Fungicidas deben aplicarse según la cantidad de roya”

El Centro Nacional de Investigaciones de Café (CENICAFE) de Colombia ha ganado reputación con el manejo de la roya. Luego de sufrir un severo brote en 2008 que afectó al 40% del parque cafetero, actualmente manejan un nivel del 5%.
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Fungicidas deben aplicarse según la cantidad de roya”

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El consejo principal es la prevención, asegura Álvaro Gaitán, coordinador del programa de biología del CENICAFE y jefe del área de patología. Gaitán es uno de los ponentes que imparte una serie de charlas a los técnicos de la región centroamericana, quienes están reunidos en San Pedro Sula, Honduras, entre ayer y hoy para conocer más sobre el combate a este hongo del cafeto.

Partiendo de la experiencia de Colombia con la roya, ¿cuáles fueron las lecciones aprendidas?

Empezamos a tener problema de roya hacia 2008 y lo empezamos a notar distribuido en todo el país, no en una región particular; cafetales de todas las alturas. A partir de ese momento, iniciamos varios frentes de trabajo: primero, es hacer la capacitación del personal técnico, eso es fundamental para que ellos y los caficultores tengan claro cuál es el problema que está ocurriendo; entonces lo primero es crear esa conciencia del problema y entregar información que sea válida para hacerle frente al problema. Lo segundo, nosotros hicimos varias evaluaciones en el país para ir midiendo qué tan grave el problema se estaba presentando en diferentes zonas y con eso poder orientar un plan basado en dos aspectos: primero, para Colombia es bien importante la siembra de material resistente a la enfermedad porque cuando se hace, se puede olvidar del problema porque las plantas por sí solas saben cómo defenderse. Lo que inició Colombia fue un plan grande de renovación de cafetales, tratando de que los cafetales viejos se renovaran a variedades resistentes y eso se tuvo que hacer en coordinación del Gobierno porque cuesta dinero. Entonces, tenía que hacer coordinado el crédito del Gobierno con la disponibilidad de semillas de variedades resistentes para los caficultores. Lo otro fue en los cafetales que estaban en períodos muy productivos pero que eran de variedades susceptibles a la roya, ayudarles con la aplicación de fungicidas, que es el otro tema que nos pareció importante, de forma que pudiéramos reducir la enfermedad. También lo hicimos apoyado con el Gobierno. Para nosotros, la federación de cafeteros coordinó ese tipo de actividades para poder llegar a esos sitios neurálgicos de los caficultores, que eran los más productivos y los que tenían necesidad de renovación, y se hicieron esos cambios.

¿Qué porcentaje del parque cafetero era susceptible a la roya?

Cuando empezó el problema de roya, el 75% del parque productivo era susceptible, eso lo hemos ido cambiando y en este momento las variedades resistentes están arriba del 55%.

¿Bajó la productividad en ese tiempo?

Claro, ahí tuvimos dos problemas, uno es lo que nosotros identificamos como variabilidad climática, que nos estaba afectando y eso nos empezó a afectar la productividad, porque el café recibía menos luz, porque había mucho más agua en el suelo y estos dos temas afectan la productividad del café, pero al mismo tiempo esas condiciones eran propicias para que la roya se presentara con mayor intensidad, entonces teníamos los dos efectos combinados: que el clima no estaba favoreciendo a la producción y que el clima estaba afectando a la roya. Lo que hemos hecho es tratar de eliminar el problema de la roya con las variedades resistentes y con el apoyo de fungicidas y fertilizantes. Además de manejar mucho el problema de previsión de la parte climática, estar atentos a cómo cambiar el clima, y de acuerdo a estos cambios tratar de aconsejarle a los caficultores qué deben de hacer.

¿Para la roya funciona el mismo fungicida o hay que hacer estudios antes de aplicarlo?

Lo que se ha visto en general es que los productos químicos son efectivos hasta un cierto ataque de roya. Nosotros consideramos que hasta un 30% de afectación podemos entrar a funcionar con los productos químicos y nos dan una respuesta buena. Cuando la enfermedad está arriba del 30% entonces la efectividad de los productos químicos baja. Entonces, lo que debemos de hacer para recuperar es muy difícil y ahí nos gusta ser bien claros porque desafortunadamente algunas personas o entidades quieren ofrecerle al caficultor productos milagrosos que van a hacerlos recuperar del ataque de roya, y lo que nosotros tenemos claro por la investigación científica es que eso no se da.

¿Qué toca hacer cuando la infección es grande?

Es prepararse para la siguiente cosecha: tratar de mantener los cafetales con buen manejo agronómico, hacer una fertilización buena y la persona que pueda ir cambiando a las variedades resistentes en la medida que sea posible, porque ya las inversiones en dinero que se haga para tratar de recuperar cafetales con niveles de infección mayores del 30% es como una pérdida de dinero y de tiempo. La roya es una enfermedad que debemos de manejar de manera preventiva, cuando tú ya te dejaste coger mucha ventaja y estás en niveles muy grandes, el trabajo es difícil es complicado levantarse de aquí.

Cada finca tiene niveles de afectación distintos, ¿funcionan los mismos métodos y fungicidas?

El fungicida depende de la cantidad o los niveles de roya. Cuando hay niveles menores del 5% se puede aplicar productos protectores o productos sistémicos. En la medida que haya más enfermedad, del 5%, el 10%, los productos protectores no van a servir porque es un momento en que el hongo ya está dentro de la planta y ya no se puede hacer nada, el protector solo actúa cuando el hongo está por fuera, entonces nuestra recomendación, al menos para los caficultores de Colombia, es que a medida que empiece a subir el nivel, si detectan niveles altos, aplicar solamente sistémicos. Ahora, hay unos productos nuevos que hemos evaluado que son una combinación de triazoles con un producto que se llama estrovirulinas; esas combinaciones vemos que son bien efectivas cuando el hongo está produciendo nuevo inóculo lo puede secar, puede parar esas lesiones, pero de nuevo esos productos funcionan bien mientras el cultivo esté abajo del 30%, si se deja subir, pueden haber productos con triazoles y ya el efecto no va a ser el mismo y la recuperación no se va a dar como uno lo espera.

No es conveniente entonces hacer un aplicación pareja en las plantaciones...

Lo que hemos hablado mucho con el tema de roya es que hay que tratar de enfocarla mucho en el ambiente local. Tratar de generalizar un mismo tratamiento para todo el mundo puede ser contraproducente, hay que mirar en qué condiciones está. Lo mismo, hay que mirar cómo se distribuyen las cosechas. En Colombia, por ejemplo, tenemos cosechas en la primera parte del año, a veces hay sitios que tienen en la segunda parte del año o hay sitios que tienen cosecha en la primera y en la segunda, entonces para cada uno de esos hay una recomendación particular que considera cómo se desarrolla la roya en esos sitios. La aplicación tiene que tener tres componentes claves: uno, que se aplique un producto efectivo; dos, que se aplique en el momento oportuno, si aplicas demasiado tarde, no hay nada que hacer; y tres, que se aplique de la manera oportuna, es decir, que los equipos que se usen sean bien calibrados y que la aplicación sea bien hecha. Si no tienes esos tres componentes, no hay efectividad en las cosas que se hagan.

El dilema de algunos productores al cambiar a variedades resistentes es la calidad…

Eso es un trabajo que tienen que ver con los mejoradores genéticos. En café vemos que hay dos componentes importantes para la calidad: uno, es la parte genética y dos, es la parte ambiental. Lo que vemos que pesa muchísimo es el componente ambiental, entonces la calidad del café tiene que ver con el ambiente en que uno lo esté creciendo y con las prácticas que hagas tanto en el momento de la cosecha como en el beneficio del café. Hay un componente genético cuando la gente dice que las variedades resistentes no tienen buena calidad. En los programas de mejoramiento de Colombia, en la medida que vamos haciendo el mejoramiento de las variedades, eso va acompañado de la evaluación de la calidad de taza; entonces, solamente las plantas que nos den buena calidad en taza son las que pasamos a la siguiente generación en el mejoramiento y que finalmente le entregamos a los caficultores. Prueba de ello es que tenemos caficultores en Colombia que con variedades resistentes han ganado la Taza de Excelencia. Entonces, esto tiene que ir acompañado e incluir trabajo científico. Se seleccionan materiales resistentes a las enfermedades, adaptables a las condiciones, que tengan productividad y buena calidad de taza. Eso es un proceso que hacen los mejoradores genéticos, con datos, con pruebas y al final puedas entregar una variedad que sea buena.

¿Aumentó la cultura de prevención tras el brote en Colombia?

Con las acciones que tomamos a partir de 2008 fuimos bajando los niveles de roya y la última medición que hicimos en enero estamos por debajo del 5%. A nosotros, en este momento, no se nos ha dado datos de que haya un nuevo aparecimiento de roya, y también lo otro que hay que considerar es que en todos estos años, tanto técnicos como productores, han ido tomando conciencia de que hay que hacer trabajo para controlar roya. La prueba de eso es que antes de 2008 las ventas de fungicidas eran mínimas en Colombia; a partir de ahí se ha visto cómo la gente ha ido incrementando la compra de fungicidas para actuar de manera preventiva.

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