Firma electrónica: un paso firme de transformación

El pasado 26 de abril entró en vigor la Ley de Firma Electrónica, y nuestro país dio un paso importante hacia la modernidad y la competitividad empresarial.
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La firma electrónica es un concepto más amplio que el de firma digital. La firma electrónica es de naturaleza fundamentalmente legal, ya que confiere a la firma un marco normativo que le otorga total validez jurídica e incluso fuerza probatoria. Entre los beneficios que pueden derivar de su uso, quiero referirme en esta ocasión particularmente a tres, que impactarán positivamente el clima de negocios y la forma en que las empresas se relacionan con el Estado.

“Gobierno electrónico”: uno de los principales beneficios de la firma electrónica es que imprime agilidad y eficacia a la administración pública, permite mejorar la calidad de los servicios a las empresas y a los ciudadanos, disminuye la burocracia y aumenta la transparencia. Hoy, con este nuevo instrumento, se facilita el tránsito hacia el “gobierno electrónico” y se hace posible pensar que la tramitología no será más un impedimento para el establecimiento, la expansión y el desarrollo de los negocios.

El establecimiento de un “gobierno electrónico” permitirá recibir solicitudes de los ciudadanos y las empresas, emitir electrónicamente certificaciones y autorizaciones, pagar tasas e impuestos de forma segura y crear expedientes médicos electrónicos en el sistema de salud, entre otros.

El “gobierno electrónico”, por lo tanto, permite transformar al Estado, mejorar la competitividad y el clima de negocios, así como favorecer la contraloría ciudadana, tal como lo exigen los tiempos modernos.

Comercio electrónico: esto abre el mundo a nuestros empresarios y ciudadanos. Permite que las empresas entren a un mercado más amplio, que mejoren la comercialización de sus productos y servicios, que reduzcan sus costos y, por lo tanto, que mejoren su posición competitiva en los mercados en los que participan.

En El Salvador ya se realizan actos de comercio electrónico, al contratar o hacer pagos electrónicos, reservar boletos aéreos, comprar entradas al cine, etc. Sin embargo, antes de la aprobación de la Ley de Firma Electrónica, no se contaba con un pleno respaldo jurídico, por lo que el consumidor estaba en desventaja al momento de querer reclamar el incumplimiento de un contrato formalizado electrónicamente, o al querer acudir a una instancia judicial o ante una entidad como la Defensoría del Consumidor.

La firma electrónica no solo potencia y dota de seguridad jurídica a estas transacciones, sino que también estimula la creación de nuevos modelos de negocios, relacionados con la prestación de servicios de certificación de firma electrónica y de almacenaje de documentos electrónicos. Pero para lograr ese objetivo, no basta con que se haya aprobado la Ley de Firma  Electrónica; es importante que los particulares se motiven a utilizar la firma electrónica en sus transacciones e interacciones electrónicas.

Factura electrónica: De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas, la adopción de un sistema de factura electrónica ofrece muchas ventajas. Está demostrado que disminuye la evasión tributaria y la corrupción, aumenta la transparencia, amplía la base tributaria al facilitar la formalización de las empresas y, en general, mejora la economía.

La facturación electrónica es rentable.
Tiene efectos importantes en la reducción de costos de impresión, en la distribución de documentos, en el consumo de combustibles, en la labor de archivo y de recuperación de un documento determinado, así como en el procesamiento de facturas.

La experiencia internacional es muy ilustrativa en este tema. Existen esquemas donde la facturación electrónica es obligatoria (México), en otros donde actualmente se debate sobre su obligatoriedad (Costa Rica, Chile) y otros donde su uso es opcional pero aun así goza de mucha aceptación por parte de los usuarios (Guatemala, Uruguay). Sin embargo, en todos los casos los resultados han sido positivos y su implementación ha traído enormes beneficios fiscales. Por ejemplo, en Estados Unidos ya en 2010 el uso de la factura electrónica superaba el uso de la factura en papel, y se estima que para 2015 el uso de la factura electrónica alcanzaría el 75 %.

Estamos frente a un instrumento con un gran potencial de contribución al desarrollo de los negocios y del país en su conjunto. Su adecuada implementación y su uso cada ve z mayor por parte de las entidades de Gobierno, de los ciudadanos y de las empresas nos conducirá a mejorar nuestra posición en los rankings de competitividad, a transitar de forma más acelerada hacia una sociedad moderna y a alcanzar mayores niveles de inversión y crecimiento, llevando una mejor calidad de vida por todos.

Ministerio de Economía,  transformando la economía.
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