El impago seguirá por un candado político

Con Semana Santa en medio y sin sesión plenaria, el Ejecutivo entró en una especie de resignación a que siga la falta de pago de la deuda que tienen con los fondos de pensiones, por $56 millones.
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El Salvador está en una situación crítica frente a los inversionistas extranjeros y prestamistas multilaterales porque dejó de pagar una cuota de sus deudas, pero ni los diputados ni los administradores de las finanzas han conseguido amarrar un acuerdo con suficiente fuerza para poder solucionar el problema, así que el país podría seguir en situación de impago frente a la comunidad internacional por lo menos durante un par de semanas más.

El 7 de abril, el Gobierno tenía que pagar $3 millones a los fondos de pensión y no lo hizo. La cantidad ha ido subiendo, sin que se haya honrado esa deuda, y hacia el 20 de abril podría subir a $55.22 millones. En el año son $180 millones los que tendrá que cancelar a los fondos de pensión, pero no hay recursos orientados a esto.

“Sin un acuerdo político, definitivamente la sostenibilidad fiscal de este país no tiene ningún sentido”, dijo ayer el titular del Ministerio de Hacienda (MH), Carlos Cáceres. El funcionario mencionó que desde su cancha solo puede esperar a que los diputados voten para permitir cambios a leyes vigentes o que le aprueben salir al mercado de inversionistas y obtener $282 millones en bonos. En las cuentas fiscales, no hay espacio para mover recursos solo por la emergencia, asegura. “De qué sirve que nosotros le encontremos una solución parcial. Si no hay ningún acuerdo político vamos a tener exactamente los mismos problemas en lo que resta del año”, dijo el funcionario.

Por su parte, los diputados de ARENA esperan que Hacienda organice mejor los recursos disponibles para no cargar al Estado con más deuda. Los tricolores consideran que el Gobierno empujó hacia la situación del impago, precisamente por atenerse a contar con los bonos cuando ya se sabía que estaba pendiente ese compromiso y lo que costaría.

Mientras tanto, las calificadoras mundiales de riesgo Fitch Ratings y Standard & Poor's bajaron la nota del país como pagador de deudas a niveles de riesgo cercano. En ambos casos, el mensaje que recibe la comunidad internacional es el mismo: El Salvador no pudo ser puntual con sus compromisos financieros y el tenso ambiente político no ayuda.

Cáceres afirmó que sí hay dinero inmediato y accesible, es decir, que el Gobierno sí tiene liquidez (o solvencia). El problema es que el MH debe crear la figura legal para mover el dinero ahí y justificar el pago a los fondos de pensión.

“No es un problema de caja”, insistió Cáceres.

Por otro lado, tampoco están considerando pedir préstamos o créditos para una relativa urgencia. “Ahorita no. Quién me va a querer prestar dinero en esta situación. Quién. Nadie”, lamentó el funcionario. Por eso, no tienen previsto salir a captar fondos con deuda de corto plazo en el mercado interno. “No tenemos ninguna planificación de ir al mercado ni nacional ni internacional”, dijo Cáceres. A menos que sea para los bonos por $282 millones.

El ministro de Hacienda culpó a la oposición de no cumplir el artículo 5 del acuerdo fiscal para honrar la deuda previsional y ARENA considera que lo único que necesita el Gobierno es ordenar sus ingresos con sus gastos, sin acudir al endeudamiento.

Impacto en el país

El investigador Carlos Pérez, de la Fundación Nacional para el Desarrollo (FUNDE), explicó que las empresas y los hogares que contratan créditos o préstamos podrían percibir las consecuencias de que Fitch y Standard & Poor's eleven el riesgo de El Salvador.

“Al estar el país en esta situación, los bancos también perderían calificación, y eso haría que sus costos aumenten. Por eso para poder mantenerse en el mercado tendrán que aumentar las tasas de interés”, dijo Pérez.

La evaluación de estas firmas es una calificación soberana, es decir, que aplica para el Estado completo: ciudadanos, empresas y sector público.

“Eso dejará a la banca en problemas, a pesar de que la banca salvadoreña es bastante sólida. Esto podría llevar a una crisis general en la economía del país, a una recesión y a la pérdida de empleos”, advirtió Pérez.

Ya Fitch bajó la calificación de una empresa como AES El Salvador, a raíz de que la calificación soberana para la deuda externa bajó a CCC, mientras que la interna quedó en RD (impago parcial).
 

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