Aeropuertos ticos se remozan

Tanto el aeropuerto Juan Santamaría, de Alajuela, como el Daniel Oduber, de Liberia, han recibido importantes inversiones que buscan su modernización.
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La primera impresión siempre es importante. Y lo es más para un país como Costa Rica, cuyos ingresos por turismo representan una de sus principales fuentes de divisas.

Por ello, en los últimos años, la nación ha hecho esfuerzos tendientes a remozar la cara de sus dos aeropuertos más grandes, algo que le ha ayudado a darle una bienvenida más cálida a los visitantes extranjeros, que en 2013 superaron los 2.4 millones.

Aunque las mejoras pendientes todavía son numerosas, las inversiones no han cesado en las terminales Juan Santamaría, ubicada en Alajuela al oeste de la capital, y en el Daniel Oduber, en Liberia, la capital de la provincia turística por excelencia, Guanacaste.

En el primero de ellos operado bajo el modelo de gestión interesada por la empresa Aeris, está en curso una inversión aproximada de $117 millones. Un monto que servirá para financiar, entre otras cosas, una ampliación de 1,000 metros cuadrados del área comercial existente y la construcción de ocho puestos de abordaje adicionales, así como el traslado, hacia otro sitio, de la estación de bomberos.

Actualmente, la firma trabaja ya en la zona comercial y en dos salas de abordaje, con las que la terminal aérea arribará momentáneamente a un total de 11 puertas.

Con la construcción de las seis restantes, que según el plan maestro deberán estar listas para 2026, año en que finalizará el contrato de gestión interesada, se espera que el Juan Santamaría alcance su capacidad máxima y pueda atender hasta 10 millones de viajeros al año, entre visitantes y personas en tránsito.

Según los representantes de Aeris el desembolso servirá también para dos mejoras esenciales más: por un lado, para que prácticamente ninguna salida o llegada sea atendida con una terminal remota, lo que minimizará las incomodidades de los pasajeros y los costos para las aerolíneas, y, por el otro, para la instalación de los denominados pasillos estériles, aquellos que separan a los pasajeros que salen del país de los que ingresan; algo que ya se ha implementado y que ha contribuido a que la salida del aeropuerto sea más rápida.

“Desde que el avión toca el puerto de contacto hasta que sale de la terminal, el pasajero tarda 25 minutos, lo cual creo que nos coloca como número uno en la región. Eso es un elemento crítico, por lo que siempre procuramos que haya personal suficiente en migración y que las maletas estén ya en el carrusel”, comenta Rafael Mencía, director general de la firma.

En definitiva, una serie de mejoras importantes para un aeropuerto que vivió, hasta 2009, casi una década de turbulencias, obras paralizadas y tensiones legales. En ese año, el anterior administrador, Alterra Partners, fue adquirido por un consorcio compuesto por ADC & HAS y Companhía de Participações em Concessões de Brasil.

Sin embargo, una vez tomado el relevo por Aeris y luego de una inversión inicial para poner al día una serie de remodelaciones estancadas, la terminal logró apenas un año después, que el Airports Council International la calificó como el tercer mejor aeropuerto de América Latina y el de mayor crecimiento en la región.

“Hemos tenido una experiencia muy positiva con el gobierno. Tomamos un caso muy difícil y logramos hacer una historia de éxito en lo que es asociación público privada. Nuestros inversionistas quieren seguir en Costa Rica y nuestro plan sugiere algunas obras que puedan seguirse con el fin de ampliar la vida útil del aeropuerto”, puntualiza Mencía.

Desarrollo guanacasteco

Por su parte, la terminal liberiana, administrada por Coriport, una subsidiaria de Houston Airport System, el sexto mayor operador de aeropuertos del mundo, también ha estado inmersa en un proceso de modernización que mejoró su infraestructura consistente en una puerta de abordaje y tres terminales remotas.

Aunque el Daniel Oduber atiende a muchos menos viajeros que el Juan Santamaría, su ritmo de crecimiento, impulsado por la demanda de visitantes a una de las zonas más turísticas del país, ha duplicado al del Valle Central.

Solo en el primer semestre de 2014, dicho aeropuerto recibió 223,000 pasajeros, lo que significó un alza de 12.7 %, el doble de lo que aumentó el Santamaría en el mismo período. Según las proyecciones, para finales de 2014, la terminal aérea podría haber despachado a 700,000 turistas.

Y la idea es ir por más. Coriport ha diseñado en conjunto con las autoridades turísticas del país, una estrategia para atraer turistas estadounidenses, canadienses y europeos.

Gracias a esas medidas, se ha logrado incluso que, en algunos casos, lleguen vuelos de compañías aéreas que viajan exclusivamente a ese destino en Costa Rica.

A esa lista se unirá, por ejemplo, Thomson Airways, que a partir de noviembre de este año hará un viaje directo de Londres a Liberia.

Costa Rica sabe de la importancia de las primeras impresiones, por eso busca enamorar a sus visitantes desde su llegada.

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