El crecimiento dependerá de que haya más inversiones”

El expresidente del Banco Central de Reserva dijo que hay un entorno internacional favorable, pero que el país debe hacer lo suyo para mejorar el clima de inversiones.
Enlace copiado
El crecimiento dependerá de que haya más inversiones”

El crecimiento dependerá de que haya más inversiones”

Enlace copiado
Enviada

Washington

Carlos Acevedo es, desde hace casi dos años, el representante de Centroamérica ante el directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI). El puesto lo ocupó luego de renunciar a la presidencia del Banco Central de Reserva (BCR), durante la administración de Mauricio Funes. Acevedo finalizará sus dos años de nombramiento en junio. Su cargo, que es rotativo, corresponderá entonces a Costa Rica. En el marco de las reuniones de primavera del FMI y del Banco Mundial, recibió en su despacho a LA PRENSA GRÁFICA para hablar sobre el nuevo escenario económico global y las perspectivas para el país.

En las reuniones del FMI y del BM se ha hecho hincapié en esta realidad mundial, con factores como la apreciación del dólar. ¿Cuál es la situación de El Salvador en este contexto?

La apreciación del dólar obviamente refleja el crecimiento relativo de la economía de Estados Unidos, en comparación con la de otros países avanzados. La apreciación de la moneda tiene efectos sobre el intercambio comercial. Una moneda fuerte encarece relativamente las exportaciones y abarata las importaciones. En el mediano y largo plazo no es bueno para Estados Unidos un dólar apreciado porque tendería a deteriorar la balanza de pagos, a hacer menos competitivas sus exportaciones y más competitivas las de otros países. Para Europa es mejor un dólar fuerte, porque significa un euro débil y mayor competitividad para los exportadores europeos, por tanto tendería a mejorar su balance comercial. En El Salvador, un dólar fuerte implica una pérdida relativa de la competitividad de las exportaciones versus las de otros países que no usan el dólar. Una moneda fuerte es atractiva para los flujos de capitales, para los inversionistas de cartera, no las inversiones del tipo de la inversión extranjera directa.

Otro factor es la baja en el precio del petróleo. Preocupa a los países productores, pero para el país, en cambio, parecen ser buenas noticias.

Por ser un importador neto, nos beneficia que haya petróleo barato. No sé cuánto vaya a durar esto. Algunos piensan que durará todo este año, pero la tendencia de largo plazo es que el petróleo se vaya agotando y el precio va a subir. Además, en buena parte esta caída de precios se ha debido no solo a problemas coyunturales de depresión económica y demanda, sino a un aumento de la oferta por el petróleo que se está extrayendo de Estados Unidos a base de romper roca. Este tiene problemas contaminantes en los mantos acuíferos. Pero además es más caro, porque a pesar de requerir inversiones más pequeñas, producir un barril de este petróleo es más costoso. Al caer los precios, estos pozos a base de romper la roca se van haciendo menos rentables y eventualmente esto llevará a reducir este tipo de exploración: se reduce la oferta y los precios (del petróleo) vuelven a subir.

También se ha mencionado el aumento de las tasas de interés, ¿sería un elemento adverso?

A medida que la economía de Estados Unidos siga creciendo, probablemente este año, veremos un aumento de las tasas de interés con efectos financieros, sobre todo para la parte fiscal. Pero no creo que sea muy fuerte este año. La Reserva Federal está muy preocupada y atenta a que subir las tasas antes de lo aconsejable podría repercutir en una desaceleración no deseada de la economía de Estados Unidos. Yo no esperaría aumentos significativos de tasas este año. Podrían comenzar a subir por el orden de 25 puntos básicos, pero no mucho más allá de eso.

¿Cuáles son las perspectivas de crecimiento para el país este año?

Depende mucho de lo que va a pasar con la inversión. Si sigue como está ahorita, un 2 % es lo más probable. Si se acelera un poco, quizá un 2.5 %, y si se desatara alguna inversión fuerte, un 3 %, pero tal y como están las cosas yo lo vería alrededor de un 2 %.

¿Qué puede hacer la diferencia para que las inversiones se den?

Por ejemplo, si FOMILENIO II arranca como está previsto y eso empieza a desatar inversiones hoteleras o por turismo en la zona costera, y si se avanza lo del aeropuerto (internacional) y se adjudica finalmente el puerto de La Unión, son cosas que pueden ayudar. Lo importante es el clima psicológico que se genera cuando comienza a haber inversión, y luego llegan otras que no se esperaban. Tiene que ver mucho con el tema de la seguridad, la relación entre el Gobierno y el sector privado.

¿Ha mejorado el clima de negocios?

No creo que haya mucha mejoría por el lado de los factores objetivos, pero en el clima de negocios a veces la psicología es más importante que los factores objetivos. Entre estos me refiero a infraestructura, costos de energía, de transporte... No creo que hayan mejorado, pero lo importante es el tema psicológico, y una ventaja es que el ambiente crispado en las relaciones entre el Gobierno y el sector privado ya desapareció. Ahora puede ser que la luna de miel haya pasado, pero no se ve esta pelea abierta que existía en la administración Funes. A final de cuentas, los inversionistas escogen dónde poner su dinero, y me temo que El Salvador no es objetivamente más atractivo hoy de lo que era hace 10 años.

¿Cómo afectan la violencia y la inseguridad?

Tiene que ver principalmente con el tejido microempresarial. Para los grandes empresarios depende de en qué rubro estén. Los que deben distribuir producto por todo el país sufren por las extorsiones y la inseguridad, pero otras, como las aerolíneas o los bienes raíces, no lo padecen tanto. Obviamente que cuando algo va mal en la economía todo se contamina, pero sobre todo es en las pequeñas y medianas empresas. Hay zonas en las que es imposible poner un negocio sin que alguien llegue a extorsionar, y al sumar todos esos pequeños negocios, que la pyme es la fuente principal de empleo, ese flagelo de las extorsiones está limitando que se levante el potencial microempresarial que tiene El Salvador.

¿Qué tiene más peso para el país ahora? ¿Factores externos o lo que se haga desde dentro?

En una economía pequeña, abierta, como El Salvador, los factores externos son fundamentales. Si caen 20 % las exportaciones y 10 % las remesas, El Salvador no puede hacer nada. Cuando se recupera eso, la economía vuelve a subir. Estados Unidos está atravesando un buen momento, no como durante los años (del expresidente Bill) Clinton, pero es un buen momento. Esperaríamos remesas y exportaciones. El entorno externo es favorable: el peso debería estar en los factores domésticos.

¿Qué opina de la gestión económica del actual gobierno?

Básicamente lo que se ha estado haciendo es tocando base, empapándose de la situación. A partir de la experiencia del Banco Central me di cuenta de que el primer año se pasa aprendiendo. Es lo que ha hecho el Frente: a pesar de haber estado en el Gobierno en la gestión anterior, no se metieron en la parte económica y ahora sí. Creo que Roberto Lorenzana tiene muchas cualidades importantes para el puesto de secretario técnico, y dentro de las condiciones del país, que son bien limitadas, es difícil que se empiecen a ver cosas. Recordemos que el margen de maniobra para hacer gestión económica en El Salvador es limitadísimo. No se tiene política monetaria, hay una restricción fiscal tremenda, hay libre comercio y no hay política comercial. Hacer política económica sin herramientas no es fácil, se puede tener todo el talento del mundo pero no se puede hacer mucho. Además, la inversión privada ha sido comparativamente baja. En una economía de mercado, si no hay inversión privada, no hay mucho que se pueda hacer. El Gobierno no tiene recursos de petróleo o cobre; realmente, no se puede hacer mucho.

¿Y en la parte fiscal?

El Salvador está complicado por el bajo crecimiento. Debería seguirse trabajando en buscar un impuesto predial, y por el lado de las exenciones y del gasto tributario alguna reducción. El esfuerzo por el lado de la recaudación ha sido fuerte y no hay mucho más de dónde apretar. Por la parte del gasto habría que trabajar con el ordenamiento del gasto corriente superfluo, que no generará millones pero tampoco se puede llamar a la austeridad a la población si el mismo Gobierno gasta en cosas que no se necesitan. En el mediano plazo, si las tasas de interés suben, el peso de la deuda va a aumentar. También el problema de las pensiones, que si no se resuelve, al menos hay que atenuarlo. Además, es un problema social y políticamente muy manipulable. Entonces es eso: buscar el predial, reducir las exenciones y el gasto fiscal, y optimizar el gasto público. Hay que establecer una instancia, una oficina de evaluación del impacto de la inversión social, para tratar de focalizar el gasto y la eficiencia del gasto público en general.

El año pasado bajó el déficit porque también bajó la inversión pública.

Sí, ha sido la válvula de ajuste normalmente, pero un país con tantas deficiencias no puede estar reduciendo todavía más la inversión.

El Banco Mundial también dice que es un costo que se asume cuando se necesita el ajuste.

La clave está en el momento en que se haga, y en el tamaño del ajuste. Por ejemplo, Honduras este año ajustó creo que 4 % el déficit con respecto al año pasado, y allí están, pero el déficit era mayor. Creo que meterle un ajuste del 4 % a El Salvador nos llevaría a recesión otra vez. Eso es lo que hay que ver. El problema es cuándo y cuánto.

¿Se debería tocar el IVA?

El tema allí es el efecto social. Es un impuesto regresivo y si no se ha agotado las posibilidades de extraer ingreso de otras vías, como un impuesto predial o reducir exenciones, ¿por qué comenzar a cargar con más impuesto a los más pobres? Para mí ese es el problema. Desde otros puntos de vista es fácil de recolectar, tiene neutralidad en cuanto a impacto económico, pero tiene ese problema de regresividad. Pero es una propuesta del fondo, subirle al IVA.

¿Y revertir la dolarización?

Sigo pensando que el problema es la transición traumática si se quiere salir del dólar. No tengo muchas dudas de que en el mediano y largo plazo El Salvador estaría mejor con su propia moneda, pero si vemos por ejemplo el caso argentino, fue muy traumático. Argentina soltó el peso y su crisis duró un par de años porque luego entraron en el “boom” de las “commodities” y salieron relativamente rápido. Nosotros no podríamos salir tan rápido, y ese es el gran problema de querer desmontar la dolarización. Pero si no se arregla el problema fiscal, a la larga no va a quedar de otra. En Argentina, De la Rúa no lo hizo por decisión propia, sino que no tenía otra alternativa. En El Salvador es lo que podría pasar, si llegara un momento en que la situación fiscal ya no da para honrar los compromisos de pago.

¿Cómo quedó la relación con el fondo luego de que se rompió el acuerdo precautorio con El Salvador?

No es el primer país que incumple el acuerdo, las relaciones son buenas, son cordiales, pero obviamente no hay condiciones todavía para un nuevo acuerdo, entre otras cosas porque el FMI pediría un ajuste como el que te he dicho y el Gobierno diría no. Pero, por otra parte, no se necesita un acuerdo para que El Salvador recurra a préstamos del Banco Mundial o del BID. Si el fondo dijera que El Salvador está haciendo mal las cosas no se obtendrían préstamos, pero tampoco es esa la situación.

Tags:

  • fmi
  • acevedo
  • bcr
  • crecimiento
  • dolarizacion

Lee también

Comentarios

Newsletter