17,000 mz de cafetales perdidas en los últimos dos años

La crisis de la caficultura salvadoreña por la roya y la falta de créditos para recuperar las fincas ha afectado a la zona cafetalera, que es el único bosque del país.
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Foto archivo/LPG.

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Un estimado de 17,000 manzanas cultivadas con café se han perdido en El Salvador en los últimos dos años, debido a la crisis que atraviesa la caficultura, según la Fundación Salvadoreña para las Investigaciones del Café (PROCAFE).

El ataque de roya que a mediados de 2012 afectó a Centroamérica, la volatilidad de los precios de venta del grano en el mercado internacional y la falta de créditos para trabajar las fincas ha desencadenado una situación crítica en el campo.

Como consecuencia, la cosecha salvadoreña de café 2013-2014 fue de 700,025 quintales (qq), la más baja del siglo, y ha afectado a las personas que se dedican a tareas relacionadas con el cultivo del grano. La baja en la producción también obligó a contratar menos personas y muchos hogares no tienen ingresos para subsistir.

La entidad privada PROCAFE, que tiene entre sus objetivos promover la calidad, productividad y sostenibilidad del cultivo del grano con técnicas que estén en armonía con el medioambiente, identificó los daños en el parque cafetalero durante las actividades que desarrolla en campo.

Hasta 2010, las principales áreas cafetaleras del país sumaban una superficie de más de 217,000 manzanas.

El eslabón que desencadenó la crisis de la caficultura salvadoreña fue la infestación de la roya en los cafetos. La roya es un hongo que se manifiesta como un polvillo anaranjado, que provoca que las hojas se caigan y que evita que el grano se madure.

El informe de PROCAFE detalla que por el hongo hubo una baja producción por arbusto y ante la falta de créditos, los caficultores no hicieron las tareas agrícolas necesarias para evitar que los cafetos se secaran.

Varios productores dejaron sus fincas abandonadas, dijo Jorge Atilio Magaña, presidente de PROCAFE.

Ante el panorama, según las estimaciones de la fundación que se dedica a la investigación, en la actualidad el parque cafetalero salvadoreño necesita una renovación de 200,0000 manzanas.

Según estimaciones de PROCAFE se necesitarían 500 millones de plantas de café para sustituir el viejo parque cafetalero salvadoreño con más de 40 años de edad. El proceso requeriría una inversión de $ 100 millones anuales.

Cada manzana de terreno, sugiere esa fundación, debe ser repoblada con 2,500 plantas por un costo estimado de inversión de $5,000 (incluyendo la aplicación de fertilizantes y mano de obra).

Los planes anunciados por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) contemplan distribuir 6 millones de cafetos para la renovación, pero los productores sostienen que no es suficiente.

Los porcentajes de afectación del hongo están divididos. La última actualización de PROCAFE señala que el 80 % de las fincas cafetaleras del país están infectadas con la roya. Los investigadores de la fundación llegaron a esta conclusión después de evaluar en cada arbusto.

Por su parte, la Asociación Cafetalera maneja que en las fincas de 13 departamentos del país la infestación está en un rango de entre 25 % a 75 %. En tanto, el Gobierno dice que el hongo se mantiene en un 21 % de las zona cafetaleras.

De continuar la tendencia en el deterioro del parque cafetalero salvadoreño podría haber escasez de agua en el país y perderse la calidad del oxígeno al tener un impacto en la recepción de carbono, advierte Magaña.

Especialistas señalan que los cafetales con sombra almacenan una gran cantidad de humedad y al desaparecer, el agua se irá directo a los mares y ríos, por lo que requiere de acciones de recuperación urgentes.

PROCAFE sostiene que la caficultura deber ser prioridad en las políticas agrícolas. “Que se tome en cuenta la caficultura como la mayor reserva forestal de El Salvador. Es la única barrera que tenemos contra el cambio climático”, afirmó Magaña.

Productores de diversas zonas del país coinciden que los cafetales sostienen la masa boscosa y por ello deben ser conservados: para evitar el impacto ambiental.

José Guillermo Álvarez, presidente del órgano administrador de la certificación de Denominación de Origen (DO) Apaneca-Ilamatepec, ubicada en la zona occidental del país, recalcó que los cafetales son los únicos bosques que quedan en el país. La DO es una certificación de estándar de calidad internacional al grano cultivado en esa zona.

“Se nos tiene que poner atención al saber que el cafetal es el único bosque que hay en el país y se está destruyendo, y si en esa parte ecológica no se le pone atención este país a desaparecer ambientalmente. Si el cafetal se destruye nosotros no vamos a tener agua”, concluyó Álvarez.

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