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El desempleo agrava la brecha en el acceso a los servicios financieros del país

Una encuesta del Banco Central de Reserva reveló que la brecha es aún mayor en mujeres y jóvenes.
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Subempleo.  Personas señalaron que no tienen un empleo  que les permita acceder al sistema financiero.

Subempleo. Personas señalaron que no tienen un empleo que les permita acceder al sistema financiero.

El desempleo agrava la brecha en el acceso a los servicios financieros del país

El desempleo agrava la brecha en el acceso a los servicios financieros del país

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El país sigue con una importante brecha en el acceso a créditos, así como en otros servicios financieros. Datos de una encuesta de inclusión financiera publicada por el Banco Central de Reserva (BCR) revelan una relación entre el nivel de ingreso de las personas y el consumo de productos financieros.

La encuesta del BCR profundiza las finanzas a nivel de los hogares. Según la investigación, siete de cada 10 tienen problemas para cubrir sus gastos con sus ingresos. Además, de las personas que dicen no tener una cuenta de ahorro, el 69 % cita como razón que lo que gana no es suficiente.

De igual forma, la investigación señala que solo el 12 % de las personas ha tomado un crédito en los últimos 12 meses.

En esa línea, una de cada cinco personas que no ha adquirido un préstamo dice que es porque no cumple con esos requisitos; de ellos, la mitad alega que el problema es que no tiene un empleo formal.

Según Pedro Argumedo, investigador de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), la encuesta del BCR “revela la grave situación en la que está la economía salvadoreña y plantea una pregunta importante de que para cerrar las brechas se requiere una estrategia de crecimiento a una tasa muy alta y que logre incluir a los sectores que están fuera de los servicios financieros”.

De acuerdo con el académico, el país necesita que el Producto Interno Bruto (PIB) crezca por encima del 5 % para que se generen los empleos suficientes y se dinamice la economía lo suficiente para que las personas tengan ingresos y puedan acceder a productos financieros.

Por su parte, Óscar Cabrera Melgar, presidente del BCR, señaló que la poca penetración de las cuentas de ahorro significa que los salarios las personas “solo los tienen momentáneamente en su casa y luego los gastan en su totalidad”.

Según el funcionario, esa es una señal de que los ingresos no son suficientes para que las personas puedan tener una capacidad de ahorro.

Brecha demográfica

La brecha en el acceso al crédito es más evidente en las edades, ya que, de los menores de 24 años, solo 5 % dijo haber obtenido un empréstito, mientras que en los mayores el porcentaje fue de 14 %. Al observar el fenómeno por género, el 13 % dijo sí tener un préstamo, mientras que, de las mujeres, solo el 11 % dio una respuesta afirmativa.

En el caso del ahorro, según la investigación, solo el 23 % de las personas tiene una cuenta de ahorro; sin embargo, en el caso de los hombres, la cifra es ligeramente más alta, con 27 %, mientras que para las mujeres la cifra asciende apenas al 18 %.

Los jóvenes siempre están rezagados, ya que de las personas que están entre 18 y 24 años, solo el 17 % tiene cuentas de ahorro, mientras que en aquellos que están entre 23 y 39 años el porcentaje es mayor, con 26 %. De igual forma, las personas consultadas mayores de 40 años también tienen un porcentaje superior, con 23 %.

“Una pregunta importante por resolver de estos datos es cuál es la estrategia para aumentar la inclusión financiera del país”, opinó Argumedo.

El especialista también opinó que aún hay margen para incluir a más personas en el sistema financiero con esfuerzos en educación.

En ese sentido, Cabrera señaló que el BCR prepara una estrategia de inclusión financiera que se enriquecerá con los resultados de la encuesta que presentó la institución, sobre todo en la brecha de género.

De hecho, la brecha no se ve solo en el acceso a los productos, sino que en el uso.

De acuerdo con el BCR, las mujeres tienden a utilizar más las agencias bancarias y no tanto los cajeros automáticos, tendencia que no es observable en el caso de los hombres.

Cabrera manifestó que la diferencia podría explicarse por la desconfianza producto de la inseguridad, en el sentido de que las mujeres pueden sentirse más vulnerables, ya que muchos cajeros están en lugares abiertos.

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