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Capacidad de generación eléctrica subió casi 30%

Entre 2010 y 2017 El Salvador introdujo la energía solar e incrementó la capacidad de la generación por biomasa y la hidroeléctrica.

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Apuesta por lo renovable. En siete años el país redujo la participación de la energía térmica en su parque generador pues aumentó en biomasa, solar e hidroeléctrica.

Apuesta por lo renovable. En siete años el país redujo la participación de la energía térmica en su parque generador pues aumentó en biomasa, solar e hidroeléctrica.

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El Salvador aumentó casi en 30 % su capacidad de generación eléctrica en siete años, de acuerdo con los datos del Consejo Nacional de Energía (CNE). Destaca la expansión de tecnologías renovables, como las inversiones privadas que permitieron la introducción de las plantas solares, así como la expansión de las hidroeléctricas y de la biomasa.

En 2010 las plantas eléctricas del país tenían una capacidad instalada de 1,481.1 megavatios (MW), para 2017 esta se había expandido a 1,922.56 MW, un incremento de 441.6 MW.

El CNE se creó con un decreto legislativo de 2007, esta institución fue la encargada de la Política Nacional Energética, publicada en 2010, que incluía una apuesta por diversificar la generación en el país.

En 2010 el 47 % de la capacidad de generar energía en el país era con búnker; esto significa que el costo de la energía era más vulnerable a aumentar por los precios internacionales del petróleo. Además que no es energía limpia ni renovable.

Para 2017 la energía térmica se había reducido al 39 % del total del parque, esto a pesar de que hubo un ligero incremento en la capacidad de estas plantas.

La energía que el país utiliza no siempre concuerda con la capacidad, puesto que se escogen los recursos con base en los contratos y en los precios; además está la importación de energía que viene sobre todo de Guatemala.

El Salvador sí tiene capacidad para autoabastecerse, pero en el mercado centroamericano hay energía más barata.

Para 2013 entró en vigor un decreto que permitió la realización de contratos de energía renovables a largo plazo. Ese año se comenzó a trabajar en licitaciones, primero una de 15 MW de pequeña escala, luego dos más grandes: 100 MW y 355 MW.

Un año después se adjudicaron 94 MW de los 100 MW, lo que resultó en la planta de energía solar fotovoltaica más grande que hay actualmente en el país, que opera Providencia Solar junto a la empresa francesa Neoen. Este consorcio construye actualmente una planta más grande en Ozatlán, Usulután, después de haber ganado otra licitación de energía renovable el año pasado.

De acuerdo con el CNE, entre 2010 y 2017, la capacidad de generar energía solar pasó de 0 MW a 109.6 MW; la hidroeléctrica pasó de 486.5 MW a 574.4 MW con la expansión de la represa 5 de Noviembre. Mientras que la biomasa, que es esencialmente la inyección de los ingenios azucareros con el bagazo de la caña, pasó de 93.5 MW a 263.5 MW.

El país aún tiene proyectos pendientes, por ejemplo la construcción de la planta de gas natural Energías del Pacífico (EDP), de 380 MW, las plantas de energía solar del proyecto Bósforo de AES, que ya inició: serán 10 plantas que sumarán 100 MW de capacidad, algunas ya están construidas.

Otros proyectos son la construcción de la presa El Chaparral que ha enfrentado dificultades, así como otros proyectos del Grupo CEL, como una planta de generación conjunta con Guatemala y las dos nuevas plantas de LaGeo en Chinameca y San Vicente.

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