El apoyo del Gobierno se quedó corto”

Paulino Herrera, gerente de la cooperativa cafetalera La Majada, describe cómo los caficultores salvadoreñas deben enfrentar la crisis con su propio esfuerzo.
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E l próximo mes, la cooperativa cafetalera San José La Majada cumplirá medio siglo desde que procesaron sus primeros 800 quintales del aromático. Paulino Herrera, gerente general de la cooperativa, detalla por qué durante todo este tiempo la caficultura solo acumuló problemas, en lugar de continuar su crecimiento, como hicieron Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica con su café. Según Herrera, todavía hace falta un apoyo coordinado y fuerte para el sector.

¿Cómo terminó esta cosecha para ustedes?

Después de las inversiones que nuestros socios han hecho para la renovación de cafetos en las fincas, la recepción de café en el beneficio ha incrementado. Durante la cosecha 2013-2014 tuvimos los resultados más bajos en 25 años. Fue cuando recibimos 39,000 quintales en el beneficio. Ya en la cosecha 2016-2017 se comienza a ver las inversiones que están haciendo los socios en sus fincas. Este año, por ejemplo, recibimos aproximadamente 66,200 quintales. Es decir, ya se ve el esfuerzo por la renovación y, además, que siguen creyendo en el negocio.

Hubo un tiempo en que recibían 150,000 quintales. ¿Qué pasó los años siguientes?

Fue alrededor de 1997 o 1998 cuando se llegaron a procesar 150,000 quintales y en ese tiempo se tenían dos beneficios: el de La Majada y el de El Águila. Con esos dos beneficios es que logramos esa cantidad. La primera disminución fuerte en la producción fue la crisis por precios de 2001 al 2004, cuando el quintal cayó a $38. Esa crisis de precios hizo que muchos productores dejaran de trabajar la finca porque salía más caro trabajarla que el ingreso por venderla. Provocó mucho abandono. Luego, aquí en la zona de la cooperativa impactó mucho la erupción del Ilamatepec en 2005 y después fuimos golpeados por la tormenta Stan. Cuando estábamos recuperándonos, logrando de nuevo niveles de 110,000 quintales recibidos, fue que para 2012 y la cosecha 2013-2014 llegó el hongo de la roya. Lo cual nos ha llevado a esta crisis, a esta disminución drástica.

¿Qué necesitan para seguir avanzando?

Primero hay que reactivar las fincas, renovarlas. Ahí es una cuestión de financiamiento porque las inversiones que se hacen son bastante fuertes, porque se tarda de tres a cuatro años recuperar esa inversión y después aumentar la producción. Aquí es apoyo con la inversión para el que quiera seguir creciendo. Financiamiento para adquirir fincas, para el que quiera seguir en el negocio y ayudarle al productor. La otra parte es la de impuestos. En nuestra actividad somos muy vulnerables a las fuerzas de la naturaleza. No se puede ver a este sector como uno netamente que maquila materia prima. En la parte de los impuestos podrían tener un poco más de conciencia y reducir los impuestos que pagamos los caficultores para poder reinvertir esos dineros dentro de las fincas y generar trabajo.

Hablando de costos, ¿qué impacto tuvo el aumento del salario mínimo en esta temporada?

El incremento al salario mínimo fue una decisión inconsulta. Incrementó el costo de la recolección. El quintal oro pasó de tener un costo de producción de $26 a $38, de un solo. El mercado internacional es el que nos marca el precio a pagar. La situación es que el precio que pagamos no depende de la voluntad propia, sino del mercado internacional. Si el precio internacional está muy bajo, el resultado es que hay menos trabajo. Ya en la etapa del invierno, que es en la que nosotros trabajamos, el empleo se ha reducido. No hay financiamiento, por cierto. No tenemos financiamiento para pagarle a toda la gente que teníamos anteriormente. Fue un costo que subió un 67 % o 68 % de una forma demasiado brusca. Se han contratado menos personas en el trabajo de invierno. Es decir, la cosecha ya se tenía y había que cortarla, pero el nivel de necesidad de financiamiento ha crecido bastante.

¿Adaptaron los préstamos al incremento del salario mínimo?

En el caso de la cooperativa, sí. Ya reconsideramos. Pero el incremento ha sido para los trabajos de invierno por $5 y para la recolección han sido aproximadamente $10. La situación es que no podemos darle más financiamiento si el precio internacional no mejora, ni permite que se recupere ese tipo de inversión.

¿Cómo califica usted el apoyo que el Gobierno dice darle al sector café?

Es un apoyo más simbólico. Realmente, es un apoyo simbólico, no hay otra respuesta. No ha sido ajustado a las necesidades del sector. Se ha quedado corto para la necesidad de un sector tan importante porque somos el único bosque de El Salvador. Se ha quedado con aquello de regalarle un palito (de café) cuando necesito 10,000. Es como que si alguien viene y le dice “aquí le dejo estos niños”. Traerlos al mundo no es tan costoso como criarlos, entonces, ahí es donde creo que hace falta. Una vez tenemos el arbolito hay que sembrarlo, cuidarlo. Necesitamos préstamos con una tasa de interés que se adapte al hecho de que ese arbolito pasa tres años sin producir, solo lo estamos manteniendo. Son como tasas de interés de fomento, que podamos seguir.

Ya viene la Taza de la Excelencia, ¿puede el país competir con los precios récord que lograron Honduras y Costa Rica?

Nosotros tenemos la misma calidad que ellos, sino es que mejor. Quizás necesitamos más promoción de país. Todos los países centroamericanos han dado ejemplo de cómo promover el café y eso es bien subjetivo a la hora de probarlo. El Salvador necesita promover su café para tener otra vez el ranking.

¿Y los del consejo que no han viajado a ferias, a eventos mundiales de café?

Ahí se ve el resultado, en la Taza de la Excelencia.

¿La banca nacional ha dado créditos que incluyen al salario mínimo?

Sí, lo han incluido. Pero lo ponen por producción, por quintal no para área nueva. Darlos a 8 %, o un 9 % de interés, ya se siente pesado.

¿Qué agencia de Gobierno entonces ha respondido a las necesidades de la caficultura?

Ninguna. Prácticamente, ninguna. El CENTA supuestamente debería, pero no es su área.

¿Y los Gobiernos de otros países apoyan?

Sí, dan un buen apoyo porque vieron la importancia del sector café.

¿Cuál considera usted que fue la ventaja de Honduras, que antes era de mínima producción y ahora ya van por 10 millones de quintales?

En Honduras tienen una sola gremial: el IHCAFÉ. Al tener una sola gremial, tuvieron ayuda de Estados Unidos para fomentar la siembra de café. El problema es que aquí en El Salvador hay tantas gremiales que no hemos podido obtener ese tipo de ayuda. Por eso es que ha nacido esa idea de una sola gremial para acceder a ese tipo de ayuda. Que nos vengan a aportar conocimientos científicos de variedades, que nos den financiamiento para reactivar las fincas. La situación de El Salvador fue bastante difícil. En los años ochenta, cuando se intervino la parte agrícola de exportación el café que se exportaba lo controlaba el Gobierno. Durante la guerra fue bastante similar. No hubo renovación. Luego vino la crisis de precios de 1990. Entonces, nos quedamos con árboles viejos, sin una guía que nos orientara sobre qué hacer. Los árboles tenían como 40, hasta 80 años. Ya era muy difícil sacarle producción a árboles que ya estaban cansados y que eran susceptibles a enfermedades, plagas, hongos.

De hecho, los problemas de precios los tuvieron ellos también y lo superaron...

Honduras en los noventa producía como 1 millón de quintales. El Salvador producía 4 millones de quintales. Con los mismos precios y las mismas características. ¿Cuál fue la diferencia? El apoyo. Los mismos problemas de clima tuvieron ellos. Pero allá, la institución que rige el café dijo “estas son las variedades que hay que sembrar”. Dieron ayuda financiera, créditos para arrancar con las siembras. Aquí en El Salvador fue todo lo contrario. Después de la situación de la roya, en lugar de darnos créditos para comenzar a reactivar, solo se han quedado en pactos, en promesas, en que “mañana les ayudo”. Por eso no salimos. Lo poco que va saliendo es lo poco que han financiado.

¿Cuál es la relación de la cooperativa con el cantón, con los habitantes de La Majada?

El café siempre ha sido una actividad que genera empleo todo el año. La temporada se le llama a la recolección, pero el mantenimiento que se le da en el cafetal es prácticamente todo el año. Se le ayuda a toda la gente que vive en la zona. Genera comercio, genera mano de obra y se está ayudando a las personas que viven en el lugar. Aquí, con la cooperativa se genera empleo para el cantón de La Majada. Ha generado crecimiento, ha generado inversión, porque aparte de que hay empleo entonces nacen más negocios: comedores, tiendas, etcétera. Durante todo el año, es uno de los sectores que más genera trabajo.

¿Cómo cree que van a estar las contrataciones para la próxima temporada de corta?

Por falta de financiamiento, los trabajos que se estén realizando van a disminuir. Al disminuir las inversiones dentro de los cafetales, lógicamente disminuye la cantidad de café a recolectar. Es una cadena. Nosotros disminuimos los trabajos, disminuye la producción, disminuyen los trabajos de recolección. Luego disminuye la recolección, disminuyen las divisas que puedan ingresar al país. Afecta todo. Por eso es importante: el café aquí lo producimos, aquí generamos empleo, aquí quedan esas divisas. Eso propicia el crecimiento nacional, porque son divisas (recursos) propios.

Y estas inversiones son con fondos propios o hay créditos

Hay quienes tienen crédito con la banca nacional, que es la única que está dando para renovación. Luego, por otro lado, la cooperativa ha logrado liquidarles a un buen precio el café. Es decir, hemos vendido el café de los socios a buen precio, entonces, eso a ellos también les beneficia. Es así como se motivan para trabajar.

¿Tuvieron problemas por el clima vientos y el calor en 2016?

Aunque el café es uno de los cultivos donde más se siente el cambio climático, pero en sí el clima no lo podemos controlar. Por ejemplo, el año pasado hubo una época seca entre junio y julio, que es la época de llenado (la rama se llena de flores, las mamás de los cerezos de café). Así fue que tuvimos uno de los peores rendimientos en oro fino. Afecta también por la roya, las plagas en el suelo. La única forma que hemos estado superando bastante esto es con las variedades nuevas, resistentes a la roya, las que son recientes y que ahorita están saliendo.
 

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