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Cuando nos entendamos el rumbo del país mejorará”

Giuseppe Angelucci es un empresario de la construcción convencido de que se debe apostar a la sostenibilidad. Lamenta la falta de acompañamiento estatal.
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Giuseppe Angelucci es el presidente de Tuscania, un complejo residencial, comercial y corporativo en la carretera a La Libertad, que se diferencia de otros por su apuesta por la armonía con el medio ambiente.

Angelucci pide a sus clientes e inquilinos que respeten los árboles, que no construyan en más de la mitad de los terrenos y que hagan un uso sostenible del agua. El proyecto en su conjunto tiene amplias áreas naturales y sistemas de reutilización del agua que implican un costo mayor pero que, en opinión de Angelucci, es como se deben hacer las cosas.

El empresario lamenta que las entidades estatales no tengan una visión realista de la sostenibilidad. Asegura que hay un enfoque “teórico” de la conservación de los recursos, y que esta falta de visión a futuro acarreará problemas para los desarrollos que se necesiten más adelante.

Sin embargo, ve una ventana de oportunidad en el mayor acercamiento entre el sector privado y el Gobierno. Cree que con un mayor entendimiento entre ambas partes será posible mejorar las condiciones de crecimiento y desarrollo del país.

¿Cómo evalúa el clima de negocios en el país?

Difícil, en general. Hay dudas que de alguna manera se han generado a lo largo de los años y no logran aterrizar. Dudas en el empresariado, pero también en la clase política, no hay entendimiento, desafortunadamente pareciera que el idioma en El Salvador no fuera el español, como si habláramos idiomas diferentes, cuando realmente la visión debería ser la misma. El propósito de todos es el mismo, a veces fallamos en el método, pero todos queremos que los salvadoreños vivan bien, que tengan buenos trabajos, que tengan buenos salarios. La interpretación del empresario es que sean salarios acorde a la capacidad de las personas, y para la clase política es que les generen votos, y allí es donde discrepa la visión y la metodología comienza a no coincidir.

La parte positiva de esto es que poco a poco, ya sea por las necesidades que se están generando a nivel fiscal, de inseguridad, estamos quitándonos un poco la capa política y estamos comenzando a pensar como nación. No sé si hemos llegado a esa madurez, yo esperaría que los políticos, que son los que deberían dar el ejemplo, lo den, y que así todos los demás podamos seguir.

¿Cree que ha mejorado la relación entre el sector privado y el Gobierno?

Personalmente creo que sí, hay muchos menos debates estériles, pero todavía no vemos resultados. Lo que sigue después de estos debates que se generan, que son importantes y necesarios, discrepar sobre posiciones es importante, pero ahora tenemos que ser un poco más maduros y comprender que el otro tiene una posición diferente, quien esté en el Gobierno tendrá su línea de Gobierno, pero tiene que comprender que para gobernar necesita de todas las partes. Y del otro lado está la cúpula empresarial y el empresariado en general, compuesta por miles de personas, a veces no se considera a todos los pequeños y medianos empresarios que están representados allí, y que todos tienen necesidades diferentes a las que muchas veces el Gobierno está considerando en su visión. Allí a lo que tenemos que llegar es a comprendernos, y a tener una línea que sea por el bienestar de todos. Veamos los ejemplos de los países que están mejor que nosotros, cuáles son los países que están económicamente mejor que nosotros, los que en la parte humana están mejor que nosotros. Donde hay un mejor manejo económico hay un mayor desarrollo humano y social.

¿Cómo ve la situación particular del sector de la construcción?

Refleja a la economía en su conjunto. Tiene perspectivas de crecimiento que han sido mutiladas por una forma incomprensible de manejar los permisos. Pareciera que obtener un permiso depende de la voluntad de algunos funcionarios, cuando deberían ser estimulados como lo son en otros países como Nicaragua, por ejemplo, un régimen con ideas políticas parecidas al nuestro, en donde los permisos son estimulados por los funcionarios públicos para que se desarrolle el país. La maquinaria de la construcción, bien orientada, es talvez la industria más importante de un país, donde se desarrolla bien económicamente hay un nivel de empleo bastante superior al agrícola y un grado de especialización importante. Se estimula a la industria, al comercio, todo su entorno. Es importante que pensemos como personas, tratemos de razonar.

En cuanto a los permisos, ¿qué es lo que necesita mejorar?

En los últimos años surgen cada vez más necesidades y más costos para la construcción. Cada entidad necesita fondearse. En Medio Ambiente quieren más dinero, las entidades que dan los permisos quieren más dinero, ANDA, más dinero, pero el servicio y la rapidez siguen siendo iguales. Es más, ahora hay más problemas y más retrasos, no tiene sentido. Todos estaríamos dispuestos a pagar algo más para obtener los permisos con una velocidad mayor, pero el problema es que se generan estos costos y después no hay una velocidad suficiente. Hay mucha incomprensión, estamos viendo cómo incentivar un menor consumo de agua, la reutilización del agua, pero cuando presentamos un proyecto como el nuestro (Tuscania, con un diseño de optimización y reutilización del agua) e invitamos a los funcionarios y a las entidades a que vengan a estudiarlo, no hemos recibido ni una solicitud. Y estoy hablando del nuestro, pero he oído de muchos otros, hay muchas buenas prácticas en muchos proyectos. Pero de nuevo, de parte de los empresarios debemos comprender un poco más las necesidades y requerimientos de las instituciones, pero las instituciones están obligadas a liderar ese cambio, pero no de una forma académica, porque veo que las nuevas solicitudes y requerimientos son estrictamente académicos y no apegados a la realidad, entonces lo primero que decimos es que no se puede, porque no hay un liderazgo que nos indique, que nos ayude y que nos acompañe a desarrollar proyectos visionarios. ANDA y Medio Ambiente quieren que se consuma menos agua porque el agua es escasa en nuestro país, y quieren que se conserve más la naturaleza, y en eso todos estamos de acuerdo, yo soy el primero en ponerme en la lista, pero uno no puede pretender que se construyan edificios y casas, que se necesitan porque la población aumenta, y que no se corte ni un árbol. Más bien hay que ver cómo se regenera, cómo se siembran nuevos y mejores árboles, cómo se concentran áreas en lugares más adecuados, y trabajemos en conjunto para ver cuáles son las condiciones de nuestro país para reutilizar mejor los materiales, el agua, los recursos. Juguemos a escucharnos más.

¿Y cómo está el marco regulatorio que afecta al sector de la construcción, y qué cambios se están gestando? ¿Beneficiarían o afectarían?

Ahorita se están gestando varios temas, acaban de aprobar el decreto 1516 en Medio Ambiente, entiendo que es un decreto presidencial, que básicamente hizo una veda de ciertas áreas, sin un respaldo técnico adecuado que haya sido difundido. Estas áreas estaban en análisis, pero sin avisarnos sacarnos el decreto. Hay áreas incluidas en el decreto que no nos afectan a nosotros, pero sí a la zona, donde se podría desarrollar de una forma correcta, manteniendo la biodiversidad, promoviendo incentivos medioambientales, control del agua, entre otros. Pero la veda lo único que hace es limitar todo. Dentro de 100 años vamos a tener que vivir apretados porque no se podrá construir más. Es una consecuencia de tratar el tema filosófico académico, y no ver la realidad. Luego, hay una ley de vivienda de interés social, que estamos analizando en CASALCO (Cámara Salvadoreña de la Construcción), promovida por el Viceministerio de Vivienda, que me parece una ley bien orientada, pero de pronto nos perdemos en academicismos de nuevo. Quieren que un 20 % del área útil tenga que ser donada para construir estas viviendas de interés social, lo que hará que encarezcan los proyectos, le vamos a dar un 20 % del área útil al Gobierno que es ineficiente, ineficaz y mal planificador. Habrá viviendas caras y va a competir con la empresa privada. Estas son cosas en las que tenemos que aterrizar, apartarnos de visiones políticas ya superadas con la caída del muro de Berlín, y orientarnos a trabajar conjuntamente para el bienestar de todos.

¿Cree que se está encaminando bien el rumbo del país?

Generalmente soy bien positivo. El rumbo quizá no es el que yo quisiera y el que esperaría para nuestro país, pero espero que se vaya modificando y lleguen a un entendimiento los políticos para que realmente el rumbo del país siga al de otros que sí están desarrollándose. Veamos ejemplos concretos como Panamá, Costa Rica en dimensión menor, aun creo que el mismo México ha tenido un crecimiento mayor que el nuestro. Tenemos que concentrarnos en entendernos, cuando nos entendamos el rumbo del país va a mejorar.

¿Qué perspectivas cree que tiene la economía este año?

En las áreas en las que El Salvador ha concentrado su crecimiento económico, que son maquilas y el área textil, no ha sido un buen año. La parte agrícola tampoco ha tenido buenos años, que es otra área de gran generación de empleo y de diversificación. Nos quedan otros rubros menos propicios o menos desarrollados que debemos comenzar a desarrollar, uno de ellos es la construcción. Tenemos que desarrollar espacios en donde se exija mano de obra y procesos industriales y que luego esto derrame a áreas comerciales, y uno de ellos definitivamente es la construcción.

La construcción viene de años de poco o nulo crecimiento...

Los últimos 10 años han sido malos para la construcción en general. Hay, por supuesto, islas y espacios donde ha habido un desarrollo, y creería yo que uno muy bueno, pero sí tenemos muchos años, desde la crisis económica, en los que ha costado avanzar. El mercado depende de las condiciones del sistema financiero, que están y son muy buenas, pero son muy selectivas y orientadas hacia el largo plazo, y no hacia el corto plazo, que es donde es más difícil encontrar financiamiento para desarrollar proyectos. Después tenemos el sector de Gobierno, que no ha facilitado los permisos, no ha sido un aliado para el desarrollo. El mercado es una consecuencia de ambos.

¿Qué puede hacer el sector empresarial para ayudar a que mejore la situación?

Hay que seguir adelante, a pesar del entorno no favorable. Lo peor que podemos hacer es parar, la sociedad necesita de nosotros, somos el aliado más grande de la sociedad, a pesar de mucha mala publicidad generada, pero quien alimenta a la sociedad es la empresa privada y los proyectos que generamos. Yo invito a todos a que sigamos adelante y que generemos tal impulso que si el Gobierno no es el líder, asumamos ese liderazgo nosotros.

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