ENADE: 17 años de propuestas y compromisos

El sector productivo de El Salvador, a través del ENADE, ha trabajado por presentar a los gobiernos y a la nación propuestas para impulsar la economía de la sociedad durante los últimos 17 años.
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Después de la firma de los Acuerdos de Paz, hace más de 25 años, se inició un período de ordenamiento gradual de la economía nacional, tiempo en el que el sector productivo del país empezó a reaccionar sobre la necesidad de encontrar puntos comunes de resolución a los problemas generales y particulares de cada sector. Con este importante propósito nació en 1999 el Encuentro Nacional de la Empresa Privada (ENADE), una iniciativa de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP). La preparación para este gran encuentro, cuya tradición empezó en 2000, consistía en la convocatoria a los diversos sectores productivos del país para plantear los problemas y las preocupaciones que tenían, para analizarlos y hacer un diagnóstico específico en cada caso. A partir de este conglomerado, cada sector asumía responsabilidades y planteaba soluciones, partiendo de las condiciones que los rodeaban.

“Se hacía un documento, se dividía sector por sector y después se hacía una propuesta más general, en la que se decía: ‘estos son los problemas comunes del país, estos son los problemas del sector productivo y estos son nuestros compromisos y propuestas’”, relató Luis Cardenal, presidente de la ANEP.

En el ENADE se empezó a conformar mesas de trabajo con el Gobierno (tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial), a quien se le entregaba la propuesta integral. “En un inicio eso funcionó: el Gobierno ponía a los ministros encargados de cada cartera en las mesas de discusión y de trabajo para ver cómo se llegaban a acuerdos y entendimientos; pero a medida fue avanzando el tiempo, eso se fue debilitando, no la labor de nosotros (empresarios), sino el compromiso que tienen los gobiernos; porque no les gusta que se les esté exigiendo que hagan cosas”, apunta Cardenal.

Fue en 2010 cuando la problemática social y económica salvadoreña tenía mayor magnitud. Afectado por situaciones internas y por la crisis mundial, el Producto Interno Bruto (PIB) de El Salvador había caído a -3.1 a finales del año anterior.

Fue entonces que los empresarios reconocen la urgente necesidad de sentar una base común sobre la que puedan construir y contribuir con el país, con el Gobierno, buscando un beneficio compartido.

“Lo primero que se descubre en este punto es que aquí (El Salvador) no existe una visión de nación compartida; todavía continúan dos visiones contrapuestas y las venimos arrastrando desde la época de la guerra”, expresó el presidente de la ANEP.

Cambio de rumbo

Frente a un debilitado interés y compromiso de los gobiernos durante estos últimos años en los que se ha realizado el ENADE, de acuerdo con Cardenal, a partir de 2010 el sector productivo siguió llevando a la mesa de discusión temas, pero esta vez más específicos como la importancia de fortalecer la democracia, la institucionalidad y, en general, enfatizando en aspectos que estaban frenando el desarrollo del país y ahuyentando la inversión.

Para eso, el sector empresarial, respaldado por la ANEP, presentó más de 120 anteproyectos de ley al Gobierno a la Asamblea Legislativa. “De esas 120 propuestas, yo diría que quizá ni 20 han sido tratadas”, señaló Cardenal.

Otra de las grandes preocupaciones de los empresarios, así como de la población en general, y que ha sido abordada en estos encuentros, es la inseguridad. “Consultamos a los sectores y se hizo un documento bastante completo (sobre seguridad), pero en el combate a la delincuencia o la criminalidad nosotros no somos expertos; por eso hicimos un esfuerzo importante para buscar en todo el mundo qué firmas de seguridad podían hacer un diagnóstico con propuestas para ofrecerle al Gobierno, y contratamos a Giuliani Security and Safety, la firma del exalcalde de Nueva York (Rudolph Giuliani)”, manifestó Cardenal. Para él, a pesar de que esta propuesta tampoco hizo eco en la creación de planes reales para trabajar en la inseguridad, están disponibles para ser retomadas por las autoridades mientras el problema de fondo siga teniendo vigencia.

Temas de discusión prioritarios

Además de la inseguridad, el ENADE ha sido escenario para que el sector productivo del país exprese su constante preocupación por temas de materia económica: como el empleo, el costo de la vida, los bajos ingresos, entre otros. Sin embargo, según Cardenal, aunque el del empleo parece ocupar el primer lugar, hay uno que le antecede: la inversión.

Él indica que la inversión es una contribución que hacen los empresarios al Gobierno y a la nación en general, “si uno habla de inversión, una buena parte de la población tiene un concepto que es solo para ricos; pero no, si alguien pone un negocio, por pequeño que sea, tiene que invertir en la materia prima y su tiempo para empezar a recibir un beneficio”, dijo.

En el aspecto de la inversión, enfatizó Cardenal, el primero de los grandes obstáculos para los inversionistas es el déficit de seguridad jurídica que hay en El Salvador. “La seguridad jurídica tiene que ver con las reglas del juego con las que uno se va a desarrollar, es decir, condiciones financieras y fiscales, pero aquí (en el país) le cambian los impuestos a uno sin decirle o se firma un contrato para la zona franca y cambian la ley o las condiciones de la zona franca o cambian los precios del producto... Son situaciones que han hecho que empresas importantes se hayan retirado del país”, ejemplificó.

La situación de impago del país es uno más de los obstáculos que lo hace poco atractivo para los inversionistas porque implica que su negocio puede dejar de ser viable con el tiempo. “Ya caímos en impago y los intereses para casi todas las actividades han subido más de dos puntos”, añadió.

La arbitrariedad es, para los empresarios, otro de los obstáculos que frena la inversión en el país. Según el empresario, un ejemplo se encuentra en la aplicación de las leyes y los reglamentos, y se manifiesta en una poca eficiencia y en una baja competitividad al momento de hacer negocios.

Muy ligadas a la arbitrariedad, siguen la burocracia y la tramitología en los procesos, dos temas que se tocarán en el ENADE 2017, que se abordarán con la propuesta de dos leyes para disminuirlas.

“Para hacer algo, que en un país como Honduras ahora tienen una oficina de ayuda, aquí se tienen que hacer 10 paradas en 10 lugares diferentes, llevar gran cantidad de fotocopias e ir a conseguir sellos para poder empezar el proyecto. Y en la parte de la tramitología, que tiene que ver con la burocracia, se requiere una gran cantidad de trámites; algo que debería hacerse en medio día, le toma una semana, y algo que debería costarle $10, le cuesta $400”, explicó.

Para el presidente de la ANEP, la inversión está intrínsecamente relacionada con el empleo, pues al abrirse las condiciones para la primera se da paso a la generación de la segunda.

“Todas esas condiciones (financieras y fiscales) son indispensables para poder atraer la inversión, que es el primer paso para tener empleo. Debemos tener empleos que generen productividad, pero a través de eso, que generen ingresos para la gente”, agregó Cardenal. Para él, el trabajo en conjunto debe ir encaminado a formalizar al sector informal, modernizar y hacer más justo el sistema fiscal o contributivo, que no se preste a discursos políticos ni a la lucha de clases y que le permita al país ser competitivo, dándole al Estado los recursos que necesita y que resuelvan los problemas del país. •

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