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Denuncia recorte en programas de apoyo a la agricultura

CAMPO pidió que se mejore el programa de entrega de paquetes agrícolas y se fortalezcan los créditos del BFA.
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La Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (CAMPO) reclamó por la reducción en la asignación presupuestaria a dos partidas del Ministerio de Agricultura y Ganadería: la entrega de paquetes agrícolas y el programa de apoyo a la agricultura familiar. Señala que la inversión estatal en el sector agropecuario se ha ido reduciendo, cuando son los pequeños productores los que siembran los cereales, como el maíz y frijol, que consumen los hogares.

La gremial señaló que habría una reducción de 7.8 % en el presupuesto que ejecuta el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). El presupuesto votado para 2017 en comparación con el propuesto para 2018 muestra una reducción de $1 millón para la entrega de paquetes agrícolas. Esta partida tendría una asignación de $16.2 millones, cuando era $17.2 millones.

Por otra parte, el Plan de Agricultura Familiar y Emprendedurismo Rural tenía una asignación de $3.9 millones y quedará solo con $402,550. De este plan se estaría haciendo un fuerte recorte al trabajo en innovación agropecuaria, para lo que se destinó $3.5 millones en 2017, ahora sería $392,550.

Luis Treminio, presidente de CAMPO, pidió que se fortalezca el programa de paquetes agrícolas, puesto que anteriormente estos contenían 22 libras de maíz y ahora se están entregando con 11 libras.

CAMPO pidió a los partidos políticos y al presidente de la república a que en la negociación del acuerdo fiscal incluyan un refuerzo de $20 millones para el programa de paquetes agrícolas, puesto que asegura que son 400,000 agricultores de subsistencia los que siembran maíz y frijol. Además, pidió que se refuerce con $30 millones al Banco de Fomento Agropecuario (BFA) para ampliar una línea de crédito a 4 % de interés y pensar en la creación de una reserva estratégica para evitar la volatilidad de los precios que suele bajar en los períodos posteriores a las cosechas.

Treminio explicó que la gremial sigue afectada por los precios bajos en el mercado, puesto que vende el quintal de maíz blanco a $9. Un convenio con la industria le permite vender a un precio preferente de $18 por quintal. Explicó que cuando las harineras compran un quintal nacional pueden traer cuatro libre de aranceles. Sin embargo, solo 1 % del maíz salvadoreño se está vendiendo en este esquema.

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