El Salvador necesita conectarse a grandes cadenas de valor”

Las remesas, dice el experto, protegen de la pobreza a las familias que reciben, pero no generan mayor crecimiento económico.
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El economista jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Augusto de la Torre, autor de un reciente informe sobre las perspectivas para la región, habló en Washington, D. C. con LA PRENSA GRÁFICA sobre las proyecciones para El Salvador.

El país suma proyecciones de un nuevo año con un lento avance de la economía. Las causas, en opinión de De la Torre, van más por el lado de la falta de economías de escala y de fuga de talentos que por otros factores, como la criminalidad.

El Salvador aparece como el país con menores perspectivas de crecimiento. ¿Por qué cree que mantenemos este bajo desempeño?

La problemática de crecimiento de El Salvador está muy marcada por su tamaño. Es parecido al problema de países pequeños donde alcanzar economías de escala es difícil porque tienes un mercado doméstico pequeño y la única manera de generar economías de escala vigorosa es a través del aprovechamiento de los mercados internacionales. Los países pequeños que han tenido gran éxito en esto son países muy conectados al mundo, mira el caso de Singapur, que es un país pequeñito pero con un crecimiento vigoroso que depende no del hecho de ser un país pequeño, porque eso no le da crecimiento, sino del hecho de estar conectado a grandes mercados internacionales. Una de las mayores tareas de El Salvador es conectarse a las grandes cadenas de valor mundiales.

¿Cómo afecta al crecimiento la migración? ¿Cómo influyen las remesas?

Eso es algo que afecta a la región, sobre todo a Centroamérica, que una parte importante de la población se va, emigra, y una vez que la fuerza laboral ha emigrado y comienza a trabajar empieza a enviar remesas. Las remesas son buenas en el sentido de que ayudan a proteger a la gente contra la pobreza, crean un cierto piso para la gente que las recibe, pero las remesas no ayudan mucho al crecimiento, tienden a subir los salarios domésticamente, orientan el gasto hacia el consumo y favorecen la creación de pequeños negocios en lugar de empresas grandes con conectividad global. Hay dos caras de las remesas, la positiva es que ayuda a proteger a la sociedad contra la pobreza, y la cara negativa es que no genera incentivos naturales para producir crecimiento. Si unimos esos factores, el tamaño pequeño del país y la fuerza laboral que se está yendo, tenemos dos obstáculos y eso es parte de la explicación de por qué El Salvador no puede generar tasas de crecimiento más altas.

¿Y la violencia y criminalidad?

Este es un problema común de Latinoamérica, no es algo que se pueda resolver fácilmente. Pero también debemos decir que hay países que han enfrentado problemas fuertes de criminalidad y narcotráfico, y han logrado tasas de crecimiento económico importantes, no necesariamente son países que no han podido crecer. Veamos el caso de Colombia, que ahora está entrando en un proceso de paz pero que por muchos años sufrió con las guerrillas, un embate de violencia y no obstante ha logrado generar un crecimiento económico importante. Y la razón es que los problemas de crimen, violencia, narcotráfico tienden a estar concentrados en zonas geográficas o áreas de las ciudades muy específicas, no se esparcen a lo largo y ancho de toda la economía. Entonces es un gran problema, es un enorme irritante, es algo que tiene que enfrentarse, pero no necesariamente es un obstáculo decisivo para el crecimiento.

¿Cómo afecta al crecimiento la situación de las finanzas públicas?

Los problemas macroeconómicos no necesariamente le pegan directamente al crecimiento económico, lo que hacen es que el crecimiento sea más vulnerable a choques. Los arreglos de política macroeconómica no necesariamente impulsan el crecimiento pero lo protegen de choques externos. Si hay desequilibrios que tratar, hay que tratarlos.

En el caso de El Salvador, el Banco Central ha dicho que un ajuste fiscal afectaría las perspectivas de crecimiento de este año…

Los países suelen enfrentar estos dilemas, que un ajuste necesario en el corto plazo puede también tener efectos de corto plazo en el crecimiento, pero en el largo plazo no habrá esta tensión. Hay que hacer en el corto plazo lo que es necesario en el largo plazo, los latinoamericanos en general necesitamos tener horizontes de más largo plazo y darnos cuenta de que las cosas que estamos haciendo ahora, aunque tengan ciertos costos, vale la pena cubrirlos aras del beneficio futuro que generarán.

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