. Tiene una popularidad que nunca nos imaginamos que iba a llegar a tenerla. Por eso estamos muy contentos de la trayectoria que ha tenido.

¿Qué tiene que ver en todo esto aquel mítico equipo que se llamó Atlético Constancia?

El señor Alfonso Salaverría (padre) nos entregó el equipo cuando él ya no pudo continuar con Once Municipal, nos entregó el equipo y se convirtió en Atlético Constancia. Más adelante, Atlético Constancia se convirtió en Alianza. Así es la historia.

Cuenta la historia urbana que el traspaso de Once Municipal a Atlético Constancia costó solo un colón (doce centavos de dólar). ¿Es cierto?

Le voy a decir la verdad: no costó absolutamente nada. Don Alfonso Salaverría era un señor, un caballero. Lo que él quería era que su equipo no quedara a merced de otros. Creo que le cumplimos en sacar adelante, tal vez ya no con el nombre de Once Municipal, pero acá tiene usted lo que es Alianza.

¿Cómo contrataron a jugadores que vinieron en la década de los sesenta, como Ricardo Sepúlveda o el panameño Luis “Cascarita” Tapia para formar a la inolvidable “orquesta blanca”?

A Sepúlveda nos lo trajo Hernán Carrasco. Era muy joven cuando vino. A Luis Tapia me lo recomendó “el Che” Álvarez, quien lo dirigió en la selección de Panamá. Don Hernán también nos recomendó a Miguel Hermosilla. Me recuerdo que vino con 17 años de edad. Era un muchachito pequeño, frágil, que yo creí que lo iban a matar en el primer juego, pero nadie lo agarraba, era un gran jugador.

Vivieron grandes capítulos en la administración de Alianza, pero a inicios de la década anterior dieron un paso para ceder el manejo del plantel a la familia Padilla. Luego, en 2005 regresaron. Después se van de nuevo para darle el plantel a Lisandro Pohl. ¿Cómo ha sido ese vaivén en la dirigencia, sobre todo en los últimos años?

Primero que todo, Alianza nunca ha cobrado un centavo por el equipo, sino que hemos confiado el equipo a Lisandro Pohl porque los años han pasado y ya unos de nosotros estamos cansados. Pero Pohl está haciendo una buena labor.

En 2005 tuvieron que hacer un equipo con lo primero que pudieron debido a que habían jugadores que estaban identificados con la familia Padilla. ¿Cómo vivieron todo eso?

De eso no quiero ni recordarme. Fueron tiempos muy difíciles en que tuvimos que rehacer todo el equipo. A pesar de eso, nos castigó la FESFUT (FIFA) para no contratar jugadores, ni nacionales ni extranjeros (por un año), por problemas que habían dejado antiguas administraciones. Tuvimos que mantenernos a como diera lugar, y así lo hicimos.

¿Cómo caló esa sanción de 2006 de parte de FIFA en las filas de un equipo donde apenas empezaba la reingeniería, luego de la gestión anterior a su regreso?

Tuvimos que recurrir a muchachos de segunda y tercera divisiones. Hubo ocasiones en que teníamos los 11 titulares y talvez dos en la banca para usarlos. Nos perjudicó mucho y salimos adelante. Fue un mal paso. Acá estamos.

¿Cómo evalúa la gestión de Lisandro Pohl al frente de Alianza desde 2008?

Mire, es natural que todos los equipos tengan sus altos y bajos, pero ahora creemos que vamos en la ruta correcta. Vamos a ver en el futuro. Le deseo mucha suerte a Lisandro. No nos equivocamos en darle el equipo a él porque es una persona que ha comprendido la trayectoria de Alianza.

¿Y cómo es su relación con el doctor Óscar Antonio Rodríguez, exdirigente de Alianza?

Fue un hombre que aportó mucho al equipo en su momento. Le hemos apreciado sus esfuerzos. Con él somos amigos.

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