Disminuye el alquiler de vivienda en ES

Mercado se redujo en los últimos años hasta llegar a un 17 % de la tenencia. El BID cree que esta es una opción para proveer casa a familias salvadoreñas.
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Aporte. El BID  amplió los datos sobre el mercado de alquiler en Latinoamérica con una nueva publicación.

Aporte. El BID amplió los datos sobre el mercado de alquiler en Latinoamérica con una nueva publicación.

Disminuye el  alquiler de vivienda en ES

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Un 17 % de los hogares en El Salvador alquila su vivienda, una opción de tenencia que ha ido disminuyendo en los últimos 20 años, según determinaron los autores del libro “Busco casa en arriendo, promover el alquiler tiene sentido”, publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

En 1990 un 26.9 % de las personas alquilaba, cifra que descendió hasta llegar a 17 % en 2011, según indica el estudio.

En la actualidad, el 64 % de los hogares en el país posee una vivienda propia y otro 20 % tiene otro tipo de arreglos, como el usufructo. “Lo que uno nota es que en El Salvador en los últimos años (el alquiler) ha disminuido, no muy fuertemente, pero está disminuyendo, mientras en América Latina en promedio está aumentando un poquito”, destacó Andrés G. Blanco, especialista sénior en desarrollo urbano y vivienda del BID y uno de los autores del libro. La tasa promedio de alquiler en América Latina es de 21 %, según el estudio.

Aunque ha estado ausente de las políticas públicas, la investigación, que impulsa el BID desde el año pasado, sostiene que el alquiler debe ser considerado como parte de la respuesta institucional al alto déficit de vivienda que existe en el país. En El Salvador más de la mitad de la población carece de una vivienda adecuada.

“Esta forma de tenencia (el alquiler) sigue siendo la mejor opción para una pequeña pero estable proporción de hogares salvadoreños”, dice un fragmento de libro.

Blanco explica que esto es porque la vivienda en alquiler ofrece una serie de ventajas: flexibilidad, es decir, que puede ser una alternativa para jóvenes que no saben qué tan amplia será su familia, o dónde van a vivir o trabajar; una mejor localización, generalmente cerca de escuelas, centros de salud, con acceso a transporte y con mejor calidad.

En ese último punto, el estudio encontró que en el país la calidad de la vivienda para arrendar es mejor que la vivienda propia. La explicación es que, como también pasa en Latinoamérica, la vivienda propia incluye a la informal, que generalmente se crea en sitios donde no hay infraestructura adecuada. Además se concluyó que la gente joven y de ingresos medios es la que alquila más.

Si bien el número de hogares que posee vivienda propia ha crecido debido a la preferencia de los gobiernos por estos programas, el estudio del BID señala que “la estrategia de ‘vivienda para todos’, especialmente en el caso de los hogares más pobres, es cada vez más insostenible”.

Blanco percibe que este es un buen momento para discutir una política de vivienda en alquiler en el país. En la transición de Gobierno varios actores como el Viceministerio de Vivienda, FUNDASAL, CASALCO, la UCA, Hábitat para la Humanidad, OPAMSS, y otros, comunicaron la creación de un grupo gestor que elaborará una nueva política de vivienda. “No necesariamente promover el alquiler va en contra de tener vivienda propia. Acá lo que estamos proponiendo es promover el alquiler como un medio de llegar a la casa propia”, subraya Blanco, quien citó ejemplos como el de Chile en donde se creó el programa “Chao suegra”, con el que se ofrece $150, un subsidio al alquiler por tres años, que se puede prorrogar por dos más, y luego obtener un subsidio para vivienda en propiedad.

Otras recomendaciones del estudio son proporcionar incentivos para recuperar viviendas abandonadas, rehabitar el centro histórico e introducir nuevos productos de microcrédito para mejorar viviendas en alquiler existentes.

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  • economia

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