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Alza de costos en el sector café dificulta su reactivación

Cafetaleros dicen que son afectados por factores fuera de su control, como el cambio climático, los impuestos y precios internacionales. Advierten que con el nuevo salario se encarece la renovación del parque cafetalero y se hace más difícil acceder a créditos.
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La reactivación del café es una meta que está cada vez más lejos de lograrse por todos los factores que juegan en contra de los productores. El más reciente es el incremento al salario mínimo que aprobó el Gobierno, porque según productores, se acordó un aumento sin tomar en cuenta la situación particular del sector agropecuario, especialmente en café.

Paulino Herrera, gerente general de la cooperativa La Majada, explicó que una de las tareas indispensables para los cafetaleros es rejuvenecer el cultivo, para que sus plantaciones sean más resistentes a plagas mortales como el hongo de la roya.

De acuerdo con Herrera, para renovar una manzana de cafetal se necesitan unos $3,500. Con el incremento que se aprobó, que es de 71 %, sube el costo de mano de obra, por lo que la renovación sube a $5,000, es decir, $1,500 más por manzana. A esto se suma que cuando se renueva el cafetal, los arbolitos nuevos tardan tres años en empezar a producir grano.

Raúl Zaldaña, presidente de la Asociación Cafetalera de El Salvador (ACAFESAL), explicó que producir café es más caro que el precio de venta. Si se aplica el salario mínimo tal cual lo impuso el Gobierno, entonces los costos estarán $120 arriba del precio de venta por quintal en el mercado interno.

Zaldaña explicó que pedirán ayuda al Consejo Salvadoreño del Café (CSC) para que los beneficios reconsideren el costo que les agregan cuando llevan sus quintales recién cosechados. Los beneficios son los lugares donde transforman el cerezo fresco en uno seco, tostado y listo para enviar al siguiente paso industrial. Zaldaña dijo que los beneficiadores les cobran $60 por procesar el grano. “Si logramos que nos reduzcan ese costo, entonces creo que podremos absorber una parte del incremento”, comentó. También discutirán la posibilidad de reducir la cantidad de trámites y procesos que los beneficios ponen a la hora de avanzar en el procesamiento del café, cuando retiran las capas finas que rodean el grano.

El incremento al salario mínimo se suma a otras situaciones complicadas que el café tiene. “Lo que más nos afectó y bajó la productividad fue la situación de la roya. Eso nos golpeó increíblemente”, explicó el gerente general de la cooperativa La Majada. De hecho, el problema es que la agroindustria del café está complicada por factores que ni los productores ni los beneficios pueden controlar: precios internacionales, el cambio climático e impuestos.

En el caso de los precios internacionales para exportación, la referencia está en el mercado de inversionistas de Nueva York, donde se negocian los contratos de bienes como el café. Los contratos de ese mercado se firman con un alto grado de especulación, programando la venta a futuro.

Herrera mencionó que colocar el café en el mercado interno salvadoreño no es una opción, puesto que el consumo local es mínimo en comparación con lo que se produce. Herrera dijo que en El Salvador se consumen 100,000 quintales, mientras que la producción ronda los 900,000.

En cuanto al cambio climático, Herrera señaló que cuando no llueve a tiempo, el café no tiene la misma floración y la producción se reduce. Esto ha sucedido en 2014 y 2015. Los impuestos se agregan a los costos intermedios que deben pagarse con la venta.

Luego viene el aumento al salario mínimo, que incrementa de $30 a $42 el costo para la recolección de un quintal, y de $30 a $83 el trabajo de mantenimiento, con lo cual el quintal de café costará $125 para entregar al beneficio. En esta cadena también hay que agregar un costo de $45 por el procesamiento para transformar el café uva en oro, la exportación, un impuesto para el Gobierno, más pagos para el Consejo Salvadoreño del Café, el Ministerio de Agricultura y Ganadería, un Fideicomiso Ambiental

para la Conservación del Bosque Cafetalero (FICAFE) y el fondo de emergencia del café, dos deudas que tienen más de 15 años.

El costo del beneficio también se incrementará, puesto que ahí también se aplica un aumento al salario mínimo, no solo para las labores agrícolas.

Herrera agregó que esto hará más difícil obtener créditos: “Creo que ningún banco nacional nos va a financiar esto, porque ellos saben que está arriba del costo. Ni el Banco de Fomento Agropecuario ni el Banco Hipotecario, menos los privados, que ya no quieren saber de café”.

El gerente cuestionó que el incremento al salario mínimo se hizo con valores que están más allá de las posibilidades del sector. Los caficultor temen que esto propiciará el desempleo.

Solo en la zona de La Majada se generan cerca de 50,000 plazas con las cortas; además, cuestionó que no se hizo con ninguna gradualidad, cuando el Ministerio de Economía y el Banco Central de Reserva habían presentado una propuesta con gradualidad.

El titular de Economía, Tharsis López, se pronunció al respecto el lunes durante una entrevista televisiva. “Sentimos que el sector agrícola tiene sus observaciones muy válidas sobre el aumento programado. Enviaré en enero una serie de observaciones a la Presidencia para que se tomen en cuenta”, agregó el ministro.

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