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ASI reconoce la "tenacidad e innovación" de Summa Industrial

La gremial entregó ayer el reconocimiento El Quijote a la empresa que nació en 1943 y tiene ahora presencia en Centroamérica y el Caribe.
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Reconocimiento.  Federico Araujo, de Summa Industrial, recibe El Quijote de la ASI.

Reconocimiento. Federico Araujo, de Summa Industrial, recibe El Quijote de la ASI.

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Summa Industrial recibió ayer un reconocimiento por su trayectoria en el mercado salvadoreño. La empresa nació en 1943 originalmente como Armando Araujo y Compañía. Pasó por varios cambios, como la diversificación de sus productos y su expansión hacia el resto de Centroamérica y el Caribe.

El Quijote es un reconocimiento que entrega la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI) a aquellas empresas salvadoreñas que considera emblemáticas. Entre los ganadores anteriores están LA PRENSA GRÁFICA, Grupo Roble, Capri, Adoc, Ingenio El Ángel, Grupo Hilasal, Robertoni, Lido, Rayones de El Salvador, Río Soto y Embotelladora La Cascada.

"El Quijote representa los altos ideales de emprendedurismo. Se entrega a las empresas salvadoreñas de larga trayectoria empresarial y su aporte al desarrollo económico y social del país, la tenacidad, el esfuerzo constante, la innovación, la capacidad de adaptarse a los cambios", dijo Eduardo Cader, presidente de la ASI.

La empresa Summa Industrial fue fundada en Santa Tecla para producir y comercializar el jabón de lavar Rey y el café molido Flor de Café. Para 1957 registró la marca Olé, de jabón, que lanzó al mercado con una fuerte aceptación de los consumidores.

En 1960, creó la Distribuidora Comercial Araujo, que con el paso del tiempo se transformó en D'Casa, ahora con operaciones en Guatemala y Honduras.

Actualmente está presente con las marcas de jabón Dart, Deoro y Olé, así como con el aceite Santa Clara, además abastece la industria alimentaria con mantecas y margarinas.

Tras el fallecimiento del fundador, Armando Araujo, en 1976, la segunda generación de la familia Araujo Eserski inició un programa de becas para los hijos de los empleados, como un tributo a la filosofía del fundador, que siempre creyó en la importancia de la educación.

44 años después, el programa ha dejado miles de técnicos y profesionales en el país.

Los años de la guerra civil trajeron complicaciones, pero Summa Industrial nunca pensó cerrar sus puertas. "Siempre hemos sido positivos. De cerrar no, pero era difícil. Nosotros exportamos toda la materia prima, entonces sí era difícil obtener divisas para importar, pero siempre se rebusca uno", recordó Feredico Araujo, actual presidente de la compañía.

"Siempre vamos a tener obstáculos, una empresa no es fácil, siempre hay obstáculos, pero siempre se busca la manera y se adapta a lo que hay que hacer porque hay que salir adelante. No podemos quedarnos solo viendo los problemas", agregó.

En 1987, la empresa pasó sus operaciones de Santa Tecla hacia la carretera al Puerto de La Libertad, donde lanzaron al mercado el aceite Santa Clara, cuya innovación fue la presentación en depósitos de plástico, cuando tradicionalemente el aceite se vendía en envases de vidrio retornables.

Además, introdujeron el "cero colesterol" y posteriormente manteca y margarina, siempre bajo la marca Santa Clara. En 1995, la empresa, debido a su crecimiento, se trasladó a Lourdes, Colón, donde opera en la actualidad.

"El éxito de la trayectoria de Summa Industrial, responde a una actualización constante en tecnología, maquinaria, equipos, innovación y calidad de sus productos. Por estos atributos, empresas nacionales y multinacionales han confiado la maquila de sus marcas a Summa Industrial", agregó Cader.

El año pasado, la firma registró un crecimiento de 15 % en ventas y 3 % en exportaciones.

Afuera de El Salvador son Honduras y Guatemala los mercados más importantes; aunque otros como Panamá y República Dominicana están despuntando. La empresa apunta a consolidar su presencia en ambas regiones.

"Nuestro objetivo es quedarnos en Centroamérica y en el Caribe. El Caribe es un mercado interesante, es bastante grande y hay varios países que no hemos explorado y es una oportunidad bastante grande", agregó Federico Araujo.

Motor industrial

Cader explicó que Summa Industrial fue seleccionada por la junta directiva de la gremial por la "tenacidad e innovación" del fundador de la empresa y por el trabajo que han desempeñado las siguientes generaciones. Actualmente, la compañía cuenta con 480 colaboradores en El Salvador y otros 420 en otros países de Centroamérica, llegando a 900 en total.

"Así como la de don Armando, hay historias de industriales salvadoreños que creyeron en esta nación, que aprovecharon las oportunidades en un mundo industrial incipiente y lograron transformar sus procesos artesanales para convertirlos en pujantes empresas industriales, muchas de las cuales han sabido sobreponerse a crisis y adversidades a través de los años", agregó el presidente de la ASI.

Cader destacó el repunte de la industria en la década de 1950 y 1960, que estableció las bases para el actual aparato productivo del país.

De hecho, el 97 % de las exportaciones de El Salvador provienen de la industria. El sector además representa el 16 % del producto interno bruto (PIB) y genera el 23% de los empleos formales. Asimismo, aporta el 18 % de los recursos del estado a través de los tributos.

"Cuando nuestra industria ha debido enfrentar adversidades como la guerra con Honduras y su impacto en el Mercado Común Centroamericano, golpes de Estado, (...) el conflicto armado, las diferentes recesiones económicas, la globalización y la apertura comercial, y más recientemente la confrontación política, los empresarios industriales siempre hemos estado aquí invirtiendo y seguiremos estando porque creemos en El Salvador", agregó.

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