El país no sube índice de competitividad

El capital humano salvadoreño se encuentra en el antepenúltimo lugar del ranking latinoamericano por bajo desempeño en salud y educación y por falta de acceso a tecnología.
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La economía salvadoreña se ubica en el décimo primer lugar del ranking de competitividad de América Latina y su capital humano se encuentra en la antepenúltima posición de la lista de 18 países que elabora ADEN Business School y que toma en cuenta diferentes variables.

El índice de competitividad se mide a partir de 112 variables agrupadas en la cobertura de las necesidades básicas, infraestructura, acceso a la tecnología, educación, salud, expectativas de la población, eficacia de las relaciones laborales, competencia de los mercados y estabilidad macroeconómica e institucional.

El Salvador alcanzó un índice de 64.1 de un máximo de 100. Alejandro Trapé, director de competitividad de ADEN, explicó que en algunas áreas la economía del país está por encima del promedio de la región.

De acuerdo con Trapé, la eficacia de las relaciones laborales, la estabilidad macroeconómica y, sobre todo, la competencia de los mercados son las principales fortalezas del país. No obstante, señaló que existen grandes deficiencias en las demás áreas, sobre todo en la salud y la educación. “La educación en El Salvador es una tarea pendiente”, dijo.

Sobre la inseguridad, el experto explicó que esta se mide como parte de la estabilidad institucional. “Es algo que está afectando los índices de tres países: Honduras, Guatemala y El Salvador”, indicó.

El Salvador se encuentra en tercer lugar a nivel centroamericano detrás de Costa Rica, con un índice de 76, y Panamá, con 75.8. Ambos países ocupan el segundo y tercer puesto a nivel latinoamericano, mientras que el primero pertenece a Chile, con un puntaje de 78.9.

En cuanto al índice de capital humano, la medida se calcula a partir de 43 variables de educación, salud y acceso a tecnología, es decir, que “el entorno de un país incide directamente en el capital humano”, de acuerdo con el académico.

En dicha medición, El Salvador alcanzó un puntaje de 5.85 de un máximo de 10, lo que lo posiciona en el cuarto lugar de Centroamérica y en el antepenúltimo de la lista de los 18 países de Latinoamérica que ADEN mide, solo por delante de Nicaragua y Guatemala, que ocupa el último lugar.

El ranking de El Salvador constituye “una llamada de atención para el Gobierno”, reflexionó Trapé, al mismo tiempo que explicó que el tamaño de la economía no afecta negativamente su posición en la lista. De hecho, Costa Rica ocupa el primer lugar en el índice de capital humano.

“Los cuatro países más competitivos de Latinoamérica son economías pequeñas, a parte de Chile”, dijo y se refirió a Costa Rica, Panamá y Uruguay que están adelante de México, Brasil y Colombia.

En ese sentido, el académico explicó que las economías pequeñas pueden tener una ventaja sobre los países más grandes ya que, según él, son más flexibles a los cambios y se pueden dar más rápido. “No es lo mismo que Costa Rica invierta en infraestructura a que lo haga Colombia, que es mucho más grande y será un proceso más largo”, acotó.

Trapé comparó los países pequeños a una pequeña empresa, explicó que con pocos recursos puede tener mayor disposición y facilidad al cambio.

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