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Acuerdos nacionales para el crecimiento económico

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El problema central de El Salvador no es financiero, es de bajo crecimiento”. Con esta frase Gina Montiel, gerente de Países de Centroamérica, México, Panamá y República Dominicana del BID, resume su visión sobre la situación de nuestro país y el principal desafío económico que enfrentamos.

En su reciente visita a El Salvador, Gina Montiel reiteró la necesidad de acelerar el crecimiento económico, ya que –en sus palabras– un 2 % anual como promedio no es suficiente para unas finanzas sostenibles, y señaló además que para lograr este objetivo es necesario un acuerdo nacional y una visión común sobre el país que queremos. Este tipo de acuerdos políticos, concluye Montiel, exige del concurso tanto del sector público como del sector privado.

En estos días que el diálogo entre el Gobierno y los partidos políticos de oposición ocupa los primeros lugares de la agenda nacional, es importante traer a la reflexión que el mejor antídoto contra la pobreza, la exclusión social y las dificultades fiscales es alcanzar un crecimiento económico vigoroso y sostenido, capaz de desencadenar la inversión privada y de generar empleos de calidad. La mejor política social es el empleo, la mejor política fiscal es el crecimiento.

Transcurridos dos años del gobierno del presidente Sánchez Cerén, es notorio que desde la más alta conducción política del país el llamado al diálogo y a la búsqueda de acuerdos se ha convertido en una constante de esta administración. Así se logró la construcción del Plan El Salvador Seguro y del Plan El Salvador Educado, dos políticas públicas de largo plazo que tienen a la base un fuerte consenso de los principales actores en estos temas.

¿Es posible pensar en un Plan El Salvador Productivo? Creemos que no solo es posible, sino además necesario y urgente. El bajo crecimiento económico nos sitúa en clara desventaja frente al resto de países y nos imposibilita cada vez más satisfacer las necesidades para nuestro desarrollo.
Los márgenes de maniobra fiscal se están agotando y las presiones sobre el pago de la deuda, el sistema de pensiones, el crecimiento económico y el desarrollo social exigen de un esfuerzo conjunto entre el Gobierno y el sector productivo que ponga al centro del debate el interés nacional y deje a un lado los intereses particulares y políticos. El contexto de dificultades fiscales es la oportunidad para iniciar la construcción de acuerdos nacionales y cambiar el escenario de confrontación por uno de concertación.

Se requiere de un acuerdo que reconozca la importancia de la rentabilidad empresarial, pero también de la necesidad de contar con salarios justos que dinamicen el mercado interno y mejoren la calidad de vida de los trabajadores. Un acuerdo que priorice la competitividad empresarial pero sin menoscabo de la sana competencia. Un acuerdo que estimule la inversión privada pero que al mismo tiempo exija el cumplimiento de la responsabilidad tributaria de cada sujeto productivo. Un acuerdo que facilite el desarrollo de las empresas pero sin sacrificar la capacidad regulatoria del Estado. En síntesis, un acuerdo que nos permita proyectar una economía y una sociedad más fuerte e inclusiva para avanzar hacia el país que todos queremos.

Este esfuerzo no debe partir de cero y puede tener como punto de partida la Política de Transformación Productiva que desde hace dos años impulsa el Ministerio de Economía y cuyos resultados empiezan a verse tanto en materia de exportaciones como de atracción de inversión extranjera, pero que además ha sido reconocida por países amigos y organismos internacionales como una ruta de largo plazo que puede guiar al país hacia la ruta del crecimiento.

Los retos parecen grandes y difíciles, pero las exigencias del momento demandan que los afrontemos con responsabilidad y sentido de nación. Recordemos las palabras del filósofo español Miguel de Unamuno: “Procuremos más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado”.

Unámonos para crecer.

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  • ministerio de economía
  • tharsis salomón lópez

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