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Banca de Centroamérica supera la crisis

Aunque el impacto redujo un 4 % los créditos del sistema, aumentaron los depósitos y las reservas.

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La banca centroamericana puede considerarse como toda una "atleta consagrada" en las competencias de superación de obstáculos. Desde incertidumbres por la coyuntura política y poco dinamismo empresarial, la banca ya puede anotarse en su historial el haber afrontado la crisis económica de 2020 a causa de la pandemia de covid-19.

Si bien no puede decirse que salió sin ningún rasguño luego de la caída del 7 % en el Producto Interno Bruto promedio de Centroamérica, la banca de la región pudo amortizar el impacto con las debidas reservas de liquidez y apoyada en un crecimiento de los depósitos de ahorro.

En todos los países se observaron los efectos de la pandemia, aunque en diferente magnitud.

Paúl Caro, director de análisis de Pacific Credit Rating (PCR), destaca que en 2020 los sistemas bancarios de Centroamérica mostraron una caída del 4 % en el dinamismo de los créditos, como fue en el caso de Nicaragua y Panamá; sin embargo, otros como Honduras y Guatemala registraron cifras positivas y El Salvador se mantuvo prácticamente tablas.

En general, la pandemia disminuyó el dinamismo de las economías y de los negocios, así como incrementó el desempleo, lo cual presionó el perfil crediticio de los deudores para poder hacer frente a sus pagos, describen Rolando Martínez y Adriana Beltrán, director senior y directora, respectivamente, de Instituciones Financieras de Fitch Ratings para Latinoamérica.

Medidas de emergencia

Para hacer frente a un potencial peligro, el año pasado, los reguladores locales tomaron medidas para evitar que la crisis impactara de manera inmediata y significativa el perfil financiero de los actores.

Es así que en el indicador de mora de los países de la región no se observa una variación importante, debido a estas políticas que permitieron reprogramar los pagos de los créditos sin reclasificar la categoría del deudor.

Los expertos consideran que los sistemas bancarios han operado, fiel a su estilo, de manera "conservadora" y, por instrucciones de sus casas matrices, han acumulado excesos de reservas de manera prudencial superando ampliamente los límites regulatorios.

En el caso de las instituciones pequeñas no necesariamente han tomado estas medidas conservadoras, pero han seguido robusteciendo su patrimonio; lo que se puede observar en los mejores indicadores de adecuación de capital.

"En Centroamérica las coberturas sobre la cartera vencida, en promedio superan el 200 %; a este resultado se adiciona la solvencia patrimonial robusta, y la adecuada liquidez estructural basada en la estabilidad de los depósitos", destaca Gary Barquero, gerente general de la agencia calificadora SC Riesgo.

También se debe considerar la posible recuperación económica de cada país, en la medida que la recuperación sea rápida o en "v" permitirá que los deudores puedan recuperarse y pagar sus deudas. Sin embargo, existen unos sectores que no van a recuperarse rápidamente, como el turismo y el transporte aéreo.

Abundante liquidez

El comportamiento de los depósitos fue inverso al de los créditos, porque en todos los mercados se observó un crecimiento mayor que en años previos (9 % en promedio), principalmente en los depósitos a la vista y de ahorro, resultando en una mayor liquidez en los mercados.

Esto fue impulsado, en parte, por las políticas fiscales de los gobiernos para aumentar la liquidez en sus sistemas bancarios, la poca actividad comercial, la postergación de planes de inversión, el bajo ingreso destinado a las actividades de esparcimiento y un aumento en el flujo de remesas familiares en los países del Triángulo Norte.

"Lo positivo es la confianza de los usuarios en el sistema bancario reflejado en una baja volatilidad de depósitos a pesar de la crisis. Los excesos de liquidez serán claves en una etapa de recuperación más avanzada, la cual se afianzará en la mediada que la pandemia este más controlada", apunta Barquero.

Cabe señalar, que también existen los riesgos de liquidez, que estarían determinados por una baja recuperación de los flujos de cartera, estos últimos sensibilizados por el cierre de empresas e incremento en las tasas de desempleo a causa de la crisis.

Esto tendrá repercusiones en la rentabilidad de algunos bancos, principalmente en las carteras crediticias menos diversificadas y concentradas en sectores más riesgos o activos financieros de inversión (como bonos, fondos de inversión o Letras del Tesoro), advierten los analistas.

"En contra hemos observado un crecimiento importante en las inversiones financieras de las instituciones para obtener rendimientos de este exceso de liquidez, lo cual también ha reducido la rentabilidad sobre los activos. Asimismo, esta situación podría presionar a las instituciones a tomar más riesgo ya sea en inversiones o créditos para recuperar rentabilidad", dice Paúl Caro, de PCR.

Sin duda, la banca salió del año 2020 transformada. En opinión de la agencia Fitch Ratings, una de las principales innovaciones fue el mayor uso de las plataformas tecnológicas o medios digitales de la banca por parte de los clientes, incrementándose las transacciones en línea, por lo que las entidades fueron desarrollando de igual forma nuevos controles de riesgo y monitoreo para mantener la seguridad en su uso.

Esto podría reflejarse en que, en el futuro, se reduzcan el número de agencias en algunas entidades, lo que se pueda plasmar en mayores eficiencias en la operación.

También obligará a los bancos a realizar mayores inversiones en mejores plataformas digitales, lo cual podría reducir los tiempos de atención y mejorar la toma de decisión sobre la base de datos.

"Existirán amplias reformas macroestructurales que irán en dirección del crecimiento inclusivo y sostenible. También existirán programas orientados con mayor énfasis a innovación tecnológica, digitalización, una banca más cognitiva. Existirá un fortalecimiento de la resiliencia al cambio climático y un mayor interés en inversiones y recuperación verde", prevé Barquero para el mediano plazo.

Por otro lado, la crisis ha dejado en evidencia la necesidad de bancarizar a la mayor cantidad de la población para que tengan acceso a los diferentes apoyos del gobierno, ya sea a través de crédito o subsidios.

¿Cuál es la proyección para el sector bancario para 2021? Se considera que los entornos operativos para la banca seguirán siendo desafiantes este año, debido a que aún hay incertidumbre y por la finalización de las medidas de alivio, se podrá ver el efecto de la crisis, por lo que el desempeño financiero de los bancos, en particular su rentabilidad y calidad de activos, seguirán presionados por el deterioro esperado de los deudores.

"Estimamos que, al finalizar las medidas de alivio en todos los países en el transcurso de 2021, se observará un deterioro mayor de préstamos y el sostenimiento de una rentabilidad baja", dicen los expertos de Fitch.

En general, se considera que el crecimiento del crédito será "moderado" para Centroamérica, acercándose poco a poco a los niveles prepandemia.

La dinámica crediticia y el desempeño financiero de los bancos estarán estrechamente vinculados a la recuperación económica de cada país y a la capacidad de las instituciones de controlar la calidad de sus préstamos, por lo que se estima que la expansión del crédito estará entre niveles de 2.4 % y 6.5 %, destacando los casos de Guatemala y Costa Rica.

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