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Buscan reducir la informalidad empresarial

CAMARASAL, ANEP y OIT acordaron trabajar en conjunto para motivar a que más empresas se vuelvan formales.
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Taller. La semana pasada gremiales y la OIT organizaron una conferencia para motivar a micro, pequeños y medianos empresarios, para que opten por ser formales.

Taller. La semana pasada gremiales y la OIT organizaron una conferencia para motivar a micro, pequeños y medianos empresarios, para que opten por ser formales.

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La informalidad es un fenómeno que impacta de manera negativa en la dinámica económica y social, afirman representantes de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador (CAMARASAL) y la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP). Ambas gremiales han buscado apoyo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), para disminuir la informalidad en las empresas del país.

Como parte de estas acciones, organizaron una conferencia para motivar a micro, pequeños y medianos empresarios (mipymes) a que opten por ser formales. “Lo que buscamos es poner en la agenda empresarial y pública un tema clave para la competitividad en El Salvador”, comentó el presidente de la CAMARASAL, Javier Steiner.

“Uno de los impactos más negativos que tiene la informalidad es que atenta contra la competitividad de aquellas empresas que sí respetan el marco definido por la ley, por ende fomenta la competencia desleal”, señaló el empresario.

Según Steiner, más del 70 % del total de empresas en El Salvador es informal. “La informalidad reduce los ingresos del Estado en concepto de impuestos, causando una menor disponibilidad de recursos para la inversión social”, agregó.

Asimismo, sostiene que la informalidad atenta contra los derechos fundamentales de los trabajadores, en cuanto a la seguridad en el ingreso y la garantía de acceder a empleos “decentes”, que también puede afectar incluso la disponibilidad de productos y servicios seguros y aptos para los consumidores.

Sin embargo, Steiner también mencionó que para que las empresas, principalmente las mipymes, logren formalizarse deben enfrentar una gran cantidad de trámites y procesos burocráticos.

Por su parte, Randall Arias, especialista principal de actividades con empleadores de la oficina de la OIT en San José (Costa Rica), dijo que son los altos costos transaccionales los que empujan a las empresas a ser informales. Citó el ejemplo de la informalidad en México. Arias mencionó que nueve de cada 10 empresarios informales en ese país se sienten cómodos en esa situación.

Randall también explicó cómo los empresarios rechazan los impuestos excesivos. “Yo creo que a mayor tasas impositivas, hay menor recaudación. Porque a mayor tasas impositivas la gente busca más salidas para no pagarlas del todo, o buscan en los rangos más bajos de tributación. El mejor negocio para el Estado, o ministerios de Hacienda, es tener tasas bajas para aumentar el volumen de cobro. Vale más el volumen que tener un precio altísimo”, expresó.

“La formalidad es el pago a la seguridad social. Para el sector privado, formalidad significa más inversión, mejores empleos, oportunidad de compras públicas, acceso a financiamiento, posibilidades de exportar, formar cadenas como proveedores y distribuidores, entre otras cosas”, opinó Waldo Jiménez, director de Asuntos Económicos y Sociales de ANEP.

Falta de jubilación por informalidad

Según un estudio de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y la OIT, publicado la semana pasada, la falta de ingresos de un sistema contributivo de jubilación en más de la mitad de los hombres, y sobre todo mujeres mayores de 60 años en Latinoamérica, es el principal factor para mantenerse activo en el mercado laboral.

Es decir, que las personas que no son parte del sistema formal de cotización tienen mayores problemas para lograr su jubilación. Por esto es que, en algunos casos, tienen que trabajar por más tiempo.

Proyecciones de ambos organismos indican que entre 2015 y 2050 la proporción de personas con 60 años y más en la fuerza de trabajo aumentaría del 7.5 % al 15.0 %, y que esto contribuiría, sobre todo, el envejecimiento de la población y, en menor grado, un moderado aumento de la participación laboral de los adultos mayores.

“A pesar de avances recientes en la formalización del empleo y la expansión de los sistemas contributivos de pensiones, según datos de ocho países de la región en promedio todavía un 57.7 % de las personas de entre 65 y 69 años, y un 51.8 % de las personas con 70 y más años de edad, no perciben una pensión de un sistema contributivo, con tasas aún más elevadas para las mujeres”, se lee en el estudio.

También destacan que el trabajo por cuenta propia es la principal fuente de ingresos entre las personas mayores que siguen trabajando. “Esto puede reflejar tanto la discriminación que obstaculiza el acceso a un empleo asalariado para las personas mayores”, agrega el documento.

En el caso de El Salvador, el año pasado el número de cotizantes solo aumentó un 1 %. Para este año ha aumentado el monto de cotizaciones, el cual será de 3 %. Sin embargo, este crecimiento está influenciado por el aumento de salarios y no porque haya más personas cotizando, según datos otorgados por Ruth Solórzano, presidenta de AFP Crecer.

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