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Estructura productiva enfrenta crisis

La caída de la demanda local y externa, las medidas de confinamiento social y las restricciones de movilidad afectarán las cadenas productivas de la región.

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Las restricciones  de la actividad productiva significarán un fuerte impacto económico en la región este año.

Las restricciones de la actividad productiva significarán un fuerte impacto económico en la región este año.

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Los problemas estructurales y de solvencia económica han afectado históricamente a las economías de Centroamérica y República Dominicana (CARD) y ahora, la atención de la pandemia del covid-19 ha proporcionado un fuerte golpe.

Estos problemas reducen las posibilidades de fomentar, vía gasto e inversión, el crecimiento económico desgastando las ya limitadas capacidades de los aparatos productivos para impulsar la economía, indica un estudio del Programa Estado de la Nación.

Por esta razón, tener claridad de cuáles son los sectores con mayor potencial para transmitir y empujar el crecimiento se vuelve fundamental para concentrar esfuerzos en épocas en que los recursos son escasos y el tiempo apremia.

El estudio del Programa indica que las estructuras productivas de los países CARD son similares entre sí. A partir de los datos de la Matriz de Insumo Producto de Centroamérica 2011 homologada por la CEPAL, se identifica que las actividades del sector de servicios (terciario) tienen el mayor peso en todas las economías.

Estos sectores, en su conjunto, constituyen el 84 % del valor bruto de la producción (VBP) en Panamá, 70 % en República Dominicana, 68 % en Costa Rica y 65 % en El Salvador.

Las restricciones de la actividad productiva significarán un fuerte impacto económico en la región este año.

"Esto genera un reto, pues no todas las actividades de este gran sector económico tienen una alta capacidad para impulsar el crecimiento económico", señala Marisol Guzmán, investigadora del Programa.

En otros países como Nicaragua y Honduras, el sector de manufactura también es importante, ya que en ambos supera el 30 % de su VBP, mientras que el sector agrícola es más relevante en Honduras, Nicaragua y Guatemala, pero no supera el 16 % del VBP.

Guzmán explica que el confinamiento y la paralización de la actividad económica, no solo de los países de la región, sino también de los principales socios comerciales, genera un impacto importante en las demandas agregadas.

Así, cada país se ha especializado en distintas cadenas productivas, y estas se reflejan en las principales exportaciones de cada uno (productos agrícolas, manufactura y textiles o servicios, principalmente).

Es decir, se está viendo un fuerte "shock" de demanda, tanto interna como externa que afecta a todas las economías. Si a esto se le agregan las medidas de confinamiento social y restricciones de movilidad, se pueden afectar las cadenas productivas.

En este caso, los sectores que son importante proveedores son los de mayor impacto.

"Si estos sectores no logran proveer a los demás, las cadenas productivas se paralizan pues se generan cuellos de botella", apunta Guzmán.

Por ejemplo, indica la investigadora, los sectores agrícolas son estratégicos en casi todos los países (excepto en Panamá) pues proveen a otros sectores: producción de alimentos, hotelería y restaurantes, químicos, etc.

Por otro lado, tener la capacidad de activar sectores que tienen alto potencial de proveer y de demandar insumos simultáneamente puede ser determinante en estos momentos coyunturales.

Encadenamientos

Tomando en cuenta la estructura por tipos de encadenamientos, los sectores con mayor peso en términos de valor productivo, en la mayoría de los países, de la región son estratégicos, por lo que es fundamental tomar en cuenta esta característica para las medidas del diseño de una eventual reapertura.

Identificar las capacidades de cada sector para estimular la economía es fundamental, pues algunos de estos pueden tener un mayor peso en términos de producción, pero no necesariamente son los sectores que pueden contribuir al crecimiento por medio de la interdependencia productiva.

Estas capacidades se resumen en los cuatro tipos de encadenamientos productivos conocidos como estratégicos (que proveen insumos al resto de sectores y encadenan hacia adelante), los impulsores (que son demandantes de insumos y encadenan hacia atrás), los claves (que demandan y proveen insumos, tienen el perfil completo pues encadenan hacia adelante y hacia atrás) y los independientes (tienen reducida capacidad de encadenamiento, hacia adelante y hacia atrás).

"Idealmente se busca que una economía tenga la mayor cantidad de sectores claves y la menor cantidad de sectores independientes", indica Guzmán al respecto.

En la mayoría de los países se encuentran principalmente del tipo impulsor y estratégico, los que demandan insumos de otros sectores, y los que sirven de insumos para otros sectores, respectivamente.

Los sectores claves son pocos y difieren, pero se pueden encontrar algunos patrones como el sector de productos minerales no metálicos el cual es clave para Guatemala, Honduras y República Dominicana, mientras que para el resto de los países es impulsor.

El sector de finanzas y seguros es clave para Costa Rica, Guatemala y Nicaragua, pero es estratégico para el resto de los países. En Nicaragua, los tres sectores claves corresponden al sector terciario (transporte, finanzas y seguros; y agricultura y forestal). Panamá solo tiene un sector clave: agricultura y forestal.

Honduras tiene dos sectores claves del sector secundario o manufacturero: textiles y productos minerales no metálicos (estos incluyen la producción de vidrio, arcilla y cemento). El Salvador también tiene el sector de pulpa de madera, papel, imprentas y editoriales, pero agrega además el sector de telecomunicaciones y correo, así como el sector textil.

Guzmán considera que las actividades que podrían tener una recuperación más rápidamente postpandemia serán las vinculadas con la demanda externa (por la mejora de socios), y bienes y servicios que se puedan reactivar vía demanda interna, producidos localmente, como por ejemplo, la producción agropecuaria.

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