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En cinco años la roya va a romper resistencia”

El experto en café Ric Rhinehart explica los retos que tiene que enfrentar la caficultura en el país y la región, por la roya, los bajos precios y el cambio climático.
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Ric Rhinehart explica que la investigación en café ha tenido un impacto reducido en el cultivo porque los esfuerzos son focalizados y los resultados específicos para cada país. Además, no ha habido una costumbre de compartir los resultados aunque todos los países enfrentan problemas comunes, como las plagas y el cambio climático.

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Rhinehart explica que Centroamérica es una región especialmente vulnerable porque es donde la roya, una plaga que ha arrasado con la producción de café en El Salvador, está mutando más rápido.

El experto prevé que en cinco años, el hongo habrá mutado al punto que ninguna variedad de café que existe actualmente podrá resistirlo, ni siquiera los de las variedades catimor y sachimor. La solución que propone es apostarle a más investigación.

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La región enfrentará otros retos, como adaptarse a los cambios en los precios de la mano de obra y a la presión de una población que demanda sembrar maíz y frijol para comer, y no café para vender. Rhinehart llegó al país para impartir la conferencia de inauguración de la Cumbre Mundial de Ciencias de Café, que se celebró a inicios de junio.

¿En qué estado está la investigación en café?

Las investigaciones en café son muy bajas en comparación a otros cultivos. El café tiene dos problemas serios: uno es que no tiene industria de semillas. El productor puede hacer sus propias semillas, busca un arbolito que dé buen y bastante fruto. Agarra esta fruta para sacar semillas, de ahí saca más arbolitos y ya está. En los otros productos, el agricultor tiene que comprar la semilla y en la industria de semillas las empresas son las que investigan para hacer mejoras.

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El otro problema es que el café normalmente crece en países subtropicales y con economías peores que los mercados del norte. Los países que toman más café son ricos y tienen bastante dinero para invertir en estas investigaciones. En los países donde crece el maíz, por ejemplo, hay bastante dinero para investigarlo, pero no crece café en Estados Unidos, Canadá, Europa o Japón; entonces ellos, que tienen bastante dinero, no tienen centros de investigación en café y eso es un problema.

Lo otro es que donde hay centros de investigación, el trabajo de estos se enfoca para cada país. En Colombia, por ejemplo, está el CENICAFE, que existe para el beneficio del productor colombiano, no para el beneficio de los productores de todo el mundo. Ahora, por primera vez en muchos años tenemos una plataforma para la colaboración de estos centros, y eso es con World Coffee Research (WCR).

¿La investigación en café no es algo nuevo?

Ya se estaba investigando, pero en cada país, entonces no ha impactado mucho en la industria. Países como Brasil, que tienen una historia larga de industria de café, y son más avanzados ya tienen muchos años haciendo creaciones pero específicamente para el café en Brasil, con su tipo de clima, su tipo de suelo y de productor. Hay algunas cosas que sí pueden compartir y lo están haciendo.

¿Hay regiones donde la caficultura es más vulnerable al cambio climático?

Sí, ahorita Centroamérica más que todo y partes de Suramérica, como Brasil, Colombia y Perú. Los modelos de cambio climático dicen que también hay una afectación en África, pero ahí no vienen los cambios igual que en Centroamérica. El problema está especialmente en El Salvador, Guatemala, Honduras, Costa Rica y en el sur de México.

¿Por qué el problema es más grave en Centroamérica?

Porque los cambios aquí están pasando más rápido. No es solo que la temperatura está subiendo, sino que hay eventos excepcionales de clima que están siendo más frecuentes, como los huracanes. En eso es en donde son más vulnerables, porque están al borde del Pacífico y siempre habían tenido un ciclo regular de lluvias con los fenómenos de El niño y La niña, pero eso está cambiando.

¿El cambio climático aumenta la vulnerabilidad a las plagas?

Sí, ese es un problema, pero hay otro problema ahorita y es que la raza de roya que está aquí está cambiando. Es una nueva raza que ya en Honduras y que está brincando la resistencia del café.

¿Eso quiere decir que las variedades de café, que son resistentes a la roya, dejarán de serlo?

Sí, en un rato. Desde este año, en cinco años más, la roya va a quebrar la resistencia.

¿Hay alguna variedad que sí resistirá la nueva raza de roya?

Estamos intentando crearla, pero ahorita no existe.

¿Cómo se puede encontrar una solución?

Tenemos que poner los fondos en estas investigaciones, en materias primas de café. Hay muchos que están trabajando en lo mismo, en hacer nuevas variedades de café con nuevos modos de resistencia, pero depende mucho del productor: que haga las mejores prácticas con el café, como tener suficiente fumigación en el tiempo que se necesita.

¿Cree que esto se puede lograr a tiempo?

Yo tengo mucho optimismo, creo que podemos hacerlo. Tenemos la capacidad intelectual para hacerlo. Las sociedades necesitamos más dinero de los gobiernos y del sector privado para investigar. Somos muchas personas que tenemos interés y hay científicos de todo el mundo que luchamos por enfrentar esto. También tenemos plataformas como WCR y por primera vez los centros de investigación de cada país están compartiendo sus experiencias.

¿Por qué está mutando la roya?

Esa es su estrategia para poder sobrevivir. Este hongo normalmente no cambia mucho, tiende a clonarse. En cada generación sigue igual, pero también tiene la habilidad de reproducirse de manera sexual. Menos del 10 % de la reproducción de la roya se hace de forma sexual, es poco, pero es esa pequeña parte es la que está mutando. El incremento de la temperatura también afecta.

¿Esta nueva raza de roya solo afectará a Centroamérica?

Está empezando aquí, pero se mueve rápido. La roya puede viajar como 500 kilómetros en el aire, entonces seguro que sí está en Honduras, va a empezar en El Salvador luego Guatemala y en México.

¿Cuál el reto para investigar más?

Tenemos que colaborar y buscar los fondos para hacerlo bien. Ahorita, en WCR, la mayoría de los fondos vienen de tostadores y empresas en Estados Unidos, Europa y Japón, con un poco de dinero del gobierno de Estados Unidos y otros países. Tenemos que agarrar más dinero y creo que la mayoría tiene que venir del norte, tanto de las empresas, como de los Gobiernos.

¿Pero Centroamérica puede investigar para enfrentar estos cambios?

Es más difícil aquí, porque los Gobiernos no son ricos y la otra cosa es que el café tiene una presión más allá de las plagas y el cambio climático, hay más problemas en la industria: hay más gente y necesitan más comida. En cada parcela los productores ven si es mejor cultivar café, o si es mejor a cultivar maíz o frijol, cosas que la gente puede comer. Eso es una pregunta en toda Centroamérica. Por ejemplo aquí, puedes ver que en las alturas más bajas están sembrando arroz, frijol y maíz en tierras en donde antes había café.

¿Cómo está afectando que se deje de sembrar?

Es un problema social, porque en todo el mundo hay mucha gente que depende del café, pero especialmente aquí hay mucha gente que el café es su vida. Trabajan en un beneficio o en una finca, en el transporte o algo, hay millones de gente que están directamente o indirectamente con el café.

Usted mencionó que no se ha desarrollado una industria de semillas en la caficultura, ¿a qué se debe eso?

Hay muchos que están pensando en eso, en cómo poder empezar una industria de semillas. La cosa es que el productor pequeño no tiene que comprar semillas porque puede hacer un vivero en su finca y no comprarlas. La cosa es que ahorita estamos trabajando para hacer mejores variedades de café y así talvez va a salir una industria de semillas. Sí hay voluntad de trabajar. Eso está pasando ahorita.

¿Por qué algunos países tienen más productividad que otros?

Normalmente es en función de las habilidades del productor y también del financiamiento. En este momento los precios son bajos y es difícil para el productor comprar para su finca los químicos que se necesitan y costear el trabajo. El problema está en los precios bajos.

Hay países en donde los costos de producción son más bajos que en otros, por ejemplo Brasil, donde hay una maquinaria que aquí no se puede utilizar no en otras partes de Centroamérica.

Entonces, ¿es posible una automatización de la caficultura?

Sí, eso es algo que ya viene, lo que pasa es que por muchos años la mano de obra en Centroamérica era barata y nadie estaba invirtiendo en estos otros modos de trabajar con café. Yo creo que vamos a ver más empresas que hagan inversiones en maquinaria y nuevos modos de cosechar.

Brasil, por ejemplo tiene muchas más áreas planas donde pueden usar maquinaria; sin embargo, ya están empezando a utilizar máquinas en zonas de montaña y eventualmente esto va a venir aquí, así como otras máquinas más simples. En los mismos centros de investigación están buscando cómo hacer una cosecha que esté lista al mismo tiempo, ahorita el problema es que en una finca puedes ver flor, cerezas verdes, maduras y sobremaduras, todo al mismo tiempo, por eso es la corta es una cosa que se tiene que hacer a mano, porque no hay una fecha en la que toda esté madura.

Pero, ¿podrán los centroamericanos adaptarse a estas nuevas formas de producción que se están gestando?

Hay que pensar que tenemos más de 200 años aquí, la mano de obra era barata y el precio era bueno, esto está cambiando. Los jóvenes ya no quieren trabajar en el campo, con malas condiciones y por poco dinero, mejor están migrando a las ciudades y a Estados Unidos.

¿Habrá dinero para hacer las inversiones necesarias?

La cosa es que el mundo todavía quiere café, necesitamos tomarlo. Entonces los consumidores van a invertir seguro, porque quieren su café, la cosa es dónde van a poner sus inversiones: aquí en Centroamérica o en Brasil o en África. Por eso tenemos que platicar bien, para que vengan las inversiones aquí a Centroamérica.

Ahorita hay muchos problemas pero podemos solucionarlo, hay tiempo. Hay expertos de todo el mundo que están aquí, eso es increíble.
 

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