El conocimiento de una empresa vale más que el dinero”

La experta argentina en innovación social explicó la relación entre el emprendimiento, el voluntariado, la tecnología y la RSE.
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El  conocimiento de una empresa vale más que el dinero”

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L os proyectos sociales en El Salvador y Latinoamérica cada vez son más variados en sus actividades. Prácticas que aparentemente están distanciadas, pero que con un análisis como que el que hace la argentina Ángeles Cortesi, experta en innovación social, se entiende que tienen relaciones muy estrechas. Por ejemplo, el vínculo que puede llegar a existir entre una jornada de voluntariado con comunidades de escasos recursos económicos y la promoción de crear un primer negocio, también conocido como emprendimiento. Con ideas como esta, Cortesi también brindó su opinión sobre el futuro y las nuevas tendencias en las prácticas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y del quehacer de las empresas, más allá de solo aportar cantidades de dinero a las comunidades.

¿Cuál fue la razón que la hizo visitar El Salvador?

Mi visita a El Salvador es gracias a la invitación de los jóvenes 360, que me invitaron a participar de la quinta feria de voluntariado juvenil. Esta es una iniciativa que ellos vienen desarrollando para fomentar que más jóvenes se dediquen a tener experiencias de voluntariado y conectarlos no solo con el segmento de las ONG, sino también con las empresas. La propuesta me pareció muy interesante porque soy una convencida de que todo lo que tiene que ver con experiencias de campo es clave para los emprendedores y los procesos de innovación.

¿Cuál ha sido su trabajo relacionado con temas de voluntariado?

Mi experiencia está más relacionada con el emprendimiento, las tecnologías y la innovación. Tengo una formación interdisciplinaria. Inicié con la escuela de negocios y también estudié tecnologías exponenciales en la NASA. Es decir, no tengo una formación lineal.

¿Cuáles son las nuevas tendencias globales para tratar el tema de emprendimiento, sobre todo con los jóvenes?

Ser emprendedor se puso de moda en el mundo... y yo tuve la suerte en 2001, cuando estaba la crisis económica argentina, de ser responsable de búsqueda y selección de una fundación que se dedicaba a encontrar emprendedores. En ese momento nadie conocía la palabra emprendimiento. Es lindo ver cómo el camino emprendedor se ha vuelto en una alternativa de desarrollo profesional que los jóvenes ya consideran antes de salir de la universidad. Los latinoamericanos, por definición, somos emprendedores. Cuando uno nace en un contexto de total inestabilidad... tenemos la capacidad de ajustarnos y adaptarnos y desarrollamos la resiliencia. En este momento estamos entrando a la cuarta revolución industrial, que se caracteriza por el avance exponencial de las tecnologías.

¿Cómo se une el tema de emprendimiento con el voluntariado y otras áreas sociales?

Cuando uno mira a los emprendedores exitosos, todos por lo general resolvieron un problema muy cercano a ellos o quizá lo vivieron. Es difícil resolver problemas que uno no ha vivido. La experiencia del voluntariado te permite meterte en otras vidas y aprender de otros sectores e industrias. Hacer eso a temprana edad es una oportunidad única.

¿La opción de iniciar un emprendimiento, antes que la de buscar un empleo cambiará de alguna manera la economía latinoamericana?

La realidad es que los emprendedores son el motor de la economía. Estamos en una coyuntura en la que, gracias a las tecnologías y a los bajos costos, hoy cualquiera con una computadora y que sepa programar o de manera “online” puede empezar un negocio. Es de gran ayuda que los jóvenes sepan que está en sus manos la manera de cómo construir su futuro. Cuando uno es un emprendedor es un loco que quiere convencer a muchos de que lo sigan.

¿Cómo se puede evitar que el voluntariado se vuelva un requisito u obligación de parte de las empresas?

La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es una práctica que adoptaron las empresas hace algunos años para ser buenas. Pero algunas solo le están dando una aspirina a las comunidades y no están resolviendo la verdadera enfermedad. La RSE como la entendemos ahora va a morir, y vamos en camino a lo que yo llamo la innovación social. Hoy por hoy las empresas deben pensar que diseñar sus productos desde adentro también debe buscar resolver problemas. Esto ya debe ser parte del negocio de las empresas.

El problema es que muchos programas de RSE van encaminados a hacer buena prensa, incluso algunas no les preguntan a sus empleados si quieren hacer horas de voluntariado. Por eso es que a veces no funciona, porque no nace de un lugar de verdadera responsabilidad. Una verdadera RSE empieza al consultarle a los empleados sobre el inicio de un nuevo proyecto que se adapte a ellos, y saber cómo quieren colaborar.

¿Cuál considera usted que es el futuro de las prácticas sociales por parte de las empresas?

El camino de la Responsabilidad Social Empresarial se dirige en usar los conocimientos y la capacidad de la empresa para ayudar a desarrollar los problemas. Es muy fácil girar un cheque todos los días. Pero si una empresa líder, aparte del cheque, empieza a trabajar con ONG para diseñar prácticas de educación para jóvenes en situaciones vulnerables, entonces vale más el aporte de conocimiento de la empresa que el dinero. Y a eso me refiero con la innovación. La empresa podrá lograr tener una buena imagen, pero también tendrá un propósito de trabajo.

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