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El TLCAN, los trabajadores mexicanos y su insospechado aliado, Donald Trump

El próximo miércoles se celebra en Washington D.C. la primera ronda de negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), a petición del jefe de la Casa Blanca, que lo considera perjudicial para la industria y el empleo de su país.
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Los trabajador mexicanos, con uno de los salarios más bajos de América Latina, podrían ser beneficiados en la renegociación del TLCAN por Donald Trump y su exigencia de sueldos similares entre los países, según expertos consultados por Efe.

"Puede ser una etapa positiva (para el trabajador) la que se viva en esta revisión", y el Gobierno estadounidense, además de sindicatos y movimientos internacionales, pueden ser aliados, dijo a Efe el investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, Alfonso Bouzas.

El próximo miércoles se celebra en Washington D.C. la primera ronda de negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), a petición del jefe de la Casa Blanca, que lo considera perjudicial para la industria y el empleo de su país.

Sobre la mesa está la inclusión de un capítulo laboral, que actualmente solo forma parte de un pacto paralelo a este tratado aprobado en 1994 entre México, Estados Unidos y Canadá.

Trump quiere a toda costa evitar la fuga de empleos hacia el sur del Río Bravo, era una de sus promesas de campaña, y ello puede pasar por una mejora salarial en México.

"Como efecto de la negociación puede venir una adaptación, un cambio benéfico para la clase trabajadora", consideró Manuel Padrón, socio de Baker McKenzie México y experto en comercio internacional.

Es plausible que este capítulo laboral mejore la situación del trabajador mexicano -como ya sucedió en la negociación del Acuerdo de Asociación Transpacífico, que le otorgó más derechos-, pero en cuánto aumentarán las condiciones no coinciden los expertos.

Para Padrón, se debería regular mejor el sector de servicios de profesionales y el transfronterizo, que fue negociado en 1994, pero sin una aplicación real.

En la renegociación "no deben dejarse atrás temas laborales y fiscales", consideró el especialista, quien ve "condiciones para hacer más justa la realidad laboral en México".

Bouzas deseó que en la modernización del tratado se incluyan "parámetros mínimos generalizables" a los tres países en materia laboral y una homologación de sueldos en sectores como el automotriz, lo que mejoraría la realidad mexicana, marcada por "bajos salarios y precarización".

En México, el salario mínimo general diario es de 80,04 pesos ($4.47). Este sueldo es tan bajo, que incluso la Confederación Patronal de la República Mexicana pidió recientemente una subida inicial a 92,72 pesos ($5.20), para colocarse en 2030 en al menos 162 pesos (unos $9).

No obstante, para el economista Luis de la Calle, que participó en el equipo negociador mexicano del TLCAN en los 90, esta posible equiparación de salarios es improbable.

"Esto no va a suceder, porque el TLCAN no es una unión aduanera, política, ni laboral", indicó.

De la Calle confió en que en estas nuevas conversaciones se logre que la fuerza laboral se "proteja, estimule y pague bien", pero pidió también que este capítulo no le sirva a Trump de "pretexto para poner restricciones al comercio", en el caso del incumplimiento de leyes laborales.

La profesora-investigadora Graciela Bensusán, de la Universidad Autónoma Metropolitana, recordó que el Acuerdo de Cooperación Laboral de América del Norte, que acompaña el TLCAN, "prácticamente nunca tuvo capacidad de modificar la situación laboral en ninguno de los países".

Menos para México, que cada vez desvinculó más los bajos salarios de la creciente productividad.

Estimó que habrá una negociación formal que no traerá "grandes cambios", aunque el Gobierno estadounidense presionará para acabar con la "competencia desleal" con base en bajos salarios de México.

Ello podría beneficiar al trabajador mexicano. No obstante: "Si pensamos que la única salida será ver lo que Trump cree que sea bueno para México y para hacer grande su propio país, lo que probamos es una ausencia de debate nacional".

Una opinión secundada por Bouzas, quien resumió: "La política laboral hoy se está escribiendo más por lo que a nivel internacional se le critica y no porque los trabajadores luchen por mejores condiciones".

Con base en esta premisa, y con un Trump que busca contentar a su electorado pero, a la vez, tiene el desafío de no enemistarse con las grandes empresas de EE.UU. con intereses en México, este miércoles arrancará la renegociación del TLCAN. 

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