Caficultores resaltan la importancia de la ciencia en el café

Los socios de la cooperativa ponen sus propios fondos para investigación de variedades. Una de las mejor evaluadas es el cuscatleco.
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El Salvador era una referencia mundial en investigación científica aplicada al café. Hubo profesionales que trabajaron hasta crear variedades como el pacas, el pacamara y el cuscatleco.

Ese era el trabajo del Instituto Salvadoreño de Investigaciones en Café (ISIC).

Hasta la fecha, el pacas y el pacamara son la materia prima para el trabajo de institutos como el ANACAFE y de cooperativas hondureñas.

Pero el ISIC desapareció y hacia los años noventa se convirtió en la Fundación Salvadoreña de Investigaciones en Café (PROCAFE).

Según Salvador Vilanova, presidente de la cooperativa cafetalera La Majada, es urgente proveer el apoyo necesario para los esfuerzos de investigación.

“Después de ser campeones mundiales hoy estamos en la cola de Centroamérica”, dijo Vilanova.

“La investigación en café o se recompone, o se hunde el sector. O hay cambios de largo plazo, o esto se hunde”, insistió Vilanova.

La cooperativa La Majada trabaja con la siembra y estudio de nuevas variedades de café sobre una extensión de 75 manzanas, según el encargado del Departamento Agrícola de esa organización, Mario Juárez.

Ahí tienen cuscatleco, marsellesa, icatú y una serie de catimores. Todas estas variedades son las herederas de dos ancestros: el sarchimor y catimor, que también tienen un amplio árbol genealógico de arbustos.

También tienen una variedad llamada centroamericano, que todavía está en etapa de desarrollo.

Vilanova pidió dar más apoyo a la Cumbre Mundial de Ciencias en Café, que se celebrará en mayo en El Salvador, por iniciativa privada.
 

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