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El istmo refuerza la seguridad de los depósitos

C.A. busca blindar cada vez más los depósitos bancarios. Para ello, algunos países modifican leyes, piden más reservas y buscan mecanismos para evitar filtraciones. Lea la nota completa en la edición número 56 de El Economista.
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<p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Financieramente hablando, el fin del mundo sería perder los depósitos, por pocos que estos fueran. Imagine si el capital a destinarse a una inversión se pierde, a la mente solo viene el caos.</p><p>Aunque parece que los depósitos en la región pasaron con éxito la crisis económica y financiera internacional, Centroamérica no se atiene, y a pesar de que no comparte un modelo único se ha enfocado en fortalecer los escudos que protejan los depósitos de los ahorrantes ante una quiebra bancaria. </p><p>“Las acciones realizadas por los bancos por ampliar su cobertura geográfica, al igual que la liquidez disponible en el mercado, contribuyeron a sostener la tendencia alcista de crecimiento de los depósitos”, indica Fitch Ratings.</p><p>De acuerdo con esta calificadora, los depósitos en el istmo crecieron a tasas anuales promedio de entre 8% y 14% durante los últimos cuatro años, exceptuando El Salvador, donde incrementaron a menor velocidad. </p><p>Pero el ambiente internacional y algunos antecedentes locales, como el Banco del Café y de Comercio en Guatemala, el Banco del Éxito (Banex) en Nicaragua y el Banco Disa en Panamá, han hecho girar las miradas hacia las redes de seguridad de los depósitos.</p><p>De acuerdo con el presidente del Fondo de Garantía de Depósitos de las Instituciones Financieras de Nicaragua (FOGADE), Rolando Sevilla, la crisis financiera ha demostrado que un efectivo sistema de garantía de depósitos es un pilar importante de una red de seguridad que puede ayudar a mantener la confianza de los depositantes en el sistema y evitar contagios. </p><p>En los últimos años, Nicaragua ha venido reforzando la seguridad de los depósitos mediante la adopción, por parte de la Superintendencia de Bancos, de medidas sobre el riesgo dentro de las instituciones, así como la readecuación por parte de estas sobre estas políticas.</p><p>Actualmente, el FOGADE, creado en 2001, acumula cerca de $105 millones con el aporte de seis entidades financieras (0.25% de los depósitos promedio del año anterior). Según Sevilla, bajo el mandato de cubrir $10,000 como máximo por persona y por banco están cubriendo “al 99.4% de los más de 883,800 cuentahabientes del sistema financiero”.</p><h2> Prevención</h2><p>En El Salvador, el presidente del Banco Central de Reserva (BCR), Carlos Acevedo, explica que para fortalecer el sistema de garantía firmó con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) una línea de crédito por $100 millones con la finalidad de duplicar la capacidad actual ($108 millones) del Instituto de Garantía de Depósitos (IGD). Esta línea servirá durante cualquier eventualidad en que esta entidad deba actuar ante una liquidación bancaria.</p><p>En El Salvador aún se recuerdan las intervenciones en los años noventa de las financieras Finsepro e Insepro y Credisa, que antecedieron a la creación de IGD en 1999.</p><p>Pese a que no se vaticinan alertas de que sea requerido, el gerente legal de esta institución, José Polanco, comenta sobre la necesidad del fondo diciendo: “Hay que saber de antemano cómo apagar el fuego”. </p><p>El fondo en El Salvador es alimentado por las primas que pagan 20 instituciones aseguradas a una tasa de 0.1% sobre depósitos anuales y está destinado a cubrir hasta $9,800 por ahorrante por entidad bancaria. La capacidad de esta entidad aún no es suficiente para dar una garantía total de los depósitos. </p><p>Según la jefa de Reestructuración y Garantías del IGD, Antonia Caballero, en promedio se puede garantizar un 27.7% de los depósitos totales de cualquier banco, pero también explica que, tomando en cuenta que las personas con ahorros mayores a los $9,800 por banco son la minoría (entre el 5% y 10%), el gran monto restante de cuentahabientes podría recuperar su dinero a través del IGD, antes de echar mano de los activos del banco. </p><p>Como explica Acevedo, la firma de la línea de crédito con el BCIE forma parte del último escudo o muro de contención dentro de la red de defensa de los depósitos, el cual inicia con la propia gestión de las entidades bancarias, siguiendo con las medidas que recaen en la supervisión y las relacionadas con la facilidad de inyección de liquidez y terminando con el fondo del IGD. </p><p>Según el presidente del BCR, en el punto de inyección de liquidez, El Salvador perdió este instrumento con la dolarización; lo cual se profundiza al tampoco contar con reservas internacionales. </p><p>“Ahí quedamos muy vulnerables, como vimos en la crisis de 2008, cuando se hace esa contracción del crédito. El Salvador fue el más afectado de América Latina en buena parte por la falta de ese mecanismo de poder apoyar a las instituciones que pueden estar en problemas de liquidez”, reconoce.</p><p>En el camino de fortalecer la garantía de los depósitos, Acevedo dice que quieren crear, junto con la banca, un fondo privado de liquidez, adicional al IGD, que vendría a “socializar” (compartir) una parte de las reservas bancarias, aunque esta medida todavía está en discusión. </p><p>Además, manifiesta que, siguiendo una recomendación del FMI, se contempla el aumento de la prima que pagan los bancos, así como ajustarla bajo un criterio de riesgo; medidas que también contempla Guatemala.</p><p>En esta nación se está analizando en el congreso un proyecto de modificaciones a la Ley de Bancos y Grupos Financieros para fortalecer financieramente al Fondo para la Protección del Ahorro (FOPA). La iniciativa plantea incrementar la cuota fija de 0.15% a 0.2%, así como adicionar un componente variable asociado a la calificación de riesgo de la entidad, el cual podrá ser de hasta 0.2%, asegura el superintendente de Bancos de Guatemala, Víctor Mancilla Castro.</p><p>En 2002, esta ley dispuso la creación y el funcionamiento del FOPA, cuyos recursos –que al 30 de junio ascendieron a 1,577 millones de quetzales (un poco más de $200 millones)– son administrados por el Banco de Guatemala. Actualmente, 17 de los 18 bancos supervisados están cubiertos con este fondo, que garantiza hasta un monto de 20,000 quetzales ($2,555) por depositante.</p><h2>Buscando un escudo</h2><p>Costa Rica aún no cuenta con una garantía y desde 2010 está en la Asamblea Legislativa el proyecto de ley del sistema de seguro de los depósitos y resolución bancaria, que, según el superintendente general de Entidades Financieras, Francisco Lay Solano, los fines de esta normativa son “contribuir a la estabilidad financiera, proteger los recursos de los pequeños ahorrantes y promover la competitividad del sistema financiero costarricense”. </p><p>Las autoridades de la región comentan que no visualizan amenazas para los depósitos de los cuentahabientes por el requerimiento de algún banco de una intervención o liquidación, gracias a la estabilidad de los depósitos, los niveles de liquidez y la capitalización de las entidades financieras.</p><p>“Los depósitos permanentemente están bien estables y creciendo”, dice, por su parte, la directora ejecutiva de la Asociación Bancaria Salvadoreña (ABANSA), Marcela de Jiménez, quien también menciona la salud del indicador de liquidez como elementos que dan firmeza a este sistema. </p><p>Sin embargo, la región está buscando acercarse a las tendencias globales. </p><p>Sevilla retoma un reporte publicado por Financial Stability Board, que señala que “las tendencias se orientan hacia mayores niveles de cobertura, mejoras en los procesos de pago, mayor divulgación y conocimiento del público sobre los seguros de depósitos, así como el fortalecimiento de la información y coordinación entre los miembros de la red de seguridad financiera”. Aún queda trabajo por hacer. •</p>

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