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Café apuesta a la adaptación y resiliencia ante la falta de agua

Exponer las plantas de café desde el vivero al brillo solar aumenta su capacidad de adaptarse a condiciones duras del clima.
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El Salvador no tiene las mismas condiciones climáticas de hace décadas, esto implica una dificultad adicional para el cultivo de café. Para adaptar el cultivo, Lean Coffee Management ha apostado por desarrollar la resiliencia del árbol desde que está en el vivero para que al ser sembrado soporte más la falta de agua y el calor.

“Se somete la planta desde un principio a altos niveles de exposición solar (...) para que haya más estomas en la planta, entre más estomas haya es mejor”, explicó Juan Márquez, de Lean Coffee.

Los estomas son células que se encuentran en la superficie de las hojas de la planta y que funcionan como poros creando un sistema que permite utilizar mejor el agua y el paso de los gases.

Márquez explicó que el número de estomas que hay en un café depende de su variedad, de las condiciones del ambiente y de la edad de la hoja. En el caso del clima es el brillo solar el que permite más estomas. Una planta en sombra tiene alrededor de 300,000 estomas, mientras que en sol más de 500,000.

Julio Márquez, también de Lean Coffee, agregó que el vivero es un ambiente controlado, pero no el cafetal, por lo que es importante ambientar la planta desde el inicio.

“En las condiciones de cambio climático tenés que tener más conocimiento, antes no importaba, pero ahora vos sabés que se traduce el conocimiento fisiológico primario en conocer a cabalidad las funciones de los estomas de la hoja, porque eso se relaciona con la fotosíntesis y la manera cómo la planta va a usar el agua”, agregó.

Otra estrategia a implementar es sembrar las plantas con más raíces, con la idea de que estas puedan crecer y buscar agua en el suelo, que es el vehículo para los nutrientes (ver gráfico). El suelo tiene además un componente vivo que genera todo un sistema, por ejemplo, las lombrices hacen “macroporos” en los túneles donde pasan, y eso permite que la tierra respire, expuso Juan Márquez.

Además del suelo y del origen de la planta de café, el manejo es esencial. Los voceros de Lean Coffee apuntaron que el estrés hídrico es necesario para el desarrollo del café, porque si este siempre recibe agua, sus raíces no tendrán la necesidad de buscar agua y crecerán menos.

“Nosotros tenemos seis meses de invierno y seis de verano, entonces eso le sirve a la planta de manera que ella maneja el estrés, que significa estar expuesta a una luz y una limitación de agua, entonces ella tiene que romperlo aquí en la hoja y dispara aquí (en la raíz) el ácido, hay una substancia que (luego) rompe la latencia y da la floración”, aseveró Julio Márquez.

Esto significa que soportar el estrés permite a la planta cosechar más, sobre todo porque la planta, según Juan Márquez, da frutos para la sobrevivencia de la especie.

Manejo del cafetal

El café requiere de un balance cuidadoso del agua y la temperatura. En esa línea, Julio Márquez señaló que es importante monitorear las condiciones y tener en cuenta que las sombras y malezas también extraen agua del suelo, no solo el cafeto, hay que vigilar entonces que no salga más agua que la que entra.

Lean Coffee aplica tres métodos de siembra. Uno es el arvense; leguminosas, como el frijol, pueden aportar nitrógeno al suelo, que es positivo, pero también se pueden utilizar malezas o graminias.

Este método llamado arvense consiste en dejar más espacio entre los surcos y dejarlo cubierto con otras plantas. Esto mantiene la humedad en el suelo y provee materia orgánica para alimentar el edafón (ver gráfico), “es comida para el suelo”, agregó Juan Márquez. Esto también permite una mayor integración con el ecosistema de la finca, “este chacuate ya tiene que comer y no va a tener que comer café, esto reduce el uso de pesticidas”, añadió.

El arvense además respeta a las abejas que polinizan el cafetal, lo que, según Márquez, puede resultar en un aumento de hasta 15 % en cosecha.

Otro sistema consiste en cosechar la materia orgánica y utilizarla para cubrir los alrededores del tronco del café, así se preserva la temperatura fresca del suelo y la humedad, aunque aumente la temperatura del ambiente. Ambos sistemas reducen además el efecto de erosión por el viento y la lluvia.

Además, está la técnica de cultivo en terrazas, cuya función es detener el paso del agua cuando llueve para que la planta lo pueda aprovechar mejor y el uso de dos semillas por planta para multiplicar raíces.

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