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FUSADES pide que el presupuesto 2020 sea sostenible

La entidad señala que deben corregirse errores como la sobrestimación de ingresos y la subestimación de gastos, además de reducir la tendencia creciente de la deuda pública.
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Necesidades.  FUSADES espera que el presupuesto 2020 incluya más recursos para seguridad, educación y salud, pero una reducción o al menos congelamiento del gasto en remuneraciones.

Necesidades. FUSADES espera que el presupuesto 2020 incluya más recursos para seguridad, educación y salud, pero una reducción o al menos congelamiento del gasto en remuneraciones.

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A pocos días de que el Ministerio de Hacienda entregue a la Asamblea Legislativa el proyecto del presupuesto general del Estado para 2020, la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES) se pronunció a favor de corregir errores del pasado como subestimar gastos o sobrestimar ingresos, y por una planificación de las finanzas públicas fiscalmente sostenible y responsable.

Los techos presupuestarios establecidos por Hacienda apuntan a que el presupuesto sumará unos $6,000 millones, con aumentos en defensa, educación y salud, pero reducciones en casi todos los demás ministerios, incluyendo a entidades como la Fiscalía General de la República. Estas cifras podrían variar en el presupuesto definitivo, que será presentado a los diputados este lunes 30 de septiembre.

Carolina Alas de Franco, investigadora del Departamento de Estudios Económicos de FUSADES, dijo que un presupuesto bien diseñado es necesario para corregir el rumbo de las finanzas públicas, que en los últimos años ha estado marcado por la mala priorización del gasto y la necesidad de más deuda.

"El presupuesto 2020 es una oportunidad para impulsar la responsabilidad fiscal", indicó. Para FUSADES, el documento debe reunir cinco características: proyecciones macroeconómicas acordes con el entorno; estar acorde con la Constitución en cuanto al principio de equilibrio presupuestario; cumplir la Ley de Responsabilidad Fiscal; aumentar la partida para salud, educación y seguridad; y reducir o al menos congelar el gasto en remuneraciones.

Alas dijo que habrá que esperar a que se presente el presupuesto para hacer una evaluación adecuada, pero que entre las preguntas a hacerse están, por ejemplo, si está diseñado con base en resultados, si cumple con las reglas fiscales, si es realista, si refleja una racionalización del gasto, y si aumenta la inversión social.

Cumplir la ley

Una base importante para corregir los errores de presupuestos pasados, dice la experta, es cumplir la ley. Se tiene ya, por ejemplo, la sentencia de la Sala de lo Constitucional de 2017, en contra del presupuesto de ese año. Los magistrados determinaron que se incumplían principios como el de universalidad, ya que omitía gastos y sobrestimaba ingresos, y el de equilibrio presupuestario, porque al incluir datos inflados de ingresos y cifras irreales de gasto se presentaba un equilibrio fiscal artificial.

Por otra parte, el país cuenta con una Ley de Responsabilidad Fiscal (LRF) que establece metas específicas en cuanto a ingresos tributarios (deben ser superiores a un 18.5 % del Producto Interno Bruto para 2021), de gasto de consumo (no mayor al 14 % del PIB para 2022) y una reducción de la deuda como proporción del PIB, para llevarla del 73 % actual a menos de un 60 % para 2030.

Sin embargo, acá FUSADES ve algunas incongruencias. Por ejemplo, una de las grandes metas de la LRF es lograr un ajuste fiscal equivalente a un 3 % del PIB. Hasta el año pasado, el ajuste alcanzado ha sido del 1.1 %. "La ley estipula una meta de balance primario del 1.2 % para 2021, pero con el ajuste del 3 % este balance debería ser del 2.8 %", indicó Alas.

En cuanto a las prioridades, y basados en los techos presupuestarios establecidos por Hacienda, el presupuesto 2020 implicaría aumentos para salud, educación y defensa, pero para FUSADES esto debe ir acompañado por una mejora en la calidad del gasto.

"Lo que se ha estado haciendo es sumar el pago de la deuda previsional al gasto en desarrollo social, si se lo restamos, realmente baja en relación con el PIB", explicó la investigadora.

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