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El país cae en listas de competitividad por la inseguridad y la corrupción

El Salvador cayó 30 posiciones en acceso a crédito en el informe del Banco Mundial. En la lista del WEF, la economía está entre las peores evaluadas en inseguridad e institucionalidad.
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La competitividad del país ha caído por diferentes razones, entre las que destacan la inseguridad y la falta de confianza en las instituciones. En el ranking del Foro Económico Mundial (WEF), El Salvador cayó 10 posiciones y desde 2012 está en el puesto más bajo de Centroamérica ocupando la posición 105; y de Latinoamérica, solo supera a Bolivia, Paraguay y Venezuela. Otra de las listas, el Doing Business Report, que publica el Banco Mundial, colocó al país en el puesto 95 para el reporte de 2017, cuando en la evaluación de 2016 ocupaba la posición 86. En dicha lista, el país aparece más arriba que Honduras y Nicaragua, pero cayó nueve peldaños, desde la edición anterior, en la que había logrado una mejoría.

Víctor Umaña, director del Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible (CLACDS) del INCAE, señaló que el país se ha estancado en su competitividad, concepto que define como “producir más o lo mismo con menos”, lo que implica que es un factor clave para que los inversionistas tomen sus decisiones y sobre todo porque impacta directamente en cuánto ganan los trabajadores.

De acuerdo con el especialista, se han disparado los problemas de falta de confianza en el Gobierno: “Hay áreas con problemas importantes a nivel de las instituciones. Las instituciones son las reglas del juego, el imperio de la ley, y ahí tienen que ver temas relacionados con la percepción que los gobiernos centrales y locales no hacen un buen uso de los recursos”.

Además, explicó que la caída de los indicadores de institucionalidad no es solo para El Salvador, que incluso toda Latinoamérica está cayendo a niveles similares a los de la década de los ochenta. No obstante, es preocupante que en muchas de las áreas que se toman en cuenta el país está más abajo del promedio de Latinoamérica, que es una región en desventaja.

La percepción de la corrupción es un punto ambiguo, aclaró Umaña, puesto “que figuras de la élite política están siendo investigadas y eso contribuye a esa percepción, pero la buena noticia es que el país está tomando las cosas en serio”, ya que en cierto nivel hay algunas instituciones que han funcionado, o al menos hay más facilidad para conocer información.

En el caso de la violencia, el WEF ubica al país en el puesto 140 de 140 países evaluados en la situación de crimen organizado y en la posición 137 del costo que la violencia genera en los negocios. Asimismo, El Salvador está en la posición 138 del ranking en términos de inseguridad y en el nivel 117 en el desempeño de las instituciones.

Umaña abordó también problemas de fondo que estancan la economía: “El país carece de nuevas inversiones en áreas distintas; si seguimos haciendo lo mismo, vamos a tener los mismos resultados”. En ese sentido, argumentó: “El país necesita diversificar su estructura productiva, pero es un juego en el cual el sector privado necesita mayores garantías, que haya más retorno de las inversiones, eso está ligado”.

De hecho, según el WEF, El Salvador ocupa el lugar 121 en protección de las inversiones.

Por otra parte, hay una brecha en la productividad del país, ya que un salvadoreño produce menos, en promedio, que un latinoamericano, un panameño o un costarricense. Sobre eso, Umaña aclaró que cuando un salvadoreño emigra a Estados Unidos, su productividad se dispara, con lo cual el problema son las condiciones de la economía nacional.

El Salvador, que está catalogado como una economía de eficiencia, es decir que su apuesta para el crecimiento debería ser la habilidad de hacer mejor las cosas para atraer inversión, apostarle a la educación, la sofisticación del mercado financiero y a la tecnología, explicó.

Difícil acceso a créditos

El reporte del Banco Mundial registró caídas en casi todas las áreas. De hecho, el país solo mejoró en pago de impuestos. Sin embargo, el desliz más importante fue en acceso a créditos, en donde se perdieron 30 puestos en la calificación, ya que El Salvador pasó de 14 a 44. El informe señala que el problema es que el país aprobó una reforma que limita la capacidad de los burós de crédito a tener información de los clientes.

Según uno de los principales burós del país, Equifax, la gran mayoría de las personas en la base de datos no están en mora, con lo cual su registro de crédito les es de beneficio, ya que permite a los bancos e instituciones financieras ofrecer préstamos más baratos pues hay información sobre la persona.

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