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Advierten que la deuda del país puede llegar al 76% del PIB

La calificadora Moody’s dice que el alto nivel de endeudamiento es una de las principales debilidades de El Salvador. Analistas dicen que se requiere un ajuste fiscal y más crecimiento para frenar su tendencia creciente.

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Intereses.  El servicio de la deuda, principalmente pago de intereses, demandará este año más de $1,800 millones del presupuesto general del Estado.

Intereses. El servicio de la deuda, principalmente pago de intereses, demandará este año más de $1,800 millones del presupuesto general del Estado.

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La deuda de El Salvador sigue creciendo, y esto es un problema que amenaza su estabilidad fiscal y la calidad de vida de sus habitantes, advierten analistas, organismos no gubernamentales y agencias de calificación de riesgo. La deuda del país asciende a unos $18,388 millones, según datos del Ministerio de Hacienda actualizados a junio de este año.

El Salvador alcanzó recientemente una relación entre este monto de deuda y su producto interno bruto (PIB) del 71.2 %. Aunque en 2018 se cerró en un 70.7 % de deuda sobre el PIB, la colocación reciente de casi $1,100 millones en bonos hizo que el ratio aumentara. Analistas consultados por LA PRENSA GRÁFICA coinciden en que pronto llegará al 76 %.

La calificadora de riesgos Moody’s le dio a este bono de El Salvador, que deberá pagarse en 2050, una calificación de B3, la más baja de las categorías B, que la agencia asigna a obligaciones sujetas a especulaciones y alto riesgo crediticio, con una pobre calidad de crédito.

En su informe, Moody’s dice que esta nota refleja problemas como la debilidad económica de El Salvador, cuya economía ha crecido en torno al 2 % desde hace más de una década y, además, a su alto endeudamiento.

Un nivel del 70 % está por encima de otros países calificados como B por Moody’s, que rondan el 58 % de deuda sobre su PIB. La agencia señala además que El Salvador está expuesto a "shocks" externos y a las variaciones en economías más grandes, como la estadounidense, de la que depende directamente tanto por la vía del comercio como por las remesas que envía la población de salvadoreños en dicho país.

Efectos sociales

¿Por qué es un problema un alto nivel de deuda? Porque el país se queda con menos recursos para invertir en su gente y debe destinar más fondos para poder pagar esa deuda.

En el presupuesto de 2019, por ejemplo, el pago o servicio de la deuda requerirá durante el año $1,822.8 millones. Esto supera grandemente los $996.3 millones presupuestados para educación, y aún más los $662.1 millones para el ramo de salud.

De hecho, buena parte de los $1,097 millones en bonos colocados recientemente se utilizarán para pagar $800 millones de otro bono que vence en diciembre de este mismo año.

El Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI), una entidad no gubernamental regional, ha advertido sobre esta disparidad entre los fondos que requiere el servicio de la deuda y lo que finalmente queda disponible para poder invertir en las áreas sociales, en servicios como educación y salud públicas, con las que se atiende a la población más vulnerable, a los más pobres.

"Los niveles de deuda de El Salvador no deben evaluarse solo como porcentaje del PIB, sino lo que representan dentro del presupuesto", dijo Ricardo Castaneda, economista jefe del ICEFI para El Salvador.

Para este año, recordó Castaneda, el servicio de la deuda constituye la partida presupuestaria más grande, representa casi una cuarta parte del total y supera los presupuestos de educación y salud juntos. "Esto refleja la crítica situación de las finanzas públicas salvadoreñas", lamentó.

Problema creciente

Mauricio Choussy es analista, fue presidente del Banco Central de Reserva de El Salvador y director para Centroamérica de la agencia de calificación de riesgos Fitch Ratings. Él considera que el problema no se limita a los altos niveles de endeudamiento del país, sino al hecho de que siguen creciendo en la medida que exista un déficit fiscal –diferencia entre ingresos y gastos– mayor al nivel de crecimiento. Moody’s prevé que el déficit del país ronde el 3 % del PIB para el cierre de 2019, mientras que el crecimiento previsto por el BCR es del 2.3 %.

"El exceso de deuda ha hecho que el gasto en intereses crezca y pronto llegará al 20 % del presupuesto del Estado, restando recursos para atender la inversión social", dijo Choussy.

¿Qué hacer, entonces? Choussy dice que se debe lograr una sostenibilidad fiscal en el corto plazo, de lo contrario, cada vez será más caro obtener financiamiento y el riesgo de una crisis fiscal "volverá a ser parte de nuestros limitantes".

José Andrés Oliva, investigador del Departamento de Estudios Económicos de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), dice que la solución debe combinar un ajuste fiscal –reducción del gasto público– y un aumento de los ingresos, vía un mayor crecimiento económico.

Rommel Rodríguez, de la Fundación Nacional para el Desarrollo (FUNDE), dice que el reporte de Moody’s relaciona tres aspectos clave: el bajo crecimiento del país, la necesidad de mayores recursos para pensiones tras la reforma de 2017 y el aumento en la deuda y el déficit fiscal previsto para este y el próximo año: "Hay que tomarle la palabra al Gobierno que habrá mayor inversión, gasto de capital, pero esto al final sería un déficit alto que no contribuirá como indicador del ratio deuda/PIB. Es una situación retadora".

Rodríguez agregó que Hacienda debe publicar la programación fiscal del quinquenio y esto permitirá tener un panorama más amplio de la visión de este Gobierno, además del mismo proyecto del presupuesto 2020 que debe presentarse a finales del próximo mes.

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