Aseguradoras buscan adaptarse a la tecnología

Según expertos, los retos son sumarse a la economía colaborativa y enfrentar riesgos cibernéticos.
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Durante la conferencia hemisférica de seguros FIDES 2017, representantes del sector abordaron cómo acoplarse a los nuevos cambios tecnológicos, como las nuevas empresas que forman parte de la economía colaborativa; es decir, los negocios que tienen en su base aportes de particulares que se vuelven proveedoras de servicio, como Uber y Airbnb.

Un estudio de la empresa de finanzas Lloyd’s, publicado en febrero de 2016, encontró que sí hay en Latinoamérica empresas o emprendimientos que se basan en dicho modelo, incluso en El Salvador, aunque la tendencia es más fuerte en Brasil y México.

De acuerdo con Daniel Revilla, de Lloyd’s, las dudas para el sector asegurador parten de la dificultad de encontrar información sobre esos servicios, además de la regulación estatal, que no siempre está clara. De hecho, recientemente el Viceministerio de Transporte se pronunció en contra de Uber, que funciona en El Salvador, alegando que los conductores particulares no son regulados y por ello no deberían de proveer servicios.

Utilizar seguros personales tampoco es solución porque generalmente las pólizas, si son para personas, no cubren riesgos catalogados como empresariales.

Empero, Revilla expuso que el uso del seguro permitiría potenciar este sector, ya que, de acuerdo al estudio, 58 % de las personas se sentirían más motivadas a contratar uno de esos servicios si hay un seguro de por medio.

Crímenes cibernéticos

Otro riesgo es el “ransomware” o ciberextorsión que es cuando un hacker toma la información de un negocio y le exige dinero para no destruirla o revelarla.

Natalia Char, de Willis Tower Watson, explicó que este riesgo es cada vez mayor porque las empresas están mudando sus archivos a la nube y que los nuevos negocios ya están partiendo con un fuerte componente tecnológico.

Char aseveró que a escala mundial, el cibercrimen cuesta $400,000 millones y que el 68 % de estos fondos son irrecuperables. En 2016, se dieron 4,000 extorsiones a través de internet.

Agregó que el 75 % de las empresas sí cuenta con una política estricta sobre qué aplicaciones sus empleados pueden ocupar, lo que disminuye el riesgo. No obstante, uno de cada cinco trabajadores utiliza dispositivos personales para trabajar que no han sido verificados por el área de tecnología de la empresa y descargan programas no autorizados en sus computadoras.

Char afirmó que es difícil determinar cuándo la empresa tiene que pagar, pero lo mejor es analizar cuánto puede costar el perder la información y ver el impacto en la operación.

Por ejemplo, si se trata de un café y un hacker ha congelado el sistema para hacer los cobros, probablemente estos se puedan hacer a mano.

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