El país necesita crecer 4 % o más, según gremiales

Empresarios señalan que a pesar de todas las ventajas que tiene El Salvador, la comunidad internacional e inversionistas han recibido las señales equivocadas.
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La apuesta de crecimiento económico de El Salvador como país debe tener como meta una tasa de por lo menos 4 % o 5 %, según manifestaron los presidentes de las gremiales empresariales que representan a sectores como el comercio, la industria, las zonas francas, textiles y confección e inversión de compañías internacionales que se han asentado en el país.

El Salvador cerró 2016 con un crecimiento del 2.4 %, según cifras oficiales. El Banco Central de Reserva (BCR) pronostica que este año el crecimiento económico será de 2.3 %, esto producto de factores como la demanda por productos y servicios a nivel interno y por la expectativa de crecimiento de Estados Unidos, principal socio comercial del país.

En 2018 y 2019 el BCR espera crecimientos del 2.5 % y 2.6 %, respectivamente.

“Creo que El Salvador sigue estando en un estancamiento en el crecimiento económico. Si bien es cierto el crecimiento es positivo, pero hablar de 2 % o 2.4 % es muy poco, especialmente cuando consideramos todos los retos que El Salvador tiene como país. Deberíamos estar hablando de acciones que nos lleven a crecer por lo menos al 4 o 5 % y a un ritmo donde el país debería estar generando más oportunidades”, indicó Javier Steiner, quien preside la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador (CAMARASAL), durante un foro organizado por LA PRENSA GRÁFICA.

Se estima que cada año en el país alrededor de 50,000 jóvenes se gradúan de bachillerato. Sin embargo, no todos logran acceder a educación superior u obtener un empleo. Si una economía crece poco no es capaz de estimular más inversión y la creación de empleos para responder a la nueva demanda. Steiner resaltó que apenas se generan 10,000 empleos al año en El Salvador.

Para el representante de la Cámara de Comercio, las trabas y la burocracia “no ayudan a que el país sea atractivo” a la inversión extranjera. En Centroamérica, el país ocupa el último lugar en cuanto a la llegada de atracción extranjera directa.

Ventajas

La dolarización, un mercado de seis millones de habitantes y buena mano de obra son algunos de los atractivos para las empresas interesadas en venir a instalarse en el país, enumeró Claudia de Ibáñez, presidenta de la Cámara Americana de Comercio (AmCham). Sin embargo, mencionó que hay aspectos que complican al ambiente de negocios: incertidumbre jurídica, más de 40 impuestos, instituciones lentas en los trámites.

“En el tema de aduanas hoy tengo una dirección administrativa que dice una cosa, y la semana siguiente tengo otra dirección administrativa que dice otra cosa. Todo eso genera incertidumbre, debemos poder trabajar entre gobierno y sector privado para generar un ambiente de negocios que sea adecuado”, sugirió De Ibáñez. “Hemos retrocedido en competitividad, que es la imagen a través de la cual nos miden los inversionistas que quisieran venir al país. Más bien estamos dando los mensajes equivocados o negativos que son los que están impidiendo que las inversiones puedan venir al país”.

El Salvador lleva varios años de descender en el Índice Global de Competitividad que elabora el Foro Económico Mundial. En la última medición se ubicó en la posición 105 de 138 países. En 2003, el país estaba en la casilla 48. “Tenemos tantas oportunidades como país que estamos desaprovechando por tanto obstáculo, tanta burocracia, tanta tramitología, tanto impuesto. Pareciera que las políticas de gobierno están orientadas a restringir las libertades individuales, y sin libertades individuales no hay creatividad, no hay emprendimiento, y sin eso no hay crecimiento y prosperidad”, añadió Javier Simán, quien preside la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI).

Como ejemplo de esas restricciones mencionó que empresas socias de su gremial, que dan transporte de personal a sus empleados, tienen buses parados porque desde hace 18 meses esperan permisos del Viceministerio de Transporte (VMT) para poder operar. “Hay una serie de arbitrariedades en cada trámite que nosotros tenemos que hacer. Para montar una fábrica se necesitan 262 permisos, ¿cómo va a prosperar el país si los jóvenes emprendedores se topan con todos esos obstáculos cuando quieren echar a andar sus sueños? Por eso no crecemos”, expuso Simán.

“Para que un país crezca necesita ser productivo”, planteó José Escobar, presidente de la Cámara de la Industria Textil, Confección y Zonas Francas (CAMTEX). Su sector aporta $2,500 millones en exportaciones al país. Escobar afirma que se pudiera crecer más si el Gobierno entendiera el poder multiplicador de cada dólar en exportación para la economía del país.
 

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