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Fitch: Gobernabilidad es clave para el nuevo presidente de El Salvador

La calificadora dijo que Nayib Bukele deberá asegurar apoyos para aprobar las medidas necesarias para desarrollar sus políticas. 

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La victoria de Nayib Bukele en primera vuelta en las elecciones presidenciales del pasado 3 de febrero representa un quiebre significativo luego de casi tres décadas de gobiernos ya sea de ARENA o del FMLN, pero enfrenta el reto significativo de construir gobernabilidad, advirtió la firma calificadora de riesgos Fitch Ratings.

ARENA tiene actualmente 37 de los 84 diputados de la Asamblea Legislativa, el FMLN cuenta con 23, y GANA, el partido con el que Bukele llegó al poder, 11.  "Por tanto, hay un riesgo de que aumenten la polarización política y los choques entre el nuevo presidente y la legislatura", indicó Fitch, a través de un comunicado. En el mismo, recordó que este tipo de bloqueos hicieron que el país cayera en un impago selectivo en abril de 2017, cuando el Gobierno se atrasó en los pagos con los fondos de pensión.

A la calificadora le preocupa principalmente que Bukele no logre los 56 votos que representan la mayoría calificada dentro de la Asamblea, y que son necesarios para aprobar financiamiento externo. Para este año, el riesgo había sido mitigado con la aprobación del presupuesto y un financiamiento de $800 millones para pagar un bono que vence en diciembre. El Ministerio de Hacienda aún alista la estructuración de esta emisión de deuda.

"La plataforma de política económica de Bukele ha sido relativamente vaga. Ha dijo que modernizará el gobierno y que impulsará proyectos de infraestructura para aumentar el crecimiento. Como alcalde de San Salvador, fue generalmente visto como moderado, y ejecutó obras públicas como la revitalización del centro histórico", valoró Fitch.

La entidad recordó que El Salvador enfrenta una serie de retos fiscales y económicos, como una deuda pública que equivale al 70 % del Producto Interno Bruto (PIB) —pese a que en 2008 la proporción era del 48 %—, y que esperan siga subiendo si no se realiza un ajuste fiscal significativo. A esto se suma un bajo crecimiento económico, de alrededor de 2 % anual, presionado por la alta criminalidad que impera en el país.

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