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ANEP también es el salvadoreño trabajador”

Carlos Guerrero busca la presidencia de la ANEP. Considera que es posible influir e incidir con nuevas estrategias en lugar de seguir con la fricción.
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L a organización empresarial con mayor poder de representación prepara la elección de su comité ejecutivo. La Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) tendrá nuevo presidente para los próximos dos años y Carlos Guerrero es uno de los dos aspirantes al cargo.

Guerrero insiste en reducir la tensión con el Gobierno y buscar un acercamiento que traiga resultados. Según el empresario, que tiene un kilometraje acumulado en la representación gremial, ya es hora de ser más exigentes con el Gobierno en resultados de seguridad pública. La elección está prevista para el 28 de abril.

¿Cuál es su propuesta para dirigir la asociación de la empresa privada?

Quiero decir que este proceso democrático en la gremial debe ser un proceso que nos una como sector privado. Hoy más que nunca el sector privado debe estar unido ante cualquier amenaza, venga de donde venga. El sector privado necesita estar unido de una manera monolítica. La propuesta de este servidor es que vamos a mantenernos unidos independientemente del resultado. Yo creo que es un proceso en el cual hay dos candidatos y en ambos casos creo que no está en tela de juicio cuáles son los principios y valores a defender; más bien, son diferentes estrategias. En El Salvador estamos viviendo tiempos muy difíciles: la confrontación, el extremismo y la polarización nos han llevado a ser uno de los peores países para vivir en el mundo. Para encontrar rumbo al país y superar esta crisis, cada sector de la vida nacional tiene un rol importante que debe cumplir. Con nuestra propuesta hemos generado una sana discusión sobre cuál debería ser el rol y la estrategia a seguir por parte de ANEP ante la crisis, la violencia y la polarización que tristemente sufrimos en El Salvador. He tenido la oportunidad de hacer mi presentación a más de 40 gremiales y con los líderes coincidimos en que esta elección es momento de hacer los ajustes necesarios en la Asociación Nacional de la Empresa Privada y cumplir de manera eficiente con lo que el país demanda dentro del sistema de libre empresa.

¿Cuáles son los cambios de los que habla y que usted considera que hacen falta?

Primero, he tomado el sacrificio personal de aspirar a la presidencia de ANEP porque estoy consciente de que si no cambiamos y si seguimos con lo mismo de siempre, los resultados no van a ser los mismos, sino que peores. No vamos a contribuir para nada a resolver los problemas del país, de las empresas, de los gremios. Por eso esta elección es tan importante, porque vamos a decidir como gremio si mantenemos el rumbo que llevamos o si comenzamos el cambio. No quiero decir que todo lo que se ha hecho antes ha estado mal; más bien, creo que se ha defendido con valentía los principios y valores, pero sí necesitamos cambiar un poco la estrategia. Básicamente lo que propongo son cuatro cambios importantes. Necesitamos una estrategia de confrontación inteligente con el FMLN. La mayoría de líderes empresariales nos ha expresado su preocupación con una confrontación sistemática y permanente, por parte de la ANEP, con el Gobierno; además de su desacuerdo con el tono, a veces violento, en el lenguaje.

¿Y qué aspecto específico de la “confrontación” piensa mejorar?

Necesitamos una ANEP que defienda principios. Que confronte cuando haya que confrontar de una manera enérgica pero inteligente, con una estrategia que nos permita ganar posiciones y dar resultados que nos permitan resolver los problemas del país. Hemos estado confrontando al Gobierno en un campo en el que no le podemos ganar, actuando como si ANEP fuera el partido político de oposición. Con la mayoría de líderes empresariales coincidimos en que las asociaciones gremiales no estamos para ser aliados o enemigos de ningún Gobierno, independiente de si compartimos o no visiones ideológicas. ANEP está para defender a sus agremiados de cualquier tipo de ataque o abuso, venga de quien venga y luchando por el fortalecimiento del sistema de libre empresa. En la derecha cada quien tiene un rol, una misión. Los empresarios también debemos plantearnos, repensarnos, debemos tener la capacidad de cambiar; de lo contrario, los empresarios vamos a ir perdiendo credibilidad, y por lo tanto, facultad para incidir de manera positiva en las grandes transformaciones que nuestro país necesita. No se trata de abandonar nuestros principios. Se trata de diseñar una estrategia para defenderlos de una manera eficiente. Vamos a dejar de confrontar para perder y comenzaremos a confrontar para ganar. Todos estamos de acuerdo y vemos con esperanza cuando escuchamos decir que ARENA necesita renovar su liderazgo para replantear su estrategia, porque ya tomaron conciencia de que no están haciendo lo que les corresponde hacer como partido político de oposición. Ese rol de partido político de oposición lo ha estado llevando ANEP y nuestra asociación no es, ni debe tomar el rol de, partido político.

¿Hay planes para llevar a la gremial hacia una transformación, alguna modernización?

ANEP debe tener capacidad para defender a sus agremiados. Los diferentes líderes gremiales nos han manifestado que está bien que ANEP se preocupe por los grandes problemas nacionales y defender principios como lo ha estado haciendo. Pero también hay que apoyar a las gremiales, que a su vez son apoyo para las diferentes actividades productivas en las que están involucradas las empresas. Proponemos una ANEP que apoye a los gremios cuando enfrenten problemas sectoriales con la autoridad y credibilidad para mediar con todos los ministerios, las autónomas y las alcaldías municipales. En estos momentos, ANEP no puede mediar y apoyar a los gremios porque al estar en confrontación permanente con el Gobierno, cualquier aparición pública de sus voceros politiza cualquier problema gremial y lo complica. Nuestra labor en ANEP podría resumirse en una sola frase: toda injusticia contra una empresa o contra un gremio se comete contra todos. Esto requeriría de una reestructuración: abrirse a los temas sectoriales y no enfocarse solamente en los transversales.

¿Cómo puede la ANEP tener una relación más estrecha con la población? ¿Que puedan abrirse a incorporar más mujeres, más jóvenes?

Si nosotros vemos, en la opinión pública nacional no salimos muy bien evaluados como sector privado y han etiquetado a la ANEP como el club de las grandes empresas que defiende los intereses de unos pocos privilegiados. Y si una mentira repetida durante muchos años se convierte en verdad, hoy, decir ANEP es decir grandes empresas. Y ANEP es todo lo contrario: de las 15,000 empresas representadas a través de más de 50 gremiales el 93 % son pequeñas empresas, el 4 % son medianas empresas y únicamente el 3 % son grandes empresas. ANEP representa al emprendedor, también al salvadoreño trabajador y eso nunca lo hemos logrado comunicar. Tenemos la representatividad laboral más grande. Somos la fuerza que impulsa y transforma al país. Los que mantenemos Gobiernos pagamos por los programas sociales y la seguridad, los que hacemos crecer la economía. A pesar de todas las trabas y problemas que enfrentamos. Tenemos que lograr que las gremiales que se han alejado por diferentes razones, entre ellas posiblemente la confrontación en la que nos hemos enfrascado, se reincorporen. Debemos lograr que más empresas y gremios busquen pertenecer a la ANEP porque es la mejor manera de defender sus derechos. Queremos que los trabajadores nos vean como la gremial que defiende sus puestos de trabajo y que sientan en ANEP la voz de la sensatez, la defensa de lo que es correcto. Que nos vean como lo que somos: forjadores de un mejor país. Es necesario que construyamos una mesa al más alto nivel donde podamos exponer las más grandes amenazas que percibimos como sector privado y dar el beneficio de la duda para iniciar un proceso en el que vayamos viendo resultados. Es el momento para exigir al Gobierno resultados concretos y considero que las autoridades tienen esa obligación. Esta gestión del FMLN ya tiene dos años y faltan esas muestras de confianza para que el sector privado no se sienta atacado, que no perciba que sus intereses no son opuestos a los del Gobierno.

Por otro lado, ¿cree que han funcionado las medidas extraordinarias de seguridad? Hace poco Casa Presidencial mencionó que las grandes empresas perciben un 59 % de reducción en las extorsiones, ¿le parece que así es?

En términos generales son positivas, pero lastimosamente han tenido que pasar dos años de este Gobierno para impulsarlas. Creo que todo lo que se está haciendo de alguna u otra manera ya se había señalado antes, como por ejemplo, tomar el control en las cárceles. Sin embargo, no entiendo por qué teníamos que llegar a que hubiera 11 trabajadores asesinados en Opico, o esperar una campaña de las pandillas en las que amenazan con asesinar a un policía diario, o a sus familiares. Hoy lo que corresponde hacer es monitorear, supervisar que estas medidas funcionen y de la mejor manera posible. Me parece que es muy pronto para opinar sobre las medidas extraordinarias. Hay que dar un tiempo prudencial, medirlo en meses. En el camino todo puede mejorar. El hecho que hayamos alcanzado un mínimo consenso, al menos entre partidos políticos, es algo positivo. Espero que no sea vea esto como una excusa para cobrar más impuestos. Ya tenemos demasiados. Ese en particular requiere una discusión amplia, ¿cómo reducir el déficit fiscal?, ¿cómo reducir el gasto corriente, que ha incrementado? Somos enfáticos en decir que no estamos de acuerdo con la actual propuesta de reforma al sistema de pensiones. No estamos de acuerdo porque no podemos ocupar el problema que tienen las pensiones como excusa para resolver el problema del déficit fiscal. Son problemas diferentes y cada uno requiere solución.

El Banco Central de Reserva espera un crecimiento por encima del 2 %, ¿cree que hay condiciones para lograr esas metas?

Tenemos que compararnos con la región centroamericana. Tenemos las cifras más bajas de crecimiento, pero también de inversión, en particular la extranjera. El Gobierno debe hacer un mejor trabajo en generar confianza y la mejor manera de lograrlo es buscar cómo se apoya al sector privado, no cómo se ataca.

¿Cómo cree que podemos reducir la polarización?

Desde el sector privado hay disposición y voluntad. Lo importante es que el Gobierno también dé señales de que quiere reducir esa polarización. Creo que es bien importante que el Gobierno aclare que no quiere cambiar el sistema federal constitutivo que tenemos. Es una de las grandes dudas que hasta el momento no han aclarado. Que el sistema no está en peligro. Nunca lo hemos escuchado. Creo que hay ciertos funcionarios en este Gobierno que están dispuestos a trabajar por un mejor país. No es la generalidad, pero sí hay casos.

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