Cosecha de café pasó de 4 mill qq a menos de 1 mill

Según estudios de PROCAFE, el sector generaba 215,310 empleos en los noventa y ahora son unos 50,000. Expertos advierten que sin cafeto se secarán fuentes de agua.
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Trabajo.  El café genera empleos todo el año, pero entre septiembre y febrero la planilla sube por los cortadores. En el sector agrícola, el café es la actividad que mejor paga.

Trabajo. El café genera empleos todo el año, pero entre septiembre y febrero la planilla sube por los cortadores. En el sector agrícola, el café es la actividad que mejor paga.

Cosecha de café pasó de 4 mill qq a menos de 1 mill

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El cultivo del café en El Salvador era un ejemplo para el mundo por su producción y la calidad en la investigación, pero ahora esta cadena agroindustrial quedó entrampada en una crisis donde lo urgente es también lo importante. Antes de la guerra en los ochenta, la producción superaba los 4 millones de quintales, pero para este año la previsión del Gobierno es que no pase de 833,000 quintales.

Detrás de las pérdidas que enfrentan los productores año con año, también hay cuando menos 40,000 trabajadores en la zona rural que no tendrán ingresos para llevar a su familia. Además, el país debilita su principal fuente natural de agua y agota su bosque.

El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) calcula que la producción 2015/2016, que está a media corta, será menor a la cosecha anterior, entre 10 % y 12 %. En la temporada 2014/2015, la producción fue de 925,160 quintales, así que en el escenario más optimista este año el resultado serán 832,644. Las gremiales de beneficiadores y las gremiales de productores han puesto en duda estas previsiones y desde el sector privado temen que la cosecha dejará, como máximo, 650,000 quintales de café.

De acuerdo con la Fundación Salvadoreña para Investigaciones de Café (PROCAFE), en los noventa la producción llegó a 4.3 millones de quintales. Desde entonces no ha superado, ni siquiera igualado, esa cantidad. En la década de los setenta la producción llegó incluso a 4.8 millones de quintales. La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO) tiene datos desde 1961 que muestran cosechas a ese nivel antes de la guerra, pero lo miden como café verde, es decir, cuando al grano todavía tienen que quitarle unas capas bastante finas antes de llegar a oro.

Amy Ángel, investigadora de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), detalló que con la guerra muchos dejaron de invertir en sus cafetales. Carlos Borgonovo, presidente de la Asociación de Beneficiadores de Café (ABECAFE), detalló en una entrevista anterior que la reforma agraria también agravó la caída. En este punto, Ángel mencionó que “las cooperativas no tenían la misma capacidad de manejar las fincas, en términos financieros y gerenciales”.

La investigadora de FUSADES mencionó que la baja de precios internacionales de café que inició en 1999 provocó que otra cantidad de productores de café abandonara la actividad. “Fue bastante duro en ese tiempo, porque la crisis de precios se extendió hasta 2003”, recalcó Ángel.

El único bosque

Los cafetales deben cuidarse, porque es el único bosque que existe en El Salvador que genera agua en el territorio, afirma José Guillermo Álvarez, presidente del órgano administrador de la certificación de Denominación de Origen (DO) Apaneca-Ilamatepec de El Salvador.

Mencionada denominación es una titularización del grano que certifica a los caficultores de la sierra Apaneca-Ilamatepec que cumplen con estándares de calidad internacionales. La baja producción también ha sido notoria en los terrenos donde es cultivado grano de estricta altura.

Álvarez asevera que los animales que residen en las zonas boscosas también se benefician cuando los árboles se mantienen en buenas condiciones.

“El bosque cafetalero intrínsecamente está protegiendo la vida silvestre y a la vegetación. Repercute en las economías de muchas personas”, afirmó Álvarez.

En tanto, Óscar Ramos, gerente técnico de PROCAFE, firmó que el parque cafetalero debe ser cuidado para amortiguar los efectos que provoca el cambio climático. Ese fenómeno se manifiesta con la variabilidad de la temperatura y sequías.

“Las temperaturas, los mantos acuíferos, todo eso se está degradando porque realmente no está generando ese ambientes que el bosque crea. La humedad se pierde, toda la parte ambiental en la medida que el parque cafetalero se vaya degradando va afectando”, indicó Ramos.

El gerente técnico de la fundación recordó que dentro de pocos años habrá menos tierra para cultivar café, pues el incremento progresivo de las temperaturas provocará que en las zonas de bajío y de media altura no sea posible sembrar y cultivar café.

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