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Banco Barclays: acuerdo con FMI “es poco probable”

La escalada de tensiones entre El Salvador y Estados Unidos hace  poco probable, en el corto plazo, el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Además, podría llevar a considerar la deuda pública insostenible en el futuro.

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Ante la falta de muestras de un desescalamiento de la crisis política entre El Salvador y Estados Unidos, lograr firmar un programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI) parece poco probable en el futuro cercano, advierte un reporte del banco de inversiones Barclays. 

La nota fechada 20 de mayo señala que, si bien las autoridades salvadoreñas han insistido en su interés en buscar financiamiento con el organismo multilateral, se reitera la preocupación de que la escalada en curso de las tensiones con Estados Unidos (el mayor accionista del FMI) socave la posibilidad de llegar a un Acuerdo de Servicio Ampliado para obtener unos $1,300 millones para refuerzo del Presupuesto General de la Nación para los próximos tres años. 

“Si bien no podemos descartar la posibilidad de que en algún momento una de las partes retroceda, por ahorrar entrar en una guerra de desgaste, podría implicar al menos una gran demora en las negociaciones con el FMI y un mayor deterioro de los fundamentos económicos de El Salvador”, señala el reporte.

Este es el segundo reporte sobre este tema emitido por la misma entidad en el mes de mayo. El banco publicó en la primera nota una advertencia de que el Gobierno del Presidente Nayib Bukele está priorizando su agenda política en lugar de la económica y, además, envían señales de “una debilidad institucional que podría desembocar en riesgos para los mercados financieros”. 

Cabe recordar que el 1° de mayo, la Asamblea Legislativa, controlada por el oficialismo, destituyó a los magistrados de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia y al Fiscal General de la República, violentando el debido proceso legal. 

Esto causó una fuerte condena de parte de la comunidad internacional, especialmente Estados Unidos y la Unión Europea. Al respecto, el Presidente de la República, Nayib Bukele, respondió inicialmente que era un proceso de “limpieza de la casa” y  esto no era asunto de otros países. Posteriormente ha reiterado en varias ocasiones que estas decisiones tomadas son irreversibles.

El documento indica que para la resolución de esta crisis se requeriría una negociación que involucre al Gobierno salvadoreño, la oposición interna y la comunidad internacional, a fin de brindar algunas garantías de que se respetará el marco institucional. Camino que se ve poco probable por la postura adoptada por el Presidente Bukele.

Teniendo en cuenta otras experiencias en la región, Barclays estima de estas pláticas y posibles negociaciones podría ser “un largo proceso que posponga la decisión sobre un programa del FMI al menos hacia fines de año o hasta el 2022”.

Deuda insostenible

El documento del banco reitera que no se puede descartar totalmente la posibilidad de que el gobierno de El Salvador, en algún momento, llegue a un acuerdo con el FMI, pero continúa siendo de la opinión de que el calendario del programa podría tener implicaciones significativas para las necesidades financieras y la sostenibilidad de la deuda. 

“Estimamos que actualmente el gobierno salvadoreño tiene un déficit de financiamiento de alrededor de $2,000 millones; por lo tanto, la reducción de la posibilidad de obtener financiamiento multilateral aumenta los riesgos de oferta para el mercado y reduce la posibilidad de realizar las transacciones necesarias de gestión de pasivos”, dice Barclays.

Además, incluso en el caso de que en algún momento en el futuro pueda llegar a un acuerdo con el FMI, el deterioro de las condiciones económicas y financieras en El Salvador en los próximos meses “podría llevar al FMI a percibir la deuda como no sostenible”, sugiriendo potencialmente una reestructuración de la deuda. 

El FMI ya destacó anteriormente las preocupaciones sobre la sostenibilidad, pero consideró que estaban contenidas por el largo vencimiento de la deuda y una base de inversores estable. 

 “Si bien no podemos descartar la posibilidad de que en algún momento una de las partes retroceda, por ahorrar entrar en una guerra de desgaste, podría implicar al menos una gran demora en las negociaciones con el FMI y un mayor deterioro de los fundamentos económicos de El Salvador”. Banco Barclays, Reporte sobre El Salvador

A medida que se acerque a la amortización de la deuda de Eurobonos en 2023, el perfil de la deuda se deteriorará. Mientras tanto, las preocupaciones podrían socavar la base de inversores. Si eso sucede, advierte el informe de Barclays, una reestructuración de la deuda “podría convertirse en una profecía autocumplida”.

Los riesgos económicos y políticos son mucho más altos en El Salvador que en cualquiera de los otros países de Centroamérica y el Caribe y se está desvinculando rápidamente de ellos. Así, por ejemplo, el gobierno de Costa Rica, un poco más lento de lo deseado, pero todavía está avanzando con su programa del FMI.

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